No mires arriba y Blast beat, dos maneras de hacer cine crítico y social

Leonardo di Caprio y Jennifer Lawrence en No mires arriba Leo y Jenny preparando la última cena

En las últimas semanas he visto algunas películas remarcables de las que me gustaría hablaros próximamente. Una de ellas es «Blast beat», traducida al español como «Soñando con América», cinta del colombiano Esteban Arango, presentada en la sección oficial del festival de cine independiente de Sundance en enero de 2020, justo un mes antes del colapso pandémico por lo que su estreno en Estados Unidos se pospuso hasta mayo de 2021.

Dos hermanos de Bogotá -interpretados por los hermanos Mateo y Moisés Arias- deambulan por las calles de la capital colombiana, uno haciendo skate y practicando ocasionalmente el vandalismo y otro aferrado a su novia y a su amor por las bandas de thrash metal (de hecho, blast beat es un ritmo de batería extremadamente rápido que creó en su día Charlie Benante, baterista del grupo neoyorkino Anthrax).

La vida transcurre plácida en una familia acomodada sin padre, empresario emigrado a Estados Unidos para huir de la vacuna (extorsión) de las FARC, hasta que éste les propone marchar con él.

El hermano mayor, Carly, bilingüe y buen estudiante, aspira a estudiar en el Instituto Aeroespacial de Georgia para entrar en la NASA y, tras el padre y sus sueños, se reúnen la pareja e hijos en un suburbio menos acomodado de lo esperado y con el sustento familiar gracias a las casas que el padre espera pintar temporalmente.

El sueño americano, la determinación de valientes con alta cualificación y el choque de inadaptados, los prejuicios mutuos, la soledad, el racismo, la insolidaridad, los amables desheredados que prestan acogida, los riesgos de cualquier joven, una madre frustrada y un padre sacrificado.

Welcome to America, welcome to the jungle!

La narración de la historia es muy cercana, en todo momento al borde del ring, si no dentro esperando recibir el próximo puñetazo que siempre aparece de un modo inesperado. Película independiente en la que el director es coguionista con Erick Castrillon, tuvo una gran acogida en la sección oficial de Sundance pero con el retraso comentado de casi año y medio en su estreno debido a la pandemia.

Una película emotiva que nos hace reflexionar, empatizar una vez más con quien llega a tierra ajena y ver el mundo tal como es, un caleidoscopio de formas cambiantes en el que no dar nada por cierto.

Si en «Blast beat» hay crítica a la sociedad norteamericana -extrapolable a otras muchas- y ánimo de mirar arriba desde el esfuerzo y la humildad, en «Don´t look up» o «No mires arriba», película de Netflix estrenada en España esta semana con Leonardo di Caprio, Jennifer Lawrence, Meryl Streep, Cate Blanchett o Ariana Grande, nos encontramos ante el intento de crítica a la sociedad norteamericana -nuevamente extrapolable- en distintos flancos, pero mirando arriba con el poderío del nuevo show business de las plataformas digitales, capaces de producir «contenidos» en tiempo récord para consumo y olvido inmediato.

Leonardo en su presentación del acabose. Maravillosos presentadores y tacitas, generadores de opinión

Debo decir que «No mires atrás» mantiene al espectador atrapado entre la incertidumbre de lo que va a pasar cuando unos astrónomos ven que la tierra se interpondrá en el camino de un enorme meteorito, que acabará con la vida en el planeta, la actitud de los científicos con la arrogancia juvenil, desclasada y divertidamente ácrata de Jennifer Lawrence por delante y la cínica receptividad de la presidenta de Estados Unidos, con ustedes la gran Meryl Streep.

Sin embargo, tras dos cómicos y esperpénticos intentos de comunicar en talk shows la seriedad de la situación por parte de Di Caprio y Lawrence, la película entra ya en un cóctel de supuesta crítica a las fake news y las redes, a los políticos cortoplacistas, a la ausencia de concienciación medioambiental y a las grandes compañías tecnológicas y sus injerencias en la política mundial y ahora en el desarrollo espacial…

Sinceramente, demasiados leit motifs para una película que se debatía entre la exposición y crítica de lo que nos está ocurriendo y la divertida locura estrambótica de «Mars attacks», la genialidad de invasión marciana de Tim Burton, también con estrellas como Jack Nicholson, Glenn Close, Pierce Brosnan o Annette Bening, pero sin la pretenciosidad temática de «No mires arriba» y con el humor permanente como hilo conductor para luchar contra aquellos marcianos cabezudos después de su asustadizo primer disparo a la paloma de la paz. En este momento me vuelve el inefable Tom Jones, tigre de Gales, como parte de aquel aquelarre que quizás merecemos.

Pero «No mires arriba» no es «Blast beat» ni «Mars attacks», que este año cumple su 25º aniversario y quizás por ahí viene la idea ante la ausencia de ideas.

Mars attacks!, por fin llegan los gobernantes adecuados

Quizás la cuestión sea si el cine se debe adaptar a otros formatos de rápido mensaje como las series e incluso las redes sociales, intentando paupérrimamente mimetizarse para captar la atención de los jóvenes, o si puede hacerse esto sin renunciar a la pausa y calidad que lo hizo grande.

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