Facupoeta, upper cut desde Buenos Aires

Llevo tiempo leyendo la poesía del joven bonaerense Facupoeta, alguien que te dice que no maneja el email sino las redes y se queda tan ancho, que escribe como piensa sin titubeos, a borbotones, quizás sólo en determinados momentos nunca previstos ni programados, sin taza de café ni mate, a puñetazos que suenan a barrio,…

Road movies, desarraigo y epifanía (I)

¿Cuál es tu película de carretera preferida?, ¿existe un formato predefinido con sus reglas necesarias?, ¿por qué nos gusta huir hacia delante? Road movies, vamos a repasar algunas que tenéis en mente pero queremos que nos aportéis candidatas al top ten. Se admite todo.

Pasaba por aquí

Pasaba por aquí y se me escapó un te quiero.
Un te echo de menos, hoy que pasaba por aquí
Transitaba por este 23 de febrero y se me salió de uno de los bolsillos, ésos en los que siempre llevo un roto.
Transitaba por aquí y me sentí ausente.
Espero que nadie tropiece con él, que no moleste, que no detenga el paso rítmico y eficaz del que siempre va y viene a los mismos sitios.
Pasaba por aquí

Estado de ánimo

Lluvias intensas
que son más hermosas
tras los cristales.
Destellos
y estruendo
que sobresaltan estos sueños ligeros
que nos unen en el sofá.

Sara Nieto y sus microrrelatos delikatessen

Ayer no dimos crédito con la divertida astracanada sadomasoquista de Teresa Dovalpage en «Amor a primera fusta» y el lunes nos maravilló el encanto, coherencia y base músico-literaria de Anni B Sweet. Hoy sólo tres microrrelatos, para ser releídos, de Sara Nieto, a quien como debe ser hemos conocido de casualidad. Cruces de caminos.

La belleza de las trincheras

Desde el sofá del salón, cuando se ponía el sol, veíamos la ciudad iluminarse poco a poco a través de la ventana. Dependiendo de la ocasión y los humores, acompañábamos la mutación con Dylan, Miles Davis o Camarón. Nos sabíamos de memoria el orden en el cual los diferentes edificios iluminaban sus fachadas creando un…

El árbol de la vida

Cuando nos mudamos de casa, lo primero que hizo mi mujer fue intentar reanimar el esqueleto de un árbol que había en el jardín. Con los primeros riegos sus ramas empezaron a desentumecerse y le salieron un puñado de hojas pecioladas, tres huevos de codorniz y un gorrión esmirriado al que le faltaban casi todas las plumas.

La balsa

Hace buena noche pero no sé lo que llevo puesto, no soy consciente de mí mismo, crucé la plaza como un espectro de vuelta a su hogar tras el gran aquelarre, todo me trajo hasta aquí, estoy a un mes de los exámenes a los que no me presentaré una vez más, mis padres desconocen mi vida y yo desconozco las sorpresas que ésta me depara, camino del fracaso absoluto, yo que tanto.

Artista Marciana, poesía cruda para el alma

Yo soy tierra fértil por tener anchas las caderas
Tu eres varón y una jarra de dolor que me pesa
Yo soy la hembra
Yo soy la perra desnuda que ha dejado al novio en la puerta de la iglesia

La princesa de Culiacán

—Los hombres no lloran, cabrón.
Alex se quebró. Tras el deshielo de la tensión acumulada, todo en él reventó formando una explosión de angustia y miedo que inundó la habitación.
—Hijo de la chingada –Amador cambió el tono–. Va, tranquilidad. Ambos estamos molidos. Mira –dijo señalando el colchón situado en el suelo situado detrás de Alex–. Ve y échate un coyotito. Luego ya seguimos.

Cruces

Ella devuelve las pelotas con parquedad y esa cortesía que permiten los monosílabos. Se entretiene observando el extrarradio anaranjado de la ciudad, los edificios lejanos y las planicies de tierra, margaritas y basura próximas a la M-40.

Una furgoneta amarilla conduce muebles a alguna parte, unas cuerdas sujetan la puerta, el conductor sacude la cabeza rítmicamente. Le dejan atrás y el taxi alcanza velocidad, en la radio resucita una copla.

Marc Mellado, el poeta que vivía sin mayúsculas

…la poesía todo lo puede salvo la falta de pulso y de eso no adolece nuestro nuevo colaborador, Marc J. Mellado, barcelonés que hoy nos regala estas tres maravillas sobre la pérdida, la ausencia, el despecho, lo que no se tiene, la dificultad de matar al padre. Algo tan antiguo y tan latente. Bienvenido, Marc

Las guitarras lloran en silencio

Una guitarra que echa de menos tus dedos,
una melodía encerrada
que se pierde muy adentro,
un grito sordo
al cielo
en esta despedida inesperada.

Retazos de Salamanca

No importaría la distancia,
no importarían las diferencias,
ni siquiera importaría el odio.
Nada sería tan poderoso
como mi abrazo alrededor de su cintura.

Reflejos

Me asustan los vacíos tan marcados
que dejas por la casa como señales,
recuerdos vivos de la fragilidad de las cosas.

Efímera aflicción

Recuerda siempre que la vida es corta, para entregarle las horas a la angustia y al desazón.

Los colores primero, Antonio Ramírez Pedrosa

Aprendí,
gracias a ti,
a ver los colores esenciales de las cosas,
el color de la gente,
el color real de tus ojos oscuros
y hasta el color que sugiere
cada una de las canciones que me cantas.