Cuestionario Proust 1.0: Jero Romero

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Proseguimos con nuestra serie de entrevistas/cuestionarios con diferentes personajes del mundo de la cultura.

Para ello nos basamos en el cuestionario que realizó Marcel Proust y que grandes personajes de la historia han contestado, desde Oscar Wilde a David Bowie. Nos hemos permitido la licencia, perdón por el sacrilegio, de pasar algunas preguntas por la chapa y pintura del siglo XXI, aunque la mayoría siguen siendo exactamente igual que las ideadas por el escritor de la famosa magdalena.

El 19 de agosto de 1974, un lunes en la ciudad de Madrid, nació, llorando a pleno pulmón al ritmo de “Man in me” de Bob Dylan, nuestro protagonista.

– Han tenido un músico– dijo el ginecólogo mientras el pequeño Jero buscaba el calor de su madre con la sensación de un destino ya encauzado.

En la capital transcurrieron sus primero 15 años de vida, donde nos imaginamos a un niño de pelo imposible de domar detrás de un balón Adidas Tango. Noches en familia viendo el  1,2 3 y veranos donde sentir el mar y jugar a ser mayor al ritmo de pedaladas y silbidos. Poemas escritos en las hojas de un cuaderno Rubio destinados a la niña con pecas del pupitre del fondo.  Y la música. Por supuesto la música.  Siempre presente en su casa, donde Camarón, a base de tangos y fandangos, plantó la semilla de un amor incondicional hacia la cuarta de las bellas artes. Una pareja, Euterpe, donde encontró refugio en los mejores y peores momentos y que, con el paso de los años, se convertiría en amante de por vida.

 Y llegó el cambio de ciudad, 72 kilómetros por carretera, de la nueva a la vieja capital. Lo que parecía  ser  la cola del ratón se convirtió en la cabeza del león. Toledo, pese a su mirada desconfiada y corazón de piedra, pronto se rindió a los encantos de un joven dispuesto a no dejar escapar sus sueños.

 Un servidor, la primera vez que se cruzó con su nombre, fue una noche jugando al mítico PC Fútbol. Tras escoger el  CD Toledo con el afán de catapultarlos a primera división, entre los centrocampistas aparecía un jugador llamado Jero Romero. No tardé en venderlo, pero joder, lo había conseguido. Futbolista profesional. Y nosotros que nos creíamos Maradona por conseguir meterle un gol al vecino de enfrente.

 Pero esa es otra historia, su paso por los campos de fútbol, que ya contará en sus memorias.

 No fue necesaria una lesión para que cogiera la guitarra y empezara a componer. Quizás sencillas canciones de amor o complejos alegatos de juventud, eso sólo lo sabe él y las cintas de casete donde quizás guarde los pequeños tesoros. Pero su voz ya estaba allí, capaz de trasportarnos con sólo cantar la lista de la compra y una capacidad inusual para construir melodías que dejan huella.

  Composiciones que irían madurando, empujado por las experiencias y canciones de la talla de “Out on the weekend” de Neil  Young.

 Y llego el día en que los planetas de la música se alinearon.  Fausto, Miguel y Carlos, tres jóvenes músicos de Toledo, buscaban un nuevo cantante. Un sólo ensayo fue suficiente para el nacimiento de una de las mejores bandas que hayan surgido en el panorama musical español,  The Sunday Drivers.

 Aún recuerdo aquel primer concierto en la sala Moby Dick de Madrid, aún sin sello discográfico y casi vírgenes en la carretera. El sentimiento general de haber vivido algo muy especial, con los estribillos de sus canciones sobrevolando durante días nuestras cabezas.

Su historia la contó Manuel Sánchez Gómez en un excelente podcast donde colaboraron casi todos los protagonistas. Y poco podríamos añadir nosotros.  Recomendar fervientemente su escucha.

The Sunday Drivers, leyenda del pop indie nacional

Toda historia tiene un final. Y tras un largo domingo que ya nunca podrán olvidar, llegó el momento de separar caminos.

