SNF #12: Exile on Main St, obra maestra de los Stones

Hoy no podemos elegir una canción para el Saturday Night Fever, hoy nuestro enigmático colaborador @ssysyphus nos ha metido de lleno en el RnR way of life, en la loca creación de uno de los mejores discos de rock de toda la historia. Vivan sus Satánicas Majestades. Salud y abrazos, @profesorjonk .


El 12 de Mayo de 1972 se publicaba en Reino Unido el 10° álbum de los Rolling Stones (12° en EEUU). “Exile on Main St.” (uno de los 3 dobles fetiche imprescindibles junto a “Physical Grafitti” (1975) de Led Zeppelin y “The Wall” (1979) de Pink Floyd, descomunales compendios de virtuosismo y calidad en composición y ejecución de las pistas, que serán sin duda rememorados en los textos dentro de dos siglos como hoy día sucede con los nocturnos de Chopin, las obras sacras de Bach o los siniestros sonidos de Bartok.

Dieciocho canciones, de quasi – imposible mezcolanza hasta esa fecha (y después también) de una amalgama de estilos (rock, blues, góspel, boogie-woogie, rockabilly, soul) cuyo nexo común pivota en el permanente estado de gracia de la banda desde que en 1968 y con su productor de referencia Jimy Miller afrontaran su personalísimo círculo virtuoso, a saber, “Beggars Banquet” (1968), “Let it Bleed” (1969), “Sticky Fingers” (1971), para concluir con la espectacular sinfonía policromática del “Exile on Main Street” (1972), “exiliados” en la Costa Azul francesa en 1971 huyendo del fisco inglés. Lo del “Main St”, referido al trayecto que iba desde Villefranche sur Mer hasta Mónaco o incluso Italia, tramo que la banda solía recorrer en una lancha adquirida por Richards. La frecuencia de los paseos fue tal que la cosa quedó en la “Calle Principal”.

   Tras el inicial corte  rock & roll ” Rocks off ” (Orgasmo), llega “Rip this joint” (Fúmate ese porro), frenética montaña rusa a caballo entre el rockabilly de Jerry Lee Lewis y el boogie-woogie de Chuck Berry. Contestatarios y desinhibidos en “Villa Nellcôte”, chateau alquilado por Richards y que, cuentan las crónicas, llegó a albergar unas 70 personas entre músicos, ingenieros de sonido, parejas de todos ellos, aduladores, chupópteros y célebres visitantes como William Burroughs (el hombre que descendió a las infiernos de las sustancias y vivió para contarlo en el icónico “Almuerzo desnudo”), John Lennon o el solista de The Byrds, Gram Parsons, amigo de Richards fallecido dos años después de las farras de Nellcôte por sobredosis de cocaína. La etapa francesa de la elaboración del disco concluyó precipitadamente cuando en octubre de 1971 la gendarmería se personó en el villorrio alertada por la afluencia de traficantes de drogas. 

La familia Stones y allegados, en esta casa caben todos

   Tras la versión del bluesman Slim Harpo (viejo ídolo de Jagger) “Shake your hips” (Mueve tus caderas), turno para “Casino Boogie”, exquisita pista blues/boogie-woogie con un primer solo de saxo de Bobby Keys para las hemerotecas. 

   Irrumpe a continuación el sonido groove armonioso y expansivo de “Tumbling Dice” (Dados tirados), piano, saxo, trompeta, coros y lo que fuera menester para un ritmo vertiginoso y bailable, descomunal marasmo, riada de orgiásticas sensaciones, la alegría de vivir y sentir plasmada en apenas 3:45 minutos. 

   Más excelencia con “Sweet Virginia”, joyita country/blues con solos de Jagger a la armónica y desde luego el apoteósico éxtasis de un nuevo solo del Maestro Bobby Keys. Guiño de los Stones a la ciudad de L. A. y en general al Estado de California y sus estudios Sunset Sound a los que llegaron en diciembre de 1971, rebotados, conminados, advertidos por las pesquisas de la policía francesa entorno al trasiego de dealers por Villa Nellcote. 

