La colección de canciones se degusta mejor con auriculares y calma, para percibir los sonidos que Enrique Bunbury ha logrado sacar en curso acelerado de rock electrónico melancólico y pausado y que en algunos momentos nos delatan a más de uno recordando cuando entre tanto grunge alabábamos y considerábamos rock la actitud, la pose, las guitarras de soslayo y la excelencia de «Violator», aquella obra diez de Depeche Mode.

Alegato por la horizontalidad, las redes y el paradójico libre mercado al que nos conduce la ruptura de los canales tradicionales. Vuelta al trueque y la ausencia de gurús autoproclamados con sus tijeras de podar.

Dubai ... A través de Publicar en tiempos de meritocracia, Liberoamérica

…la vida serán dos segundos con olas, risas, niños, enfermedad, compromisos, miedos, gastos innecesarios, amenazas, aburrimiento, viajes sin hijos, nido vacío, muertes de seres queridos, coche nuevo, mobbing, fortaleza y crecimiento, adolescentes, teatro infantil y horas de vídeo, discusiones cíclicas con adolescentes, el hombro para que lloren, las primeras arrugas suyas, miradas cariñosas, cuñados, sexo intermitente, jardinería, libros compartidos, lágrimas de alegría y algunas más de dolor, quizás divorcio y aun así amor eterno que durará lo que duran los dos segundos de su cabello cayendo sobre su ojo derecho. 

Calma, grungies, que nos conocemos. El viernes Pearl Jam estrenó su película «Gigaton Visual Experience» en Apple TV y tras unas semanas escuchando su esperado álbum «Gigaton» -el anterior, «Lightning bolt», data de 2013 lo cual denota un desidia preocupante o simple honestidad- debemos decir que se trata de un disco notable que dejará algunas canciones celebradas en el setlist de sus directos : temas como «Who ever said», «Quick escape», «Dance of the Clairvoyants» o «Never destination» pueden crecer ante el público con la voz desgarrada de mediana edad de Eddie Vedder, quizás gritando sinceramente contra lo inevitable como cuando escupía aquello de «This is not for you». Lo inevitable ahora es distinto, si bien no menos aterrador aunque se lleve con aparente entereza.

De acuerdo, padezco una miopía galopante pero no creo que sea para tanto, pensó Jeremías Bullwright al no ser capaz de distinguir los cuadros azules de su cuaderno. Sólo entonces y obligado por la necesidad limpió las gafas con la parte interior de su camisa, no fueran a quedar microorganismos sonrientes a plena luz del día.
Se había levantado dos horas después de despertar, cuando ella se incorporó sobre la cama vistiendo lo que a él le pareció un pantalón blanco, ceñido y planchado, para darle un beso escueto y tierno.
El olor de ella.

Aquí parece que nadie mira pero todo el mundo desea serlo y nadie deja de observar, las sirenas no paran de sonar como en una concurso de pájaros trinando por toda la ciudad, hoy se celebra la asamblea general de la ONU y de la 42 a la 47 se han cortado al tráfico, a las 10 ya hacía calor así que colgué la americana del brazo izquierdo lo que me produjo una ligera mancha de sudor por encima del abdomen, nada irreparable con buenos chorros de aire acondicionado a la entrada de los edificios.

Hotel Cross, Dotonbori, Osaka.
Viernes
4:46 AM. Rellano del ascensor, 7a planta
El ascensor plateado se abre y el recepcionista se adelanta ágilmente a los dos sanitarios con maletín y mascarilla, precipitándose uno hacia la máquina de bebidas y otro hacia la zona central, cerca de una fina lámpara de cristal blanco de Kartell estratégicamente situada antes de emprender el pasillo perpendicular a un lado y a otro.