Elvira Sastre, domadora de palabras

 El sexo de los autores siempre me ha resultado indiferente. Al igual que su nacionalidad, condición sexual o corte de pelo. A veces ni siquiera el nivel de su talento, si existe medidor para ello. Es todo más sencillo. O te llega o no te llega. Y Elvira Sastre, poeta y escritora, a mí me atraviesa a 299.792.458 kilómetros por segundo.

(…)

Y ya sabes

que a mí me gusta acabar los poemas

con el verso perfecto,

eso que empieza en un papel

y acaba en tu boca.

(…)

(Fragmento de “Contra las Cuerdas”)

 Y con la boca llena de versos la vida sabe un poco mejor.

 En su presunta simplicidad se esconde una búsqueda personal extremadamente compleja. Desnudar los versos de la alta costura para crear poemas vestidos de calle. No buscar la superioridad intelectual sobre el lector sino su complicidad. Con ello, la elegancia y veracidad que desprenden sus poemas, al igual que en su novela, alcanza cotas por encima de las nubes de hielo, donde la luz es más pura y los sentimientos más vivos.

 Elvira Sastre nació en 1992 en Segovia. Pronto las letras llegaron a ella, como el agua del manantial de la Fuentría que el acueducto romano conducía antaño a la ciudad. En su caso no necesitó un pacto con el diablo, como aquella pequeña que subía a lo alto de la montaña para bajar con el cántaro lleno da agua, bastó la influencia inicial de su padre para encender la mecha.

 Los poemas surgirían como respuesta natural a su amor por la lectura y una necesidad por dar cuerpo y forma a su voz interior, primeras piedras con las que construir poco a poco un monumento aún lejos de finalizar. En el tránsito de niña a mujer, abre un blog, relocos y recuerdos, que se convertiría para miles de personas en lugar de peregrinaje donde alimentar el alma. Una muestra de su prodigiosa madurez, una constante en su carrera y, podríamos aventurar, en su vida personal.

 Este hecho haría qué en un futuro, viendo su uso y fuerte presencia en las diferentes redes sociales que son ya miembros virtuales de nuestros cuerpos, intentaran clasificar su figura dentro de un grupo o generación de poetas que, equivocadamente en mi opinión, no realizaba distinción entre los mismos.

 Sí en mi memoria aún perdura el día que decidí leer un libro por su portada de Kurt Cobain, parece que descubrir al poeta y escritor Benjamín Prado fue un punto de inflexión para Elvira Sastre. Por la influencia que tuvo en su forma de domar las letras en las hojas blancas o la desnuda pantalla de un ordenador y, quién se lo iba a decir, el apoyo que el autor le daría en un futuro. Fue él quien introdujo a Sastre en el círculo literario de la poesía española contemporánea, con quién realizaría su primer recital “jam sesión” poético en La Sala Clamores de Madrid o quién escribiría el prólogo de su primer libro, Cuarenta y tres maneras de soltarse el pelo, publicado en 2013 por la editorial Lapsus Calami.

 Los dos siguientes libros, como un alud, se publican tras el fuerte eco causado por su debut. Con Baluarte y Ya Nadie Baila rompe las fronteras y da el salto a Latinoamérica. Más bien un salto mortal con triple pirueta. Allí, donde la literatura mira cara a cara al fútbol, Elvira Sastre se ha convertido con el paso de los años, poemas y recitales, en un fenómeno de masas donde se ha ganado el respeto y admiración de jóvenes y no tan jóvenes hambrientos de todo el espectro de emociones que desprenden sus textos. Hoy en día sus recitales en el continente vecino son auténticos acontecimientos. Colas, gritos, autógrafos y, como si del quinto Beatle se tratara, la necesidad de guardias de seguridad para contener a sus seguidores.

Siempre estoy de vuelta

Porque uno es de donde llora.

El pasado me llena los ojos de polvo,

de piedras,

de arena molesta,

y todos aquellos que dicen que es el tiempo

el que controla los latidos

saben que miento

cuando les digo que es algo

y no alguien

quién ha interrumpido mi parpadeo

(…)

(Fragmento de “Uno es de donde Llora”. Baluarte)

 La confirmación, si acaso era necesaria, de que estamos ante una poeta mayúscula y no un producto de marketing llegó con la llamada de Chus Visor. Gran amigo de Mario Benedetti y colchonero confeso, estamos ante el tótem de los editores de poesía en este país. Por su editorial han pasado, como no, Benedetti, Rimbaud, Leonard Cohen o Bob Dylan, Joan Margarit, Ida Vitale y un largo etcétera que componen un catálogo descomunal donde perderse en las pocas tardes donde nuestros hijos asilvestrados conceden unos minutos de paz. Chus Visor se puso en contacto con Elvira Sastre tras Ya Nadie Baila y le ofreció publicar su siguiente libro. Estamos ante una persona que ni dispone ni está interesado en las redes sociales por lo que su ofrecimiento estaba cimentado en la calidad poética de Sastre y no su número de seguidores. Imagino que tuvo que ser un momento clave para la autora por la dosis de reafirmación personal que tuvo que suponer esta validación, aunque estamos hablando de alguien que, dentro de su sensibilidad y melancolía, muestra una firmeza y seguridad ajenas a su edad.

 Fruto de este encuentro surge, en 2016, el poemario La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida, con prólogo de Joan Margarit. Un libro más conceptual que los anteriores donde el lenguaje empleado pasa de semipesado a peso pesado con una izquierda demoledora. Nos enfrentamos a la imagen que el espejo interior refleja durante el destierro en la isla de su soledad. Y cada lector hará suyo cada verso.

