Pearl Jam, Ten versus Gigaton

Calma, grungies, que nos conocemos. El viernes Pearl Jam estrenó su película “Gigaton Visual Experience” en Apple TV y tras unas semanas escuchando su esperado álbum “Gigaton” -el anterior, “Lightning bolt”, data de 2013 lo cual denota un desidia preocupante o simple honestidad- debemos decir que se trata de un disco notable que dejará algunas canciones celebradas en el setlist de sus directos : temas como “Who ever said”, “Quick escape”, “Dance of the Clairvoyants” o “Never destination” pueden crecer ante el público con la voz desgarrada de mediana edad de Eddie Vedder, quizás gritando sinceramente contra lo inevitable como cuando escupía aquello de “This is not for you”. Lo inevitable ahora es distinto, si bien no menos aterrador aunque se lleve con aparente entereza.

De alguna manera la carrera de Pearl Jam ha estado siempre impulsada y a la vez lastrada por sus tres obras maestras iniciales, “Ten”, “Versus” y “Vitalogy” -discusiones eternas sobre el mejor disco-, historia absoluta del rock, ante lo que la banda sacó lo que podríamos denominar el epílogo “Yield” para luego navegar entre preciosas canciones de amor-desamor y sonidos cada vez más presentes de su mentor Neil Young, huella que cada vez fue ganando más presencia hasta terminar numerosos conciertos en estadios con “Keep on rocking in a free world”, declaración de intenciones que año a año parece más una quimera.

De alguna manera la carrera de Pearl Jam se ha visto impregnada por el peso y la personalidad de su frontman, que inteligentemente aprovechó el paso del tiempo para lanzar aquel magnífico “Into the wild”, sobresaliente disco de folk rock intimista que deberían venerar todos los hipsters millenials, esa juventud calmada y acaso subyugada. Banda sonora de la película dirigida por Sean Penn sobre la vida de Christoper Johnson McCandless, joven que tras graduarse en el instituto renunció al futuro escrito para escapar –wandering como manda Johnny Cash para acabar convertido en “The wanderer”, cariñosa colaboración de U2 y el viejo maestro country pasado por la electrónica mínima de su álbum aparentemente menor “Zooropa” (sin duda, siempre se puede ir a menos)-, hasta perderse en la infinita Alaska.

De este Vedder íntimo -no más que en “Release”, por supuesto, pero sí más pausado en fondo y forma , la edad y la perspectiva mandan- hay algunos regalos acústicos y medios tiempos eléctricos en Gigaton como “Alright”, “Seven o´clock” con su manera de declamar como un viejo cowboy y sus gorgoritos finales extraídos de “Into the wild” o la bella “Comes then goes” (sadness comes cause some of it was mine…) con la que se cierra la obra y que sin duda sigue el camino marcado por la impresionante “Society”.

Algún arranque de voz desgarrada hay sorprendentemente pero lo dejaremos como anécdota y no insulto a la pétrea e indiscutible Trilogía Ten – Versus – Vitalogy (en mi caso reconozco que si los dos primeros me gustaron, “Vitalogy” me cautivó no sólo por canciones perfectas como “Last exit”, “Spin the black circle”, “Nothingman”, “This is not for you”, “Corduroy”, “Rearviewmirror” o el himno “Better man” -cantado a capela por el Madison Square Garden hace diez años para enseñar lo que es un clásico-, sino incluso por el deliciosamente horrible libreto que traía el disco con sus extraños consejos de salud sacados de tiempos de sanadores, balnearios, corrección moral y disfuncionalidades tipo freak parade. Vamos, perfectamente aplicable a 2020.

Pero volviendo a “Gigaton”, ha venido Pearl Jam a publicar este disco lanzando a final de marzo una colección de vídeos natura-tecnológicos en los que se disfruta tanto de la soledad de los paisajes como se admira el nuevo gran hermano que representa el dron y que a todos nos mapea, en una especie de première tipo Netflix tirándonos a la cara la nueva temporada para consumo compulsivo en confinamiento.

“Gigaton” no es un mal disco, de hecho está entre lo mejor que Pearl Jam ha publicado en mucho tiempo -por otra parte, lógico-, quizás reconciliándoles con parte de su afición e incorporando el Eddie Vedder solitario plenamente al devenir de la banda. Habrá que esperar tiempos mejores para volver a disfrutar de ellos en concierto, para volver a recibir la visita de estos viejos amigos que siempre siguen ahí aunque llevemos tiempo sin hablar, que envejecen digna e indignamente como los demás y que tienen fantasmas en el armario -en su caso, en forma de pasado glorioso. Disfrutadlo con calma y sin prejuicios, they´re still alive.

3 Comments

  1. ¡Hola! Acá estoy devolviendo la visita :D. Coincidimos en varios puntos (que fueron expuestos en la reseña en Zona Soma). “Gigaton” me parece lo mejor que han editado mis queridos Pearl Jam desde “Riot act”. SI bien algunos momentos son irregulares, creo que en esta ocasión han estado mucho más inspirados en la composición que en sus últimos 3 discos. He disfrutado mucho del trabajo de Cameron en este disco, además. Cosa que no siempre me pasaba. Nos leemos ¡hasta pronto!

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