Al final del cuento

Al final del cuento

—Voooy —grita desde la habitación en cuanto huele el café recién hecho. Y se apresura por el pasillo dejando a su paso un inconfundible olor a madera recién lavada.

Sentado a la mesa toquetea su nariz, como siempre que se impacienta. Ha vuelto a cortarse con la cuchilla de afeitar y unos minúsculos granos de serrín se desprenden de la herida abierta y caen sobre el mantel.

Geppetto termina de untar como puede las tostadas y, afligido, se pregunta una y otra vez quién le podará las ramas que le brotan en el pecho cuando él ya no esté.


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Verano azul oscuro

—Por favor, por favoorrr —grita alargando la última sílaba y los brazos para intentar retenerme. Y su voz suena con el dramatismo de una novela de Dostoyevski. 

¡Es tan hermosa! La miro por última vez antes de alejarme de allí con pedaladas rápidas y los dientes apretados por la rabia y la frustración. Lo he intentado. Lo he intentado todo, de verdad. Y lo repito en alto una y otra vez, cada vez más fuerte, como el mantra de un exorcismo, para eliminar de mi cuerpo esta pegajosa culpabilidad. He buscado en Google, he navegado por Internet en modo incógnito, he probado con las tijeras de cocina, con una pala de pescado, y hasta le pregunté a mi padre, que siempre presume de que cuando era joven iba mucho a pescar al curricán, y tampoco supo darme una solución, aunque casi me da una colleja.

Es duro, lo sé, pero no he querido seguir engordando las esperanzas ni profundizar en las heridas para que no se infecten. Lo mejor es que asuma cuanto antes que las sirenas no pueden montar en bicicleta.

12 Comentarios Agrega el tuyo

  1. azurea20 dice:

    Nunca hay que darse por vencida y menos una sirena. Un abrazo amiga.

    1. ¿Rendirse?, eso nunca, Azurea, y si no se puede, cantemos, que dice el refrán que «el que canta su mal espanta» y no te digo nada una sirena 😉 Un abrazo

  2. dovalpage dice:

    ¡Orale con las sirenas!
    Me encanta.

    1. Son fantásticas, ¿verdad? 😃
      Gracias, Teresa, un abrazo

  3. dovalpage dice:

    «Olor a madera recién lavada»…¡Super!

    1. Hay aromas que despiertan la imaginación, y comentarios que animan a seguir inventando.

  4. Me encantan estos cuentos, jugando con personajes clásicos de fantasía. Gracias por compartirlos.

    1. Los cuentos clásicos han compartido infancia con nosotros y nos han ayudado a crecer y a entender el mundo, qué menos que brindarles un pequeño homenaje.
      Gracias por leer y comentar, Franco.

  5. Tin dice:

    Buenísimo, porque hasta la vida en los cuentos debería continuar. Lo dicho, hay mimbres de poeta, de observador y de escritor.

    1. Y mimbres para hacer cestas también, que nunca sabes cuando te hará falta una, y si no que se lo pregunten a Caperucita.
      Gracias por tu entusiasta comentario, Tin. Un saludo

  6. Y mimbres para hacer cestas también, que nunca sabes cuando te hará falta una, y si no que se lo pregunten a Caperucita.
    Gracias por tu entusiasta comentario, Tin. Un saludo

  7. Tin dice:

    Tranquila. Quedan bolsas de plástico para aburrir….desgraciadamente 😜

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