 En la cabeza de Jero llevaba un tiempo cimentando la base de un nuevo proyecto. Un giro personal donde explorarse a sí mismo sin restricciones. Para ello, y eso no era negociable, necesitaba tener el control total. No era una cuestión de ego, si te vas a mostrar desnudo en 12 canciones que menos que sea bajo tus propios términos. “Cabeza de león” sólo existiría en un contexto de libertad artística.

 En busca de esa independencia,  recurrió a la plataforma Verkami, un lugar de autofinanciación online, donde solicitó 10.500 euros con el fin de poder acometer la grabación, mezcla y masterización del álbum junto a la fabricación de mil cedés y quinientos vinilos.

 La respuesta sobrepasó sus mejores expectativas. Con la satisfacción y responsabilidad de sentir el apoyo de amigos y anónimos, Jero, con la colaboración de Charlie Bautista, se pusieron manos a la obra.

 El resultado fue un disco extraordinario donde las canciones, de brevedad exquisita tamizadas por una carga acústica y silencios que hablan por sí solos, nos trasportan, a través de su mapa personal, a lugares propios perdidos en el olvido.

 Y sí, en castellano. Lo cual ni quita ni da. Al fin y al cabo, la música no tiene idioma.

Si “Cabeza de León” había sido un viaje musical de carácter intimista, para su siguiente proyecto, tres años después,  Jero Romero vuelve a arroparse en una banda , la que le ha acompañado en directo durante los dos últimos años, para publicar un disco grupal acorde al estado vital en el que se encontraba.  Un disco que entra por los ojos tanto como por los oídos, donde las canciones se abren hueco entre la grieta que le pone nombre. Porque cuando crees que algo está roto o a punto de resquebrajarse y llegan las dudas y temores, qué mejor que desenmascararlas con diez cortes donde su sensibilidad habitual atraviesa, en perfecta harmonía, una tormenta instrumental.

 Hay obras que, por razones que escapan a cualquier ecuación, no logran encontrar su lugar. Pero nunca es tarde.  Sin lugar a dudas, un disco a reivindicar.

Y transcurrieron siete años hasta la llegada de este tweet.

 El porqué de un silencio de siete años fue una decisión personal motivada, quizás, al desgaste de una industria musical que todo devora sin masticar. O tal vez un misterioso accidente de moto en homenaje a  nuestro querido Bob Dylan o una abducción alienígena orquestada por Ziggy Stardust y su banda de arañas. Poco importa más allá de la experiencia que esta larga travesía haya supuesto para la creación de “Miracoloso”. Al menos a unos servidores.

Jero Romero, the new man in black. Fotografía de María Rodrigo

 Con la ayuda de Pau Paredes (encargado de la grabación, mezcla y masterización),  Jero Romero ha producido y arreglado este paisaje sonoro que nos lleva a diferentes estados emocionales. Para ello se ha rodeado de músicos de la talla de Nacho García (batería), Miguel de Lucas, Alfonso Ferrer y Alberto Rodrigo (bajo) o Amable Rodriguez (guitarra).

El resultado, “Miracoloso”, un álbum integrado por 10 canciones, la calidad siempre por encima de la cantidad. Con este motivo ha sacó una edición especial en vinilo de de tan solo 550 copias que, como era previsible, se agotó en poco tiempo. El 11 de octubre, en la tienda Marilians, entregó y firmó a los vinilos a los afortunados que compraron por adelantado esta pequeña joya. 

Hemos tenido la inmensa fortuna de poder escuchar el disco y me atrevo a decir, al menos en mi humilde opinión, que estamos ante uno de los mejores discos del año. Canciones que se centran en el interior, en lugar de en el exterior, en búsqueda de cambios a nivel personal en vez  de intentar cambiar instantáneamente el panorama general.  Una obra que nos insta a vivir el presente y dejar de esperar que las cosas mejoren o empeoren, simplemente darnos cuenta de que la vida es ahora, no mañana y menos aún ayer ( aunque no podamos evitar mirar atrás con cierta melancolía).

