¡Es tan hermosa! La miro por última vez antes de alejarme de allí con pedaladas rápidas y los dientes apretados por la rabia y la frustración. Lo he intentado. Lo he intentado todo, de verdad. Y lo repito en alto una y otra vez, cada vez más fuerte, como el mantra de un exorcismo, para eliminar de mi cuerpo esta pegajosa culpabilidad.

Esta es la historia de un cuento que no fue escrito y fue condenado a vagar eternamente por el limbo de los cuentos…todos los cuentos le miraban por encima del hombro y con desprecio le recordaban que un cuento no pervive si no es escrito, que su existencia sería tan fugaz como una brisa de finales… que no sería ni siquiera un recuerdo, ni un eco, ni una huella desgastada, ni un indicio, ni siquiera sería un vestigio, ni una prueba, ni restos…

Hace buena noche pero no sé lo que llevo puesto, no soy consciente de mí mismo, crucé la plaza como un espectro de vuelta a su hogar tras el gran aquelarre, todo me trajo hasta aquí, estoy a un mes de los exámenes a los que no me presentaré una vez más, mis padres desconocen mi vida y yo desconozco las sorpresas que ésta me depara, camino del fracaso absoluto, yo que tanto.