En la radio, el locutor de voz rota dio paso a Mi gran noche de Raphael. Y Ana sintió algo cercano a lo que debía significar la felicidad completa.  Sus pies, libres de la dictadura del tacón, bailaban al ritmo de las alegres notas que luchaban contra el sonido tribal que producía la lluvia torrencial al chocar con el techo. 

El caso es que como sucede en los sueños, de repente allí estaban el vocalista y el guitarrista de Héroes del Silencio marcándose un pequeño set electro-acústico. De la interpretación vocal de Enrique apenas recuerdo nada, pero recuerdo con nitidez la interpretación de la parte instrumental de «Entre dos tierras» del maestro Juan Valdivia. Difería ligeramente de la original pero tenía unos matices de una belleza sobrenatural, o eso creo recordar. El caso es que allí estaban los dos amenizando mis sueños nocturnos. La interpretación se interrumpió cuando alguien abrió la puerta de la cocina para esa costumbre tan sana y humana de preguntar qué tal estaba la gente de esa casa y dar la bienvenida al pueblo. No recuerdo qué pasó con los Héroes a continuación, en la vida real Bunbury seguramente habría empezado a echar pestes por la organización y Juan Valdivia habría seguido con su cigarro en la boca esperando acontecimientos.

El presidente de la FIFA, Jules Rimet, había abandonado su palco unos minutos antes del encuentro para practicar su discurso de felicitación, que sólo había escrito en portugués. Rimet obvió la ceremonia que tenía preparada y al cruzarse con el capitán uruguayo Obdulio Varela, le entregó el trofeo de tapadillo sin decirle una sola palabra, sin más alarde que estrechar la mano del campeón del mundo. En la foto parece que entrega una urna con cenizas más que La Copa del Mundo.

Ella está haciendo ruido en su habitación, creo que estaba dormida y son las 8:30 de la tarde de un día de abril nublado. De un día más viviendo y dejándose vivir. Sin él y con toda la carga del tiempo y la familia, la carga de los que imponen la alegría a quien ya no la necesita, de los que miran adelante.

Marvel, en 1977, lanza los cómics de What if…?, una serie no canónica en la que se exploran diferentes hipótesis e historias alternativas. Inspirándonos en ello nos hemos puesto a soñar. Cinco discos que nunca vieron la luz por diversas razones y que quizás habrían cambiado la historia de la música. O no. Nunca lo sabremos. Pero a veces es hermoso crear mundos paralelos. Y dejar que la música los acompañe

Como cada tarde, coge el cubo y el estropajo y camina los dos kilómetros que la separan del camposanto. Si el invierno ha sido generoso, el regato baja con agua y se ahorra comprar la botella de litro y medio en el puestecillo de flores. No es gran cosa, pero desde que tuvo que dejar de trabajar porque la tristeza la mantenía demasiado ocupada, la única holgura que se permite es la de la ropa.