Viet and Nam (Truong Minh Quý, 2024), alejándose de cualquier tópico, es una poética historia de amor queer entre dos jóvenes mineros, Nam y Viet (símbolo metonímico de Vietnam), atravesada por la búsqueda de los restos del padre de uno de ellos, muerto en la guerra contra los Estados Unidos, y por el deseo de emigrar.
Etiqueta: amor
Ella puede parar el mundo
Ella puede parar el mundo
Es un superpoder
Da igual que yo este subiendo el Himalaya o bajando el Kilimanjaro.
Da igual si estoy excavando las siete ciudades de cíbola o si busco nuevos afluentes del Amazonas
Ella me mira y para el mundo
Viernes, 13 de mayo de 2005: canción de amor
Treinta y cinco equilibrado,
en medio de la década y del camino de la nada
esta tarde llovió sin mojar
y camino por callejas donde nadie me verá
Frankie y Tommy y su orquesta del 40,
clarinetes en tiempo de guerra
tal como ahora.
Tengo canas incipientes
y una hija que me admira sin decir una palabra.
Ríe y sonríe en un bucle de 24 horas día,
frágil intento del mundo,
conquista de quienes se rindieron a la mortalidad…
Palacio Añoranza
Que se vayan los hijos
Es una membrana perdida
Que no cae
Queda colgada latente y balanceándose
Silenciosa y permanente
Para cuando la miras
Y eso ocurre siempre que
Llega el miedo
La duda
O la mera soledad
La edad y el deterioro
De todos los palacios
Salvo Palacio Añoranza…
Un descanso inigualable, cuento de amor desde México
Ricardo Guadalupe los miró llegar una tarde, específicamente un Día del amor.
Entraron tomados de la mano; él y ella casi del mismo tamaño (de la misma estatura); pelo corto en ambos casos, botas no muy altas, pantalones de mezclilla. Ambos enfundados en gruesas chamarras. El gorro puesto.
Preparando el nido (secuelas de irrelevantes y desastrosas batallas)
La hija de puta de mi mujer acaba de decirme que mi hijo no es mío.
Definitivamente así no llegamos a ningún lado, demasiado carácter tiene ésta para mí y no soy yo hombre de duelos, sino más bien del tipo que huye cuando vienen los problemas.
Entré en casa de buen humor, las luces del barrio están apagadas y entre los tejados, las cúpulas y las torres mudéjares de esta zona de la ciudad se intuye un cielo gris anaranjado ya de noche tras tanta lluvia.
Vuelves a la tierra, poesía, montaña y feriantes
Vuelves a la tierra
Donde tu padre espera
Te escondes
Y encuentras
Pero no sabes que las voces amigas
Te hablarán antes
Que las familias agraviadas
Y los conocidos de los que
Nada sabes ni te importa
Sofia Coppola y Tokio: More than lost, more than translation
Si alguna vez viajo a Tokio ya sé a qué Tokio quiero ir. Al de 2003. Al del Hotel Park Hyatt. Al de la habitación desordenada de Charlotte. Y al de la habitación de Bob, donde el fax nunca se silencia. Quiero ir a ese Tokio, a esos neones, a esa estética, al karaoke en el rascacielos con sala privada. Quiero una peluca rosa y una cebra por decoración (en la pared, en la cama o a los pies).
Nuestro barrio, microrrelato de Freddy Santos
“Siempre será nuestro barrio. Aunque nadie nos conoció ni nos conoce ahora. Nadie sabe tu nombre y, sin embargo, por él yo hubiera, ese día, amurallado el lugar. Debí alzar barricadas como en el “Dos” y apostar en cada extremo los dos exiguos cañones de Daoiz y Velarde.
Cruces: amor en tres fases
Ella devuelve las pelotas con parquedad y esa cortesía que permiten los monosílabos. Se entretiene observando el extrarradio anaranjado de la ciudad, los edificios lejanos y las planicies de tierra, margaritas y basura próximas a la M-40.
Una furgoneta amarilla conduce muebles a alguna parte, unas cuerdas sujetan la puerta, el conductor sacude la cabeza rítmicamente. Le dejan atrás y el taxi alcanza velocidad, en la radio resucita una copla.
El Faro
Los golpes de los fuegos artificiales contra el cielo estrellado de un pueblo cualquiera en fiestas nos despertó. Yo estaba soñando con relojes y cristales rotos. Tú con unicornios enjaulados. Intentamos descifrar, entre carcajadas y juegos bajo las sábanas amarillas, sus significados más ocultos, las perversiones que se escondían tras las imágenes, incluso mezclamos ambos…
Andrés Plascencia: la lluvia o la tristeza de dios y Todos los amores el amor
Y si conseguimos por fin un utópico espacio
de expresión corporal
bailando ballet o cantando flamenco
o una pared blanquísima donde colgarnos y exhibirnos
Mary Shelley: la mujer y su Criatura
Mary, la huérfana. Mary, la medio hermana. Mary, el ojito derecho papá William Godwing (y también su seguro de vida económico una vez se escapa con Percy B. Shelley). Mary, la que gustaba de encerrase a leer en el cementerio junto a la tumba de su madre (Godwing la enseñó a leer siguiendo las letras de la lápida de Saint Pancras): “los cementerios le pertenecían por derecho de escritura, eran su zona literaria”. Mary, la amazona precursora de la sci-fi. Mary, la del respeto a la muerte desde el no-temor a la muerte.
Hoy no, el Madrid juega en Manchester
– Volviendo a lo de antes, las mujeres tienen un radar especial que les avisa de los partidos de Champs, incluso en su estado matrimonial más avanzado son capaces de detectar ocasiones de gol antes de que se produzcan y boicotearlas con algún tema trascendente.
Amor y física cuántica: Miguel A. López Manrique
Encontrar el camino más corto a tus labios.
Esperar sentado en la antesala de tu alma.
Aguardar paciente que amanezca tu sonrisa.
Conservar tus enfados como flores secas.
