La vida es extraña , cuando crees que hay calma llega tu hija de casa de una amiga, feliz porque le has regalado un móvil de última generación y dispuesta a llenar el lavavajillas porque no quiere ver otra película, y tu mujer empieza a urgirte para que se lo quites, que no puede estar en la cocina porque ya no son horas, tú le dices dos veces que estamos viendo a Jack Sparrow con el pequeño y ella…

…Son ejemplos pioneros, discutibles, polémicos…, pero en cualquier caso reseñables por la legión de amantes de la música que gracias a su riesgo quedan atrapados por el quejío flamenco y, tarde o temprano, acaban yendo a la raíz. A Mairena, a Marchena, a Farina, a Sabicas, a la Niña de los peines. Lo maravilloso de la música es tirar del hilo genealógico y entender cómo un estilo de raíz no morirá, aunque cierren los tablaos, porque lo llevamos dentro y es más fuerte que cualquier virus. Salud y arte.

Hoy os dejamos un pequeño regalo, cinco versiones maravillosas de artistas que fueron rindiéndose tributo en cadena. Aunque tienen estilos diferentes, comparten raíces. En mi opinión la mejor versión es la que más hace suya la canción cambiando el estilo, quizás la última, pero queremos saber vuestra opinión en nuestro Facebook o aquí. ¿Cuál os gusta más?

La colección de canciones se degusta mejor con auriculares y calma, para percibir los sonidos que Enrique Bunbury ha logrado sacar en curso acelerado de rock electrónico melancólico y pausado y que en algunos momentos nos delatan a más de uno recordando cuando entre tanto grunge alabábamos y considerábamos rock la actitud, la pose, las guitarras de soslayo y la excelencia de “Violator”, aquella obra diez de Depeche Mode.