     Más madera creativa y de nivel celestial con ” Torn and Frayed” (Roto y deshilachado, en referencia al andrajoso abrigo de un guitarrista  vagabundo) , delicatessen country rock con reminiscencias góspel. Solo para paladares avezados, exigentes. 

    Avanza la obra con “Sweet Black Angel”, balada blues/country con ribetes Calypso, ambientes afro – americanos con origen en Trinidad Tobago, tema de diáfano  sesgo político en referencia a la activista pro derechos civiles de color Angela Davis, profesora universitaria de filosofía,   precoz miembro del Partido Comunista de los EEUU (le costó la plaza docente), acusada  por cómplice en el asesinato de un funcionario de prisiones blanco. El escándalo subyacente forzó el sobreseimiento de la causa. 

   De nuevo piano, saxo, trompetas y maracas sazonan la bucólica, coral composición rock Loving Cup… ” Oh, what a beautiful World”…, canta Mick deletreando un enamoramiento cualquiera en un tiempo cualquiera. Le sigue la única canción de los Stones cantada por Richards, el trabajado y armonioso blues – rock de “Happy”, con Bobby Keys al saxo mas el piano eléctrico de Nicky Hopkins, otro de los excelentes músicos de estudio contratados para la ocasión. 

    Con “Turd on the Run”,  el disco gira a una nueva incursión en el boogie-woogie a la que sigue el oprimente blues bajo y pesado al mas puro estilo Howlin Wolf que es ” Ventilator Blues”, maravillosa composición en la que se añadió la técnica del “double tracking” en la voz de Jagger para provocar un efecto de sonido masivo que ahonda aún más el claustrofóbico ambiente de todo la pista. El lado más oscuro del Exile se recrudece con el asfixiante góspel de “I want to see your Face”, la misteriosa y casi tétrica canción tiene su origen en la profunda impresión que dejaron en Jagger los servicios dominicales a que solía acudir en L.A. con la leyenda del soul Billy Preston, asiduo a las sesiones en Sunset Sound. Más góspel y sublimes coros con la piadosa “Let it Loose”, 14a pista, sobrevenida también fruto de las ceremonias religiosas postuladas por Preston y a las que asistía un curioso y asombrado Mick Jagger. 

 La recta final del doble disco atemporal arranca con el característico/electrizante rock de los Stones en “All down the line” para virar hacia el poderoso blues – rock de “Stop breaking down”,  versión del clásico del rey del delta blues Robert Johnson (Mr.27, su prematuro deceso con whiskey envenenado por un marido ” ultrajado” inaugura el funesto Club). A destacar de tan sonoro/contundente corte la guitarra slide de Taylor y el piano del llamado sexto Stone, Ian Stewart. 

Agoniza el disco y aún resta por salir a escena “Shine a Light”, extraordinario, emocionante tema rock – góspel con el mismo Billy Preston al piano y órgano. Algunos de los mejores temas de los Stones son deudores de la amistad Jagger & Preston. El epílogo de la obra lo pone ” Soul Survivor”, rock de la casa con sello final góspel, el género que encandiló a Jagger en L.A. tras quedar él y la banda proscritos en aquella “Main St” del Mediterráneo francés a la que se habían “fugado” desde Inglaterra sorteando al fisco inglés. El resultado líquido, algunas de las mejores canciones de todos los tiempos si de fusionar rock, blues, góspel, boogie-woogie (o lo que se les pusiera por delante en aquella época de desenfreno personal y profesional de los Stones) se trata, su mejor disco bendecido por la crítica como el buen vino, mejor a cada momento que pasa. Uno de los pilares del Rock como concepto multilateral, como argamasa, meeting point de distintos ambientes/sonidos que si se saben mezclar adecuadamente pueden alumbrar trabajos inmortales como es el Exile on Main St (1972) de los Rolling Stones.