Empezar una novela de Chris Offutt es como saltar desde un trampolín olímpico, no se puede empezar “de a poquito”: en unos segundos quedas completamente sumergida. Primer capítulo, 3 páginas: un personaje, una colección de sueños rotos y de contradicciones morales, cierto hastío vital epidé(r)mico, la tan cotidiana necesidad de evasión y el capitalismo más impúdico expulsando a los no elegidos.

La felicidad de aquel momento es tanta, que no deseas seguir soñando. Te sientes pleno de ver en el rostro de tu hijo esa satisfacción de poder compartir contigo estos momentos que nunca olvidará. Lo abrazas y le hablas al oído: cuando pierdes contacto con la quietud interior, pierdes contacto contigo mismo. Cuando pierdes contacto contigo mismo, te pierdes en el mundo.

Memorable concierto de una banda que va a crecer y hacerse masiva en los próximos años, alternaron perfectamente los medios tiempos de bailes acompasados sureños en espera de la tormenta, que algunas veces llegaba al final de la canción con cuerdas de todos las texturas tronando a la vez y otras esperaba al siguiente tema que hacía escuchar alaridos y «¡jihas!» entre los cuatreros del público.

The Dead South nos lleva a Louisiana con sus veloces riffs de guitarra, banjo, mandolina y violonchelo, una banda teóricamente de bluegrass en la que el violín no es titular de partida, una banda de actitud punk y metalera sin batería ni guitarra eléctrica, una banda que reverencia el folk tradicional -no sin reírse de sus modos más extremos.
¡Una banda de folk bluegrass que nos lleva al Gran Sur pero son de Canadá!

Mary, la huérfana. Mary, la medio hermana. Mary, el ojito derecho papá William Godwing (y también su seguro de vida económico una vez se escapa con Percy B. Shelley). Mary, la que gustaba de encerrase a leer en el cementerio junto a la tumba de su madre (Godwing la enseñó a leer siguiendo las letras de la lápida de Saint Pancras): “los cementerios le pertenecían por derecho de escritura, eran su zona literaria”. Mary, la amazona precursora de la sci-fi. Mary, la del respeto a la muerte desde el no-temor a la muerte.

Trooper viene a significar en castellano soldado de caballería, y la canción hace referencia a un episodio marcado con letras de sangre en la Historia militar británica. Entre 1853 y 1856 se estaba disputando la guerra de Crimea entre el Imperio Ruso y una entente de otomanos, franceses, británicos y del reino de Cerdeña unidos para aplacar las ansias expansionistas de los Romanov.