(…)

Me llamaste isla:

Quisiste habitarme, hacer crecer tu piel

sobre mi tierra, deshacer

mi invierno protegido y alumbrar

el abandono elegido de la arena.

Pudiste quedarte, reposar

tu futuro sobre mis ruinas

quizá

castillos en el aliento que lancé

una y otra vez sobre tu nuca.

Pero no supiste verlo,

amor, no te diste cuenta

(…)

(Fragmento de “La Isla”.La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida)

 Paralelamente a su labor literaria, hay que reseñar que Elvira Sastre es también una extraordinaria traductora. Realizó un máster de Traducción Literaria de la Universidad Complutense donde, según cuenta, le dijeron que la poesía no se puede traducir. No le digas la palabra no o nunca a quién su determinación es equiparable a Marty Mcfly. Los hijos de Bob Dylan, del Gordon E.McNeer, Poemas de amor, de Oscar Wilde u Otras maneras de usar la boca y El sol y sus flores, de Rupi Kaur se transformaron al castellano bajo su puño y letra, al igual que varias novelas. También ha traducido al inglés las letras de las canciones de los discos de Vetusta Morla , La DerivaMismo sitio distinto lugar.

 En 2018 sale a la luz Aquella Orilla Nuestra, un libro ilustrado (delicatessen creadas por Emba) donde una frase, chispazos surgidos tras años de frotar el palo seco sobre la muesca de su costado izquierdo, se convierte en un cometa en llamas rebosante de poesía.

Lo otro eran simulacros.

Tú eres el incendio.

 Consagrada como una de las poetas más importantes de nuestra generación, Elvira Sastre pega un freno en seco y abandona la autopista para adentrarse en una carretera sin asfaltar, llena de curvas y con destino desconocido. La autocomplacencia no forma parte de su hoja de ruta. A la salida, junto al asiento de copiloto, le acompaña una novela, Días sin ti. Un libro, como no podía ser de otra manera, poético, engañosamente sencillo y con un lenguaje refinado. Dos historias relatadas en paralelo, la vida sentimental de un joven escultor, Gael, y la historia de Dora, la abuela de éste. La desgarradora delicadeza con la que trata las experiencias de una maestra republicana en los tiempos de guerra es asombrosa. El retrato del inicio y fin de la relación de Gael una enciclopedia a la que acudir en cualquier etapa de nuestras vidas. No se puede entender una historia sin la otra, al igual, qué una vez leída la novela, no podemos evitar formar parte de esta. Días sin ti fue galardonada con el Premio Biblioteca Breve 2019.

 Nunca dejaré que se pierda el primer beso con tu abuelo, cariño, pero la vida me ha dado muchos más besos que tampoco olvidaré

Fotografía: Diana Nalbaru

 Otra de las fechas marcadas en rojo en su carrera tiene que ser el 21 de noviembre de 2019. Junto al cantautor Andrés Suárez realizan un espectáculo músico-poético bajo el nombre de Desordenados. El lugar elegido ni más ni menos que el WiZink Center en Madrid. Lo que parecería, y posiblemente fue, una bendita locura, se convirtió en un éxito rotundo, colgando el cartel de entradas agotadas. Durante más de una hora y media combinaron poemas y canciones arropados por una excelente banda ensamblada para la ocasión. La demostración de que la poesía, si la presentas en formatos innovadores y atractivos, es capaz de llenar grandes recintos sin perder un ápice de su autenticidad. El triunfo de la palabra

 En 2019 también asumió el reto de escribir un libro para los pequeños lectores, A los perros buenos les pasan cosas malas. Una pequeña joya sobre la relación entre un perro y su dueña donde se trata un tema tan tabú en nuestra sociedad como es la muerte. Una muestra más de la valentía de la autora y el respeto que profesa al lector, al que siempre mira de frente independientemente de su edad.

No querría acabar este modesto artículo sin señalar otra de las grandes características de Elvira Sastre. Su altruismo y compromiso en la lucha contra las injusticas que asolan nuestro día a día. Ya sea por la igualdad de la mujer, por el colectivo LGTBIQ o la defensa de la protección y adopción de animales, allí está ella. Firme y clara. La figura de Sastre se engrandece y actúa como altavoz para llegar los más lejos y profundo posible. Y, afortunadamente, son muchos los que la escuchan.

 Durante la pandemia, nos regaló junto a Leiva, Loreto Sesma, Raquel Lancheros, Irene G., Andrea Valbuena, Jorge Drexler, Guille Galván, Marwan, Rozalén, Andrés Suárez y Benjamín Prado el poema Los Abrazos Prohibidos, que introdujo un poco de luz dentro de la oscuridad que nos acechaba y que aún sigue entrando por los intersticios de nuestras ventanas. Una muestra de agradecimiento y esperanza.

 Vetusta Morla transformó el poema en canción (adaptado por Guille Galván y Benjamín Prado) y su resultado fue una explosión contenida de emociones que difícilmente podremos ya olvidar.

 A finales de este mes, el 21 de octubre, saldrá Adiós al frío gracias a la editorial Visor Libros. El nuevo libro de la autora donde encontraremos poemas inéditos escritos en los últimos años. En mi calendario ese día está escrito en negrita, impaciente por volver a llenarme la boca de sus versos.

Mi consejo, no lo dejen pasar. Dense un festín con sus palabras y les aseguro que pedirán repetir.