Nevermind

A los veinte años dormía bajo una sábana,

a veces el colchón estaba en alto

y a veces era la oscura balsa en el suelo

pero la sábana en el techo siempre decía nevermind.

Entonces teníamos padres como emperadores

a los que matar,

padres que nos herían con su ejemplo

y abnegación,

padres que esperaban obstinados

con el miedo a que nos disparásemos en el pie.

Entonces teníamos sueños grandes

pero no salíamos a buscar caminos,

sólo el ojo de buey de la ventana

abierta al mundo,

el ojo de buey

de los vinilos

y las hojas de las novelas

que paseábamos por la calle…

como si ellas siguieran mirando lo que lees!

Entonces éramos dulcemente cretinos

y las mujeres nos herían

y la sábana en el techo decía nevermind.

Entonces no sabíamos imaginar

cómo seríamos de viejos

y nos daba vértigo pensar en el momento

en que asumes las cicatrices y las haces tuyas,

entonces todo eran camisetas de rayas

y chaquetas tres cuartos de ante y cuero

y vaqueros negros

y zapatillas y bermudas tipo Cornell

y hombros cargados acodados a la barra

y mujeres a las que adorar cuando nos dejan

pero la sábana en el techo decía nevermind.

5 Comentarios Agrega el tuyo

  1. dovalpage dice:

    «Dulcemente cretinos.» 🙂

    1. Hoy salimos a celebrar los 30 años de Nevermind. Entonces éramos dulces, cretinos somos por días 🙂

  2. doctorzivago dice:

    y las mujeres nos herían…bien jugado jefe

    1. Eso siempre , la herida que no falte como justificación y si no existe la provocamos

      1. doctorzivago dice:

        jefe , te mande algo al mail,,

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