En la oscuridad: A propósito de Viet and Nam

“En el aire conmovido

mueve la luna sus brazos”

Federico García Lorca

De entre los muchos géneros cinematográficos existentes hay dos que, aunque seguramente no aparecen en ningún canon, me gustan especialmente: las películas de mineros y las películas sobre rodeos. No sé yo si este díptico indica algún secreto sobre mi concepto de la masculinidad (¡hola, Sigmund!), tampoco si existe relación alguna entre el polvo de minerales y el de la tierra de las medialunas, ni siquiera sé si se trata de una autojustificación para escribir sobre poesía en lugares en los que no suele haberla.

Viet and Nam (Truong Minh Quý, 2024), alejándose de cualquier tópico, es una poética historia de amor queer entre dos jóvenes mineros, Nam y Viet (símbolo metonímico de Vietnam), atravesada por la búsqueda de los restos del padre de uno de ellos, muerto en la guerra contra los Estados Unidos, y por el deseo de emigrar. La mina en la que trabajan los jóvenes amantes, el descenso a las oscuras entrañas de la tierra, es realidad y símbolo. Realidad de una forma de amor que debe mantenerse oculta, de una homosexualidad que sólo es visible cuando el ascensor llega al final del pozo, cuando el hollín ennegrece la piel de los amantes. Y símbolo de una tierra ensangrentada, de una tierra selvática oscurecida por la sangre de las batallas que dejaron dos millones de vietnamitas muertos, muchos de ellos desaparecidos: los mártires que la televisión siempre encendida de la madre de Nam invoca una vez y otra.

Viet and Nam, escena

Película hipnótica, que paradójicamente oscila entre la oscuridad del entorno, no sólo la de mina sino también la de la ciudad de Vietnam del Norte donde viven los jóvenes, a la luminosidad del paisaje de la jungla y los arrozales de Vietnam del Sur (a donde viajan para encontrar los restos del padre). La violencia de la guerra, cincuenta años después, se manifiesta ahora en la (a mi juicio) pornográfica construcción de un “parque temático” sobre la tierra donde miles de hombres murieron y donde una legión de médiums finge encontrar a sus muertos en performances sobre el barro al grito de “La carne se ha convertido en tierra negra”. Tierra negra como la tierra vetada con minerales, tierra negra como la tierra anegada tras las lluvias torrenciales, tierra negra como la negrura de los disparos en el frente. Tierra negra como la que cubre los restos de la historia, la que sepulta la memoria, la que esconde las heridas heredadas de una guerra que sigue siendo un trauma nacional.

Viet and Nam, escena_2

En Viet and Nam la muerte no es sólo un vestigio del pasado, también la contiene el manto de la pobreza que cubre a una sociedad en la que la mayoría de los jóvenes desean emigrar y en la que se apunta el enriquecimiento de las mafias que facilitan el tránsito por las fronteras (un tránsito extrañamente bello en las imágenes de las porteadoras a nado que cargan enormes burbujas de plástico humanas a sus espaldas para cruzar el río). Escapar de un destino precarizado, apostar por las posibilidades de occidente, darse la oportunidad del ascenso social y económico, parece la única alternativa al peligro de la doble vida bajo tierra de Nam y Viet (la laboral y la sentimental). A pesar de situar la acción en el 2001 (se hace referencia a los aviones estrellándose contra las torres gemelas), Truong Minh Quý retrata la angustia contemporánea de los que se ven obligados de huir de sus países, así como el resultado incierto de esa huida que tantas veces termina en, metafórico o literal, naufragio.

Viet and Nam, escena_3

Los ejes narrativos de Viet and Nam se superponen y se funden, el fondo de roca oscura con destellos de luz sobre el que Nam y Viet hacen el amor tanto puede ser el de la mina como el de una cerrada noche estrellada (¿el amor trasciende el núcleo de la tierra?, ¿el amor es eterno en un espacio infinito y sideral?), y los tiempos cronológicos se confunden voluntariamente en una concatenación de elipsis llevando al espectador a esa zona liminar (la frontera también aquí) entre la realidad y el sueño, entre la materialización de un deseo y lo surreal. El ritmo pausado y la onírica paleta visual de Son Doan subrayan el halo trágico que envuelve a los amantes en una película donde todo lo que sucede está oculto (la relación clandestina, los restos del padre desaparecido, el abandono del país) y en la que los pequeños gestos, con cierta voluntad de fábula, muestran tanto las cicatrices individuales como las colectivas. ¿Todo lo que vemos está sucediendo? A la manera de Apichatpong Weerasethakul, y con una estética similar a la también vietnamita Taste (Bao Le, 2021), una sensación de extrañeza recorre la película dejando una estela melancólica que estalla sobre las aguas agitadas de un mar más gris que azul en la conmovedora escena final.

Viet and Nam, escena_4

Si en la edición del 2024 el D’A Festival de Cinema de Barcelona proyectó Citizen Saint (Tinatin Kajrishvili, 2023), en la que un mesías encarnado coronaba las minas de Chiatura en Georgia, este 2025 son las minas vietnamitas de Quang Ninh las que tiñen de hollín el romance queer y la mirada política de Viet and Nam, prohibida en su país por ofrecer del mismo “una visión sombría, estancada y negativa”, según el Vietnam’s Cinema Department. Estrenada mundialmente en la sección Un Certain Regard del Festival de Cannes del año pasado y con su première en España en la decimoquinta edición del D’A, Truong Minh Quý filma y firma una película dura y emotiva, compleja e hipnótica, desgarradora y solemne, enigmática y atmosférica, contemplativa, preciosista en muchos pasajes, y extremadamente bella a pesar de la empática tristeza que, como el carbón, tizna de negrura el corazón del espectador tras los créditos finales.

Viet and Nam, escena_5

Viêt and Nam / Trong lòng dat (Vietnam, Filipinas, Singapur, Francia, Países Bajos, Italia, Alemania, Estados Unidos). Truong Minh Quy, 2024.

Gema Monlleo

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. dovalpage dice:

    Aunque no soy muy peliculera, la voy a buscar . Me avergüenza no haber visto nunca una película vietnamita. Gracias, Gema.

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