Palacio Añoranza
Que se vayan los hijos
Es una membrana perdida
Que no cae
Queda colgada latente y balanceándose
Silenciosa y permanente
Para cuando la miras
Y eso ocurre siempre que
Llega el miedo
La duda
O la mera soledad
La edad y el deterioro
De todos los palacios
Salvo Palacio Añoranza.
Es éste un espacio
Tropical y de amplios jardines
Frente al océano
En manglares
En los que se te cruzan las iguanas
Parsimoniosas y señoriales
Y en los juncos acechan los cocodrilos
Hay un precioso embarcadero
Frente al que fondea
Un fantasmal y granítico galeón
En en el que se toma el té y se bebe
Whisky y absenta hasta la noche
Haciendo chanzas de la pequeña sociedad
Delante del palacio acristalado
Que mira cara a cara
A las tormentas
Y dentro hay estancias
Repletas de muebles de maderas nobles
Algunos de ellos asiáticos
Ánforas, porcelanas chinas,
una cocina de 1920, esculturas romanas
Y un patio interior
con grandes ficus y
pequeñas mesas de forja
En algunos dormitorios existen
Pasajes secretos
Que comunican con habitaciones de invitados
Para esconder los pecados veniales
Es ahí en Palacio Añoranza
En la decadente y exagerada Florida
Cuando me pierdo y me encuentro
Cuando mis hijas están más cercanas
Dondequiera que estén
Es un momento repetido
Propio y silencioso
Sin urgencias ni preguntas
Sin cuestiones ajenas ni terceros
Un espacio intangible
Y un tiempo imprevisible
Que llega y marcha cuando quiere
Por el que no cabe sufrir ni pedir perdón
Tan solo respirar hondo y cerrar los ojos





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Hermoso poema y bellas fotos.
Gracias, el Palacio Vizcaíno de Miami, un sitio mágico