Era a principios de otoño, pero había empezado a hacer su friecito. Cuando entramos al restaurante, lo primero que me llamó la atención fue la estufa panzona que se hallaba en el medio del salón. Los aromas (mezcla de canela, puerco y, por supuesto, chile) eran deliciosos. Había una vidriera llenita de pasteles en la parte de la panadería, pero juramos no meter las narices allí hasta terminar el almuerzo.

Yo necesito un abogado, urgente. Y trata de que sea un tipo especializado en inmigración, ¿oíste? Ah, y mándame dinero. Estoy en Tijuana y no me queda ni un centavo partido por la mitad. ¿Qué tú dices? Hazme el favor, mima, ¿qué Cuba ni qué barbas ni qué ocho cuartos? Lo que hace falta es que me mandes mis papeles, vieja, algo que diga bien claro que soy americana, officer.

Un hombre en camisa de rayas y bluejeans desteñido venía hacia mí con los brazos abiertos, pisoteando las margaritas tiernas de un césped verdemar. Yo, muy vestida de blanca novia, con velo y cola y corona de azahar, corría a su encuentro. Ya íbamos a encontrarnos, ya se oía a lo lejos la música de Wagner y el coro de las ninfas cuando un violento aullido del teléfono me hizo trizas el matrimonio.

Nos gustaría compartir este brillante artículo sobre Woody Allen y lo que, desgraciadamente, no es su obra y fagocita casi toda conversación sobre él. Y más allá del cineasta norteamericano, sobre la dicotomía entre gran arte y artista moralmente e incluso penalmente reprochable, así como algunos ejemplos sorprendentes a lo largo de la historia.

Me confieso mitómano de Audrey Hepburn, por lo tanto desisto de ser objetivo al analizar su inigualable elegancia y su memorable interpretación. Baste decir sobre la validez de mi juicio que cuando Audrey Hepburn murió, al día siguiente fui a clase, yo que no era muy de ir a clase, a la facultad de negro riguroso, y eso que ese día no había ninguna fiesta programada de The Cure.

Aquí parece que nadie mira pero todo el mundo desea serlo y nadie deja de observar, las sirenas no paran de sonar como en una concurso de pájaros trinando por toda la ciudad, hoy se celebra la asamblea general de la ONU y de la 42 a la 47 se han cortado al tráfico, a las 10 ya hacía calor así que colgué la americana del brazo izquierdo lo que me produjo una ligera mancha de sudor por encima del abdomen, nada irreparable con buenos chorros de aire acondicionado a la entrada de los edificios.