Cumpleaños total, con Viva Suecia y Vetusta Morla en Toledo Beat

Hace un rato me levanté a las ocho para salir disparado hacia el aeropuerto, escuchando los himnos de Viva Suecia a todo volumen por la autovía. He dormido poco y estoy a mitad de océano camino de Venezuela, país con el que trabajé hace veinte años pero en el que nunca puse un pie. Sensaciones encontradas, pero eso es otra historia.

Ayer, 11 de mayo, fue mi cumpleaños y lo celebré en el festival Toledo Beat junto a algunas de las personas que más quiero.

El Consejo de Administración de Profesor Jonk en Toledo Beat 2024
El Consejo de Administración de Profesor Jonk, al completo, en Toledo Beat 2024

Catorce mil asistentes a la segunda edición de este festival primaveral y un cartel de dos días que ha contado con bandas como Shinova, Carlos Sadness, Niña Polaca, Veintiuno, Love of lesbian, Vetusta Morla y Viva Suecia, los días 10 y 11 de mayo.

Esta vez sólo asistí a la segunda jornada, que empezó con un alegre Carlos Sadness, todavía pasando calor con el sol de frente y sin sacarse su chaqueta vaquera beige, música para pasarlo bien, un frontman activo y una imagen que nos lleva a una mezcla del joven Kid Rock de los 90 y Billy Ray Cyrus, con sus melenas lacias y sus sombreros de ala ancha, aunque la música no tenga nada que ver.

Posteriormente hicieron entrada en el segundo escenario Niña Polaca, banda madrileña que animó a la audiencia con sus guitarras pop en espera del primer gran plato del menú, Vetusta Morla.

Y tiene la banda madrileña de Tres Cantos una llamada a la acción que hizo que el festival estuviera lleno de seguidores que atendieron la misma con el fervor del que sabe que éste es uno de los pocos conciertos que darán este verano, antes de la pausa de dos años que han anunciado, para presentar Figurantes, el nuevo álbum que publicarán el 31 de mayo.

Precisamente, con Puentes, una preciosa y emotiva canción de esta nueva entrega, se abrió el repertorio que se fue hasta la hora y cuarenta minutos, un tiempo generoso para tratarse de un festival.

Empezaron abordando el nuevo álbum con otros temas como Ay, Madrid, del que Pucho dijo que surgió en el último concierto de su gira Cable a tierra, en el Wizink Center de Madrid el pasado diciembre, intercalándolos con clásicos como Un golpe maestro.

Fue un concierto de medios tiempos habituales, de músicos mayúsculos ensamblados que ralentizan el tempo hasta casi la pausa, para dispararlo en sus celebrados estribillos, parte del acervo popular de una generación que los acompaña en su madurez –también le cantaron el cumpleaños feliz a Álvaro Baglietto, bajista de la banda.

Cuarteles de invierno, Copenhague, Consejo de sabios, Los días raros…, no faltó ninguna, salvo Maldita dulzura, Herida trapera o Saharabbey Road, un clásico que jamás debería faltar en un setlist por su lololo final coreado por la afición. Eso no, por favor.

Entrañable concierto en el que destacaría la enorme Argentina Buenos Aires, perdón, La cuadratura del círculo, de casi diez minutos, una canción que seguramente no tiene la redondez de otras pero que en directo llevan hasta el paroxismo haciéndola crecer con una batalla de sonido entre todos los componentes de la banda, creando sin duda el momento más trallero del repertorio con un crescendo final espectacular. Enorme demostración de que Vetusta Morla hace lo que quiere y sus seguidores los veneran y respetan, como a los grandes.

Tras ellos, a las 0:00 horas, en el segundo escenario, hicieron su puesta en escena los toledanos Veintiuno, una banda que nos lleva a propuestas clásicas de pop guitarrero ochentero, sin mayores disquisiciones ni complejos, música bien entregada de una banda que está evolucionando y que ya cerró con un clásico pop como ese “que llamáis poliamor a los cuernos de siempre” de La vida moderna, una de las canciones que sin duda van a tejer y que de un modo extraño se van a quedar en el imaginario colectivo. Su espacio los está esperando.

Una hora más tarde comenzó uno de los mejores conciertos de rock en español que he disfrutado en los últimos años, el de los murcianos Viva Suecia.

Es Viva Suecia ya una banda con recorrido, un repertorio de cañonazos de rock independiente que inevitablemente todo el público tiende a corear, una afición entregada diría yo que en modo de verse ante un cantante y grupo cuasimesiánicos –esa catártica comunión siempre me gustó- y un sonido creado con dos guitarras eléctricas –por ahí siempre vamos bien-, bajo, batería, saxo –gracias por la reafirmación de las fuentes de las que bebisteis- y teclados.

Si bien Rafa Val, el cantante y supuesto líder de Viva Suecia, aúna las miradas y marca el ritmo del show, no existe aquí un componente que destaque sobre los demás, lo cual les augura un futuro aún mayor que el presente que ya disfrutan.

Abrieron con No hemos aprendido nada, a capela y ya todos juntos a correr con un himno generacional, seguido por El rey desnudo, otra canción inolvidable de las muchas que a esta gente se le caen de los bolsillos.

Con dos canciones ya conocíamos la declaración de intenciones: no hemos venido a jugar.

Y no juegan, reparten golpes uno tras otro sin apenas discursos intermedios ni tiempo de pausa, nos recordó a las dos veces que vimos a los Ramones, con su one two three four entre canción y canción. Tampoco las de Viva Suecia son muy largas, no es el rock de Led Zeppelin o Pink Floyd, su poder en directo está en otros terrenos más cercanos al uppercut y el cruzado desprendidos nada más saltar al cuadrilátero. ¿Para qué esperar?

Sucesión de canciones de rock independiente a las que ni les falta ni les sobra, como Todo lo que importa, El bien, Algunos tenemos fe, El amor de la clase que sea, Bien por ti o Justo cuando el mundo apriete, un juego de luces en ocasiones psicodélico y, para mí, la agradable sorpresa de ver cómo brilló el saxo y, en unos minutos que la dejaron sola, los teclados de una intrigante teclista, que nos regaló una mini sesión de rock electrónico para llevarnos por momentos del Born slippy de Underworld en Trainspotting al majestuoso directo de los dioses del movimiento, Depeche Mode, y que nos hizo bailar sin dudarlo, ya dejando la base electrónica en el siguiente tema cuando se incorporó el resto de la banda y ella se colgó una tercera guitarra!!

A destacar la grandiosa Lo que te mereces, que escucharíamos en bucle mil veces y que no pudimos evitar reconocer como herencia de los padres del rock indie español, la banda granaína Los Planetas, de quien han asumido la bella suciedad en las guitarras, el tono agridulce y, en ocasiones, algo muy adentro de la voz de Rafa Val. De eso volvimos hablando hasta el coche, a un par de kilómetros del recinto.

Colosales Viva Suecia. Nos congratulamos de que el rock no muera ni entre las facciones indies más puristas,  siempre al acecho.

Y como todo es circular, nos regalamos un Cumpleaños total con los Planetas

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