Hoy no, el Madrid juega en Manchester

– Volviendo a lo de antes, las mujeres tienen un radar especial que les avisa de los partidos de Champs, incluso en su estado matrimonial más avanzado son capaces de detectar ocasiones de gol antes de que se produzcan y boicotearlas con algún tema trascendente.

Oxígeno a domicilio, días festivos y máquinas tragaperras

Durante tres años estuve trabajando todos los domingos y festivos del año en una empresa de oxígeno y aerosolterapia a domicilio, no cargaba botellas a los hombros pero pasaba diez horas recibiendo pedidos, quejas y haciendo albaranes infinitos para todo Madrid. Fueron días de libros de Cortázar, apuntes de derecho procesal, bocadillos de ternera con pimientos verdes y almacenes en un polígono al final de la calle Embajadores…

De peces y otros puntos

Don Eusebio es el único que se preocupa de que nos convirtamos en hombres y mujeres de provecho. Si no fuese por él, estaríamos todos “boqueando en el proceloso mar de la incultura que baña las costas de nuestra sociedad actual”. Eso no lo digo yo, lo dice él. Dice muchas cosas don Eusebio.

El hijo, relato de misterio por Carlos Aymí Romero

Mi padre siempre contó, a quien quiso escucharle, que un faro no es nada sin su noche y que es menos que nada sin la mar. Me pregunto si ahora, después de su muerte y tras la visita que he recibido, por fin comprendo lo que quería decirme exactamente.

La orilla, historias de sirenas por José Díaz de Cerio Jackson

  Llevo ya más de cuatro años viniendo aquí, desde que decidiste saltar desde lo más alto del trampolín, desnuda, realizando un salto mortal hacia lo más profundo del mar. Buscándote. Esperando verte aunque sólo sea un segundo. Aunque sólo sea el eco de tu sombra. O tus burbujas. Sería suficiente. Sentirte una vez más.

Breviario y retales de tiempos raros

Todos los viernes toma un tren de regreso a casa. En el andén 27 de la estación central de Múnich, Cada viernes, somnoliento, camina por las frías aceras a veces nevadas y siempre heladas. Todos los viernes toma un café. Un café y un croissant, en el quiosco de la estación: La brioche dorée.

Todo es más grande en Texas

Pantallas de fútbol americano de distintos tamaños hay en todas las zonas no lúgubres del antro, también camareras más allá de sus tacones negros, de sus medias y ligas negras, sus bragas, corchetes, sujetadores prometedores y prominentes. Todo negro. Más allá sólo sus miradas claras y cabellos rubios de innumerables peinados.

Nunca te enamores de una sirena en el asfalto

. Decidí esperar, dejar que fueras tú la que nadara en dirección a la gran ola, que te enfrentaras por ti sola a la cresta de más de treinta metros que amenazaba arrastrarte hasta la orilla no deseada. Porque eras capaz y, por encima de todo, valiente. 

Visa poética para Chihuahua

Vaya, me invita de palabra porque el pasaje, si no es por Carmen Julia, hubiera tenido que sacármelo del trasero. No hay manera de hacerles entender a los extranjeros que aquí el peso no está devaluado, como en México. No, señor. Está invaluado, no sirve para nada, es el anti-dinero. Para las cosas importantes —como los viajes— o te buscas los dólares o te aguantas los dolores. 

Microrrelatos de alas rotas

Estas alas de plástico servirán para volar hasta donde tú estés. Compruebo el traje, los arneses, el casco, las gafas… Dos veces, como siempre me decías. Si me vieras estarías orgulloso.

Oxígeno mental, relato contra la violencia machista

Otra vez y con poco aire en los pulmones daba pasos erráticos en la penumbra, rogaba por la salida, sabía que estaba a metros y parecían kilómetros. La luz seguía apagada, nadie salió pues era madrugada, dormían plácidamente  ignorando mi desesperación; dejaba atrás, en el departamento de dos ambientes que de golpe se volvió una caja diminuta,  a mis dos hijos que también dormían.

Origami, historia de amor y muerte

Nueve de agosto de 1945. Lleva ya tres días de viaje, la mayor parte a pie. Sólo ha comido un cuenco de arroz que alguien le ofreció. El cansancio y las imágenes que ha visto le pesan como fardos de arena en las espaldas. Le duelen los pies, y sobre todo los oídos. Pero no le importa.