Bestias de carne cruda

Una de esas noches la vi llegar.
Llevaba un vestido ceñido, rojo, del mismo color que su cabello rizado. Medias negras, tacones altos. Un ramo de flores amarillas.
Era el segundo día de los muertos y aquel, supuse, era su disfraz.

Visa poética para Chihuahua

Vaya, me invita de palabra porque el pasaje, si no es por Carmen Julia, hubiera tenido que sacármelo del trasero. No hay manera de hacerles entender a los extranjeros que aquí el peso no está devaluado, como en México. No, señor. Está invaluado, no sirve para nada, es el anti-dinero. Para las cosas importantes —como los viajes— o te buscas los dólares o te aguantas los dolores. 

Videopoemas de Ivanhoe García Campos (II)

Dos minutos de videopoesía de Ivanhoe García Campos, desde Guadalajara (México), son más que suficientes para constatar que vamos a disfrutar con él desde ahora. Seguidnos la pista y compartid, que nos espera un año de sorpresas y ausencia de guión, daremos saltos de un registro a otro -no os preocupe…

Videopoesía del mexicano Ivanhoe García Campos

Ivanhoe tiene una firma descarada, una manera de concebir la poesía con la logorrea innata de los grandes poetas beat, maneja claves sutiles de raíz latina y referencias de la cultura trash pop gringa que tanto nos tira.

La princesa de Culiacán

—Los hombres no lloran, cabrón.
Alex se quebró. Tras el deshielo de la tensión acumulada, todo en él reventó formando una explosión de angustia y miedo que inundó la habitación.
—Hijo de la chingada –Amador cambió el tono–. Va, tranquilidad. Ambos estamos molidos. Mira –dijo señalando el colchón situado en el suelo situado detrás de Alex–. Ve y échate un coyotito. Luego ya seguimos.

Las tortillas, las sopaipillas y el ayudante del cocinero

Era a principios de otoño, pero había empezado a hacer su friecito. Cuando entramos al restaurante, lo primero que me llamó la atención fue la estufa panzona que se hallaba en el medio del salón. Los aromas (mezcla de canela, puerco y, por supuesto, chile) eran deliciosos. Había una vidriera llenita de pasteles en la parte de la panadería, pero juramos no meter las narices allí hasta terminar el almuerzo.