Trilogía de agua dulce, cuento de Claudio Pérez-Oliva desde Chile

Un hombre que mira a su hija pintarse las uñas es un hombre que sabe que le queda menos tiempo en esta tierra. Rolo no sabe esto, pero lo hace. Está de pie en la puerta de la cocina, con los brazos cruzados, mirando a su única hija en la mesa del comedor. Ella tiene las piernas cruzadas sobre la silla y la radio canta algo que él no reconoce. Mañana cumple quince.

Desconecta y vive, adicción tecnológica por José Luis Manzano

Hoy es la primera sesión de terapia de desconexión digital en la que se interactúa con otros usuarios, y Rodri espera que no sea la última. Experto en dejar cosas inacabadas —cursos online, rutinas de gimnasio, dietas milagro—, está decidido a que esta vez sea diferente. Su adicción a los dispositivos electrónicos le está condicionando la vida. 

Taxi driver, microrrelato de Robinson Quintero

La ciudad está llena de fantasmas. Nueva York es una ciudad que arde. Tú haces parte de la cultura del trabajo y el esfuerzo. Eres Travis Bickle. Eres un veterano de Vietnam. Sabes que tienes una misión encomendada. Una misión que debes terminar a toda costa. Limpiar las calles de tanto animal nocturno es tu…

Raúl

Su presencia dejó de perturbarme cuando lo imaginé gato.

Good bye, Norma Jean Baker

Microrrelato sobre la soledad de Norma Jean Baker, la novia del mundo, por el colombiano Robinson Quintero

Un libro entre escombros, microrrelato de Freddy Santos

La estación de rescatar libros ya había pasado. Había sido una estación muy tormentosa, con muchas lluvias, pero también con intermitentes y maravillosos días de sol. Había sido también una estación de noches cálidas, serenas, mágicas de esas donde las estrellas parecen extender un manto uniforme, brillante y protector sobre los sueños de los hombres.

Un descanso inigualable, cuento de amor desde México

Ricardo Guadalupe los miró llegar una tarde, específicamente un Día del amor.
Entraron tomados de la mano; él y ella casi del mismo tamaño (de la misma estatura); pelo corto en ambos casos, botas no muy altas, pantalones de mezclilla. Ambos enfundados en gruesas chamarras. El gorro puesto.

Preparando el nido (secuelas de irrelevantes y desastrosas batallas)

La hija de puta de mi mujer acaba de decirme que mi hijo no es mío.
Definitivamente así no llegamos a ningún lado, demasiado carácter tiene ésta para mí y no soy yo hombre de duelos, sino más bien del tipo que huye cuando vienen los problemas.
Entré en casa de buen humor, las luces del barrio están apagadas y entre los tejados, las cúpulas y las torres mudéjares de esta zona de la ciudad se intuye un cielo gris anaranjado ya de noche tras tanta lluvia.