Breviario y retales de tiempos raros

Línea Tangente: Una línea que apenas toca una curva en un punto, sin cortarla

Y pasaron los años …

y tuvo una vida.

 Como todas las vidas, supongo ……

Se fue y volvió. Volvió y se olvidó.

Todos los viernes toma un tren de regreso a casa. En el andén 27 de la estación central de Múnich, Cada viernes, somnoliento, camina por las frías aceras a veces nevadas y siempre heladas. Todos los viernes toma un café. Un café y un croissant, en el quiosco de la estación: La brioche dorée.

 Todos los viernes.

Al final la rutina guía los pasos, al final guardas con llave al niño que soñaba despierto, al final la magia se escapa de los dedos y el deber ocupa un rango y poder nada democrático.

…Al final cada viernes sigue el mismo camino hacia el mismo andén, y toma asiento en ese tren. Una y otra vez, la misma ruta y andén. Es posible y hasta altamente probable que la mitad de la población mundial necesite de la seguridad que te da la certeza y también muy debatible que la otra mitad muera añorando esa seguridad, esa protección Mas también, es posible y hasta probable que esa seguridad que te protege te mate lentamente, te asfixie el alma y borre de tu mirada el brillo de los sueños.

Todos los viernes, un tren de regreso a casa.

Y todos, todos ellos, piensa, en la chica de los dibujos. Unos minutos, como si recordara un sueño, no duele. Es como un truco de magia, una ilusión, un fantasma bueno; un fantasma que por suerte sólo le visita de vez en cuando y siempre con buenas intenciones… un fantasma que ya se aleja, por hoy.


Algún día sólo seremos piedra,

Piedra y hierba

Con un poco de suerte también seremos Viento.

El viento que mece la flor sobre la roca quemada al sol.

Silente guardiana de la época en que nos sentimos gigantes.


Todos buscamos espadas

clavadas en la roca

Todos dejamos sueños

hundidos en la arena.

Nos llaman sus ecos cuando la noche se hace alma

lloramos su pérdida cuando el alma se hace noche


-Me inventaste ¿?

-Si, te invente.


Escribía mejor roto

escribía mejor perdido

pero vacío no podía escribir


No puedo escribir, no acuden a mí las palabras.

 Se desordenan


Al templo de la salamandra sólo SE VIAJA UNA VEZ

cuando la luna sale de día

y al sol se deje ver

Ríos de letras te guían

trenes que surcan un mudo al revés

De la Salamandra de plata ya no puedes volver

allí se queda tu piel

joven por la mañana,

viejo al atardecer


En un puente pequeño de un pueblo pequeño

y allí un hombre fue a llorar.


Este silencio.

Extiende su manto mortecino, este silencio… y ya no hay palabras para ocultar realidades tras ilusiones vanas. El silencio es hoy una mortaja, una niebla gris que oscurece de racionalidad mi corazón. Este silencio no estaba invitado…este silencio me muestra visiones que no quiero ver, sonidos que me niego a escuchar, este silencio es asesino.

Es cruel, este silencio es denso y cortante. Es hiriente, este silencio; condensa en un instante toda la belleza del universo, de nuestra especie, toda la esencia de la naturaleza y de la vida… este silencio me araña, me escupe, me increpa, me niega.

Se adhiere a mi piel este silencio y no hay voces capaces de ahuyentarlo, cuanto más gritas y hablas más ensordecedor es este silencio.

Este silencio me aterra.


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Imagen : Marta Zamarska

3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Esperanza dice:

    Me gusta muchísimo la manera de escribir

    1. José Manuel Pastrana dice:

      Como siempre, LÚCIDO, locuaz y buscando ir más allá… Además de valiente y REAL, siempre sumando

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