Durante tres años estuve trabajando todos los domingos y festivos del año en una empresa de oxígeno y aerosolterapia a domicilio, no cargaba botellas a los hombros pero pasaba diez horas recibiendo pedidos, quejas y haciendo albaranes infinitos para todo Madrid. Fueron días de libros de Cortázar, apuntes de derecho procesal, bocadillos de ternera con pimientos verdes y almacenes en un polígono al final de la calle Embajadores…

Hoy damos la bienvenida como parte de «la banda de Jonk a Sara Nieto», magnífica escritora madrileña de microrrelatos y relatos breves sobre esas distancias cortas que tanto nos gustan, viajes cercanos que también existen y para los que más vale ir ligeros de equipaje. Ya habíamos publicado microrrelatos suyos pero hoy pasa a ser «una de las nuestras». Esperemos que os guste.

Cientos de chalets acosados : acosado por el vecino, por la pareja, por los hijos, por los suegros y cuñados, por la música y la barbacoa cercana, por la bronca de madrugada, por algún polvo veraniego escandaloso con las ventanas abiertas, que nos mete presión y hace pensar si ya pasaron dos semanas, por los coches aparcados sobre las aceras obligando a pasear por el arcén, por el Mercedes de cuatro casas más arriba y por los perros que ladran a las 7:15 aunque haya vacaciones.

Ella está haciendo ruido en su habitación, creo que estaba dormida y son las 8:30 de la tarde de un día de abril nublado. De un día más viviendo y dejándose vivir. Sin él y con toda la carga del tiempo y la familia, la carga de los que imponen la alegría a quien ya no la necesita, de los que miran adelante.

Resulta sorprendente cómo maneja moralmente a los demás, cómo aniquila todo atisbo de esperanza, cómo conduce la conversación y los chistes -siempre tendentes a la necrofilia-, cómo cuando has escuchado y has asumido tus culpas y miserias, la mercancía que permanece en stock, él se siente fortalecido y al cabo sonríe inconscientemente con malicia.
Entonces, un rato después eres capaz de odiarlo por el fardo de tristeza que carga sobre tus hombros, pero cuando duerme y lo miras, comprendes que tiene la madurez y la mente de un niño que se rechaza a sí mismo.
Y eso, amigos míos, constituye una mezcla peligrosa.

una de las cosas que echo de menos
de la vida de antes es pasear
de noche por Barcelona. nos encontrábamos
a la salida del trabajo a eso de las diez,
detrás de la Diagonal,
tomábamos algo y debatíamos
sobre la cena. no era raro
que nadie ganase el debate,
pero el día de los dos acababa
de empezar y la noche siempre
continuaba. ..

Hace buena noche pero no sé lo que llevo puesto, no soy consciente de mí mismo, crucé la plaza como un espectro de vuelta a su hogar tras el gran aquelarre, todo me trajo hasta aquí, estoy a un mes de los exámenes a los que no me presentaré una vez más, mis padres desconocen mi vida y yo desconozco las sorpresas que ésta me depara, camino del fracaso absoluto, yo que tanto.

¿Os habéis fijado que antes, cuando alguien moría en un libro, siempre llovía? Y es que la lluvia ayudaba a crear ambiente. Sus tonalidades plomizas y húmedas subrayaban la tristeza y el recogimiento y amplificaban el dolor de la pérdida. El cielo lloraba y los personajes, también. Tenía coherencia.

Hoy damos la bienvenida como colaborador en Profesor Jonk al brillante joven poeta madrileño Antonio Navarro Vázquez,  autor del poemario «Ángeles y condenas» , disponible en Amazon, rockero que ha grabado y hecho carretera, filósofo y adicto al blues, que soñó hacer las Américas tocando en los clubs de Los Angeles y ahora nos regala su poesía en SoundCloud. Viviendo rápido y sintiendo lento. Como debe ser.

Carreño tiene la cara angulosa, morena y agujereada. Su dentadura amarilla es como un piano maltratado por el tiempo y su risa es escandalosa y febril. No le importa tener pocos dientes a su edad: unos treinta y cinco. Sin duda, el tahúr repartió las cartas y los ases fueron a las manos de siempre.
– Estaba en Las Ramblas de Barcelona y me echaron las cartas. El de Marsella no; el brasileño, que es el bueno aunque más peligroso. Me dijo: » Muchacho, nunca he visto a nadie que me saque tres comodines. Tú vas a tener estrella, victoria y luz pero el dinero no lo verás. El poder no está hecho para ti «. Y aquí estoy, sin un duro porque no lo quiero. Yo he prescindido de los bienes terrenales. Sólo necesito tabaco, café, mis walkman y un saco de dormir.

La vida es extraña , cuando crees que hay calma llega tu hija de casa de una amiga, feliz porque le has regalado un móvil de última generación y dispuesta a llenar el lavavajillas porque no quiere ver otra película, y tu mujer empieza a urgirte para que se lo quites, que no puede estar en la cocina porque ya no son horas, tú le dices dos veces que estamos viendo a Jack Sparrow con el pequeño y ella…

En los años noventa, allá en La Habana, un grupo de amistades nos reuníamos para meditar y alguna que otra vez, intentar irnos de viaje astral, que era el único tipo de viaje permitido. “Los patafísicos” está inspirado en esas experiencias. ¿Funcionaba? A saber…
 En estos tiempos de cuarentena, quizá valga la pena intentarlo de nuevo.

… Custodiados por cómplices crepusculares

nos fugamos a cincuenta metros cuadrados de la vetusta ciudad.

Allí, entre paredes naranja memoricé tu cuerpo trigueño

recorriendo los senderos que fluían a los atajos más profundos.

…“19:58: lo peor, los dichosos aplausos… Si algo bueno tenía este país era la impuntualidad y esto siempre empezó a sonar a las 19:58. Gracias al cielo, desde que me puse los cascos con el Resistiré de Barón Rojo no los oigo”.

De acuerdo, padezco una miopía galopante pero no creo que sea para tanto, pensó Jeremías Bullwright al no ser capaz de distinguir los cuadros azules de su cuaderno. Sólo entonces y obligado por la necesidad limpió las gafas con la parte interior de su camisa, no fueran a quedar microorganismos sonrientes a plena luz del día.
Se había levantado dos horas después de despertar, cuando ella se incorporó sobre la cama vistiendo lo que a él le pareció un pantalón blanco, ceñido y planchado, para darle un beso escueto y tierno.
El olor de ella.