aquella ciudad

el
Foto: Marc J. Mellado

una de las cosas que echo de menos
de la vida de antes es pasear
de noche por Barcelona. nos encontrábamos
a la salida del trabajo a eso de las diez,
detrás de la Diagonal,
tomábamos algo y debatíamos
sobre la cena. no era raro
que nadie ganase el debate,
pero el día de los dos acababa
de empezar y la noche siempre
continuaba. recorríamos la Travessera
de les Corts hasta la Riera Blanca, mientras
diseccionábamos nuestros asuntos,
antiguos o actuales,
vanos o importantes:
parábamos a escuchar el canto
de las aves nocturnas que habitan
el Camp Nou; poníamos
en el móvil las canciones
que habíamos descubierto
esa semana; nos sentábamos a fumar
frente al Picadero o tratábamos
de apañar la última lata de Estrella
“dentro del horario”, antes
de desembocar en Martí i Julià. al llegar al mercado
de Collblanc, poníamos todo nuestro empeño
en rematar el ansiado apaño
y, con éxito o sin él, nos esperaba una renovada Progrés
hasta Mas, para bajar hasta la parada
de metro de la Torrassa y empezar
el último tramo del viaje.
llegábamos a casa algo cansados,
pero con esa sensación de quien se levanta
pronto por la mañana y tiene
todo el día por delante, aunque
con una única diferencia: el día ya era
el siguiente, todo lo que estaba
por hacer pertenecía al pasado y, sin embargo,
queríamos un poco más.

4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Allà por los lejanos ochenta del siglo pasado, recorrí muchas veces esas calles que nombras. Mis vueltas de Barcelona a l’Hospitalet, por carretera de Sants, Bassegoda, Mas hasta Torrassa. Fueron pocos años, la mayor parte de mi vida la he pasado en Barcelona. Aunque no siento nostalgia, Barcelona me agobia… me vuelvo viejo y solo busco tranquilidad. En cambio mis hijas sí la extrañan. Cuando era joven vivía en el barrio de Horta y era costumbre de la colla de amigos «bajar» a Barcelona el fin de semana. Quizá ese sentimiento de no pertenencia a la ciudad hizo que la sintiera como algo ajeno.
    Muy buen recorrido por esos recuerdos, Marc.
    Un abrazo

    1. hola Xabier! veo que hemos compartido calles, qué alegría tu comentario. te entiendo perfectamente, yo también llevo tiempo pensando en cambiar de aires hacia algo más tranquilo, supongo que serán cosas de la edad… pero los recuerdos son imborrables 😀 un abrazo y gracias!

  2. Y sin haber estado allí, traes en tu poema unas calles tan vivas y reales que da la sensación de estar pisándolas conforme avanzas en su lectura.
    Muchísimas gracias, Marc, por compartir estos versos.

    1. ojalá pronto pueda mostrártelas! un abrazo, Antonio!

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