Preparando el nido (secuelas de irrelevantes y desastrosas batallas)

La hija de puta de mi mujer acaba de decirme que mi hijo no es mío.
Definitivamente así no llegamos a ningún lado, demasiado carácter tiene ésta para mí y no soy yo hombre de duelos, sino más bien del tipo que huye cuando vienen los problemas.
Entré en casa de buen humor, las luces del barrio están apagadas y entre los tejados, las cúpulas y las torres mudéjares de esta zona de la ciudad se intuye un cielo gris anaranjado ya de noche tras tanta lluvia.

Aves de corral, otro regalo de Margarita del Brezo

Harta. Estaba harta de que me estrujasen como a una uva pasa, de sus exigencias sin descanso, de correr a todas horas. Estaba a un tris de llegar a ese punto en que uno empieza a quebrarse, ¿sabes cómo te digo? Primero es una esquirla apenas perceptible en el hombro. Luego llega la enésima decepción y la esquirla se abre, florece, y una fina y delicada grieta se va expandiendo por el omóplato, atraviesa la columna vertebral, llega hasta el brazo y entonces, al mínimo contratiempo, la grieta que era solo un corte profundo y doloroso pero apenas visible se desborda, crece, se estira, te envuelve, te atrapa como la seda de un gusano y, ¡zas!, sin darte cuenta te has convertido en un capullo. Un capullo sin mariposa.

Nuestro barrio, microrrelato de Freddy Santos

“Siempre será nuestro barrio. Aunque nadie nos conoció ni nos conoce ahora. Nadie sabe tu nombre y, sin embargo, por él yo hubiera, ese día, amurallado el lugar. Debí alzar barricadas como en el “Dos” y apostar en cada extremo los dos exiguos cañones de Daoiz y Velarde.

«Eyes wide shut», o los ojos bien abiertos de Kubrick

Ojos bien cerrados inicia con la visita del matrimonio formado por Alice y Bill Harford a la fiesta de Navidad que ofrece año tras año el acaudalado Victor Ziegler. Durante el transcurso del baile, Bill coquetea con un par de modelos, mientras Alice es seducida por un maduro húngaro.

El Faro

Los golpes de los fuegos artificiales contra el cielo estrellado de un pueblo cualquiera en fiestas nos despertó. Yo estaba soñando con relojes y cristales rotos. Tú con unicornios enjaulados. Intentamos descifrar, entre carcajadas y juegos bajo las sábanas amarillas, sus significados más ocultos, las perversiones que se escondían tras las imágenes, incluso mezclamos ambos…

Hoy no, el Madrid juega en Manchester

– Volviendo a lo de antes, las mujeres tienen un radar especial que les avisa de los partidos de Champs, incluso en su estado matrimonial más avanzado son capaces de detectar ocasiones de gol antes de que se produzcan y boicotearlas con algún tema trascendente.

Nebraska

Soy uno de esos tipos cabrones
que no pegan a su mujer
porque la quieren
Uno de esos tipos cabrones
que follan con putas
porque ellas no Son.

Oxígeno mental, relato contra la violencia machista

Otra vez y con poco aire en los pulmones daba pasos erráticos en la penumbra, rogaba por la salida, sabía que estaba a metros y parecían kilómetros. La luz seguía apagada, nadie salió pues era madrugada, dormían plácidamente  ignorando mi desesperación; dejaba atrás, en el departamento de dos ambientes que de golpe se volvió una caja diminuta,  a mis dos hijos que también dormían.

La belleza de las trincheras

Desde el sofá del salón, cuando se ponía el sol, veíamos la ciudad iluminarse poco a poco a través de la ventana. Dependiendo de la ocasión y los humores, acompañábamos la mutación con Dylan, Miles Davis o Camarón. Nos sabíamos de memoria el orden en el cual los diferentes edificios iluminaban sus fachadas creando un…

Guerra, microrrelato de familia por J.Félix González-Encabo

La vida es extraña , cuando crees que hay calma llega tu hija de casa de una amiga, feliz porque le has regalado un móvil de última generación y dispuesta a llenar el lavavajillas porque no quiere ver otra película, y tu mujer empieza a urgirte para que se lo quites, que no puede estar en la cocina porque ya no son horas, tú le dices dos veces que estamos viendo a Jack Sparrow con el pequeño y ella…