La silla de Elías

Pausado, se dirige al icónico sillón 720 Lady Marco Zanuso con tapicería a cuadros en blanco y negro. Se ajusta el traje de confección oscuro a rayas de doble botonadura y, dejando el sombrero trilby o fedora (eterna discusión) en los brazos del mueble, se sienta como el profeta Elías.
Empequeñezco. Enmudezco.

La Casa de las Hojas (cuando el terror se mueve por textos ergódicos)

Una tarde de marzo del año 2000, bajo el cielo angelino que irradiaba Los Feliz, me encontraba leyendo en un coffee shop (lugar idóneo para trabajar en proyectos ilusionantes o aparentar para noches apasionantes) el LA WEEKLY, un periódico cultural y gratuito de tirada semanal. Al llegar a la sección de literatura me topé con un artículo sobre una novela de reciente publicación.

The Leftovers, HBO

Las listas, ya sean acerca de las cosas que deseamos hacer antes de morir, de la compra o sobre cualquier cosa que imaginable, nos acompañan desde la escritura misma.  En ocasiones son salvavidas contra el olvido. Otras veces un reflejo de nuestra vanidad. Ya sean los amantes con los que soñaba Marilyn Monroe llevarse a la cama, el Canon Occidental del petulante Harold Bloom, o la lista de canciones que grabábamos en un casete para encandilar a la compañera de clase sentada a nuestra derecha.

Rayo

… Custodiados por cómplices crepusculares

nos fugamos a cincuenta metros cuadrados de la vetusta ciudad.

Allí, entre paredes naranja memoricé tu cuerpo trigueño

recorriendo los senderos que fluían a los atajos más profundos.

Nirvana Madrid 94, autocrítica a una crítica pixelada

… Estuve esperando en la fila, con pose beat, mi turno para entrar. Inquieto. Huérfano de un libro de Kerouac o Allan Ginsberg con el que escudarme y proyectar a su vez una falsa aura de intelectual despreocupado con ganas de entrar al ring para disputar una velada amañada. En esta ocasión mi única compañía eran una vieja libreta y un bolígrafo, ya que tenía que escribir un artículo del concierto para la revista de mi universidad.