Elogio de la fragilidad. A propósito de The damned

“nunca vi un cielo así

repleto de batallas

 a punto de ocurrir

como si hubiera una verdad

en algún sitio”

Escenas de lenguaje, María Negroni

En varias de sus cartas el poeta francés Arthur Rimbaud (1854-1891) escribió la célebre frase “Je est un autre”. Roberto Minervini (Fermo, Italia, 1970) en su película The damned (premio a la Mejor Dirección en la sección Un certain regard del 77 Festival de Cannes 2024) parece haber escogido esta sentencia como corriente subterránea del film. Je est un autre. Yo soy el otro.

The Damned, película de Roberto Minervini_poster

En la primera escena de la película una manada de lobos despelleja a una presa que yace sobre la nieve. El rugido de las dentelladas, la ausencia de música, la animalidad de las bestias, sobrecogen al espectador.  No hay contexto, sólo naturaleza, sólo instinto, sólo pulsión de vida y evidencia de muerte. El filósofo Thomas Hobbes popularizó en De cive (1642) la cita del Asinaria de Plauto (254-184 a.C.): “Homo homini lupus” (el hombre es un lobo para el hombre), y esa escena, con lobos y todavía sin hombres, nos predispone para el ejercicio de supervivencia que estamos a punto de ver.

The Damned, película de Roberto Minervini_3

1862, Guerra de Secesión estadounidense. Un batallón de soldados voluntarios de la Unión es enviado a tierras del oeste para defender un territorio fronterizo e inexplorado. La misión, exenta de épica, deviene un tiempo de espera infinito y resulta, como la impiedad del título indica, una condena fatal.

Cuando lo fácil en una película de (¿con?) guerra es establecer una clara dicotomía entre el bando propio y el bando enemigo, el de los héroes y el de los demonios, los glorificados y los apestados, los “nuestros” y los “otros”, el bien y el mal, Minervini elude ese eje como centro nuclear de la historia y opta por la complejidad, el pacifismo y el humanismo ofreciendo un conmovedor retrato de la fragilidad humana. El enemigo (como en El desierto de los tártaros, Dino Buzzati, 1940 o en La patrulla perdida, John Ford, 1934) es una abstracción (¿soldados confederados, tribus de indios, bandoleros?) que incluso cuando aparece, en la escena de la única batalla de la película, sólo es visto (oído) a partir del ruido de los disparos y del galopar fantasmagórico de los caballos tras los árboles. No hay razón justa para la guerra, no hay explicitación del enemigo, el antagonista es otro ser humano en circunstancias similares: Je est un autre.

The Damned, película de Roberto Minervini_2

La cámara acompaña a los soldados protagonistas (interpretados por actores no profesionales de las comunidades locales), un grupo heterogéneo de diversas edades, procedencias y clases, y filma el viaje a ninguna parte de los malditos del título como experiencias individuales, dejándose llevar por el flujo emocional de los primeros planos de cada uno de ellos en un ejercicio de personalización empática que se traspasa al espectador. Así asistimos a la cotidianeidad de los (muchos) tiempos muertos en los que comparten un café junto a la hoguera, juegan a las cartas, cuidan de sus caballos, se lavan en el río y conversan sobre patriotismo, familia o religión (sin guion, dejando que la verdad se manifieste a partir de la improvisación). Sus motivaciones (o la falta de ellas, sobrevuela un cierto nihilismo) y sus miedos, la fisicidad de sus miedos, son mostrados desde una estética de la comprensión subrayada por la pequeñez del hombre frente a una naturaleza apabullante (las montañas de Montana) y una meteorología hostil en un invierno que sugiere una muerte blanca. A medio camino entre el naturalismo y el realismo, Minervini filma esta su primera ficción con el aire documental de sus películas anteriores (¿no es también The damned la puesta en escena de un grupo social al margen?, ¿no son estos malditos trasuntos blancos ciento cincuenta años antes de los protagonistas de su What you gonna do when the world’s on fire, 2018?), evitando la superficialidad y apostando por la intimidad con el tempo pausado, meditativo, que requieren la errancia, la espera y la violencia latente de un peligro indefinido.

The Damned, película de Roberto Minervini_4

Western de hondura existencial, película bélica espiritual a la manera de Torneranno i prati (Ermanno Olmi, 2014), la tensión indefinida de una misión cada vez más difusa y la espera tanto del enemigo como de los (supuestos) refuerzos en camino sitúa a los personajes en un limbo de no-lugar y de no-tiempo, en un deambular sísifo, en un viaje físico e íntimo por un aferrarse a la supervivencia que a medida que avanza el metraje deviene como el único deseo racionalmente posible, y que se explicita en escenas como la del soldado en posición fetal en la trinchera natural desde la que sus compañeros defienden la posición en la emboscada o en la imagen del joven soldado que hace guardia bajo la nieve y que sostiene entre los dedos dos palos a modo de crucifijo con la misma mano con la que empuña su fusil.

The Damned, película de Roberto Minervini_escena nieve

Desafío a la mitología estadounidense del gran orgullo americano, a la historia narrada (en cine, en literatura) habitualmente autogenerada, a la deshumanización del enemigo imperante en las lógicas de mercado de la industria del cine (y de la industria bélica per se). Minervini, americano desde 2008, se identifica más como “insider” que no como “ousider” y es desde ahí, desde esa mirada suya hacia el interior (y en el interior marginados, desahuciados y malditos), desde esa frontera propia, desde donde subvierte el orden y la forma, huyendo de una estructura moral dicotómica y binaria, para representar una máquina de guerra exenta de heroísmos y en la que los soldados son (Je est un autre) un grupo de hombres que intenta proteger sus ideales en un país en construcción y con el que no saben si identificarse.

En The damned el desamparo y la desprotección de los protagonistas es visual y auditiva. El sonido (Bernat Fortiana) compone el escenario desde la desnudez experiencial, y la textura fotográfica (Carlos Alfonso Corral) de un paisaje tan bello como inquietante acentúan una atmósfera de tragedia, de amenaza y de desolación que sirven a Minervini para resaltar su posicionamiento ético frente al sin sentido de las guerras y que muestra, en el caso de Estados Unidos, como el momento actual es hijo de la calcificación de una división histórica del poder que permanece inamovible e inmutable desde 1862.

The Damned, película de Roberto Minervini

Profundamente poética, este retrato de hombres sin nombre frente a un enemigo sin rostro desafía el individualismo postcapitalista contemporáneo, refleja la poco explorada vulnerabilidad masculina en un contexto bélico, abre una reflexión sobre las convergencias entre el pasado y el presente en la historia federal de los Estados Unidos, y aboga por las identidades colectivas (de nuevo, Je est un autre) como asidero emocional. Minervini en su primera ficción, a la manera epigrámica de Robert Walser, sigue iluminando los márgenes, lo mínimo, lo desplazado.

The Damned (Estados Unidos, Italia, Bélgica). Roberto Minervini, 2024. Première en España en la Filmoteca de Catalunya en el marco de la retrospectiva sobre Roberto Minervini en la decimoquinta edición del D’A Festival de Cinema de Barcelona, 2025.

The Damned, película de Roberto Minervini_5
The damned, de Roberto Minervini, premio a la mejor dirección en Cannes 2024

Gema Monlleo en Profesor Jonk

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