Cuento inexistente

Esta es la historia de un cuento que no fue escrito y fue condenado a vagar eternamente por el limbo de los cuentos…todos los cuentos le miraban por encima del hombro y con desprecio le recordaban que un cuento no pervive si no es escrito, que su existencia sería tan fugaz como una brisa de finales… que no sería ni siquiera un recuerdo, ni un eco, ni una huella desgastada, ni un indicio, ni siquiera sería un vestigio, ni una prueba, ni restos…

El árbol de la vida

Cuando nos mudamos de casa, lo primero que hizo mi mujer fue intentar reanimar el esqueleto de un árbol que había en el jardín. Con los primeros riegos sus ramas empezaron a desentumecerse y le salieron un puñado de hojas pecioladas, tres huevos de codorniz y un gorrión esmirriado al que le faltaban casi todas las plumas.

La balsa

Hace buena noche pero no sé lo que llevo puesto, no soy consciente de mí mismo, crucé la plaza como un espectro de vuelta a su hogar tras el gran aquelarre, todo me trajo hasta aquí, estoy a un mes de los exámenes a los que no me presentaré una vez más, mis padres desconocen mi vida y yo desconozco las sorpresas que ésta me depara, camino del fracaso absoluto, yo que tanto.

Contrarreloj

El sonido del cucú marca el pistoletazo de salida. Desde su posición privilegiada, el reloj de la torre controla la carrera y los espectadores aplauden entusiasmados con sus manecillas.

Cambio climático

¿Os habéis fijado que antes, cuando alguien moría en un libro, siempre llovía? Y es que la lluvia ayudaba a crear ambiente. Sus tonalidades plomizas y húmedas subrayaban la tristeza y el recogimiento y amplificaban el dolor de la pérdida. El cielo lloraba y los personajes, también. Tenía coherencia.

Las carreras de caracoles

Los caracoles, una vez finalizada la tormenta, asomaban sus cabezas viscosas y comenzaban a desfilar parsimoniosamente por el jardín. Y nosotros sentados en la parte de atrás. Tú con tus pies descalzos apoyados en la mesa de cristal, esos pies maravillosos que sabían a vino y portada de revistas.

Tom Waits

Entraba en la habitación con las venas hinchadas y con tu sonrisa enferma y un aspecto moribundo conseguías que te acariciara los pies y no me separara de tu lado. Y olvidaba las verdades o mentiras que segundos antes había desentrañado…

Rumor, poesía y microrrelato

Cuando hablas mucho te conviertes en un rumor, gracias a esta frase el pusilánime de mi padre consiguió finalmente que mi madre se divorciara tras años de gritos y silencio,…