Canciones como  “Planta de interior”, que abre el disco. Posiblemente la más personal que nunca haya grabado. Recordando paseos pasados y presentes por el  casco histórico de Toledo, Jero se tumba en un diván de terciopelo azul para buscarse y abrirse en canal, dejando el corazón y sus cicatrices a la vista de todos.

“Irrisorio”, el segundo tema, es el single escogido como adelanto del nuevo álbum, es otra muestra del talento como letrista de Jero Romero y su facilidad para encontrar la melodía idónea con la que seducir al oyente.

Una de nuestras favoritas, “De mi síndrome antes”, con ese bajo y riff de guitarra que nos lleva directos al Brownies de Nueva York (hoy llamado Lola), donde grupos como The Strokes, Interpol o Yeah Yah Yeahs actuaron a principios de siglo. Ojalá poder escucharla en directo.

Caemos rendidos a “El aguacero”, lluvia que cala lo cotidiano de nuestras relaciones sentimentales, obligándonos a decidir si seguir con la misma ropa o cambiar el vestuario.      

Y, como broche, para bailar desnudos camino del dormitorio cuando las luces del salón se apaguen y la jauría repose en sus habitaciones,  un “Vals equilibrado”.                                                 No se nos ocurre mejor manera de acabar su escucha: hacer el amor tras lamernos las heridas.  

Pero no hagamos spoilers, sólo invitar a todos los amantes de la música a desgranar “Miracoloso” y degustarlo con tranquilidad. Dejándolo reposar y crecer sin las prisas que nos impone el mundo actual. Al fin y al cabo no sabemos cuándo llegará un próximo disco (ojalá antes del 2029).           

El disco se podrá encontrar a principios de noviembre en las plataformas. Estén atentos y no dejen de escucharlo.

Y una vez realizado esta breve introducción, donde nos dejamos todo por contar, @profesorjonk/J. Félix González-Encabo y @jdiazdeceriojackson/José Díaz de Cerio Jackson se ponen las gafas de sol, afinan la Epiphone Texan y silban un puñado de preguntas.

El 31 de julio de 2019, durante el concierto de Rufus T. Firefly en las Noches del Botánico, te subiste al escenario y nos regalasteis una maravillosa versión de ‘Copenhague’ (Vetusta Morla). Y el sentir generalizado de la gente allí congregada era “joder, este tipo no puede estar alejado de la música y los escenarios”, ¿Cuándo y por qué decides que es el momento de volver?

No hay un momento ni un porqué concretos, van sucediendo cosas que desembocan en ello. Siempre he tardado en componer. Ahora he tardado más porque he dedicado la mayor parte de mi tiempo a otras cosas. Si lo analizo, hay un par de situaciones que siempre se repiten y me influyen decisivamente para tomar decisiones como la de meterme en un estudio. Primero es tener varias canciones que me gusten y que aguanten gustándome un buen tiempo. Eso me arma de valor y ganas para enseñárselas a mi gente. Entonces sucede la siguiente situación, que es que me preguntan Pero, ¿y no lo vas a grabar? y me animan a hacer algo con ellas. Ya he aceptado que si no fuera por mi gente me quedaría inmóvil. Tengo que mejorar eso. Como me empiezan a preguntar y a interesarse, asumo como algo natural que lo siguiente que tengo que hacer es grabarlas. Si alguna de esas dos situaciones no se produjera creo que nunca habría grabado. También creo que esas dos cosas juntas, creer yo en las canciones y el refuerzo de que haya gente que cree en mí, me colocan en un estado de ánimo ideal para grabar o para lo que sea. En ese estado por fin hago las cosas como hay que hacerlas y me convierto por un rato en la persona que me gustaría ser, alguien que hace las cosas porque sí.

La industria musical, en los últimos años, ha dado un cambio radical. Con la llegada de las plataformas y la sensación de que es más importante el valor de un single que el de un álbum, donde escuchar un disco de principio a fin parece un acto de otra época, ¿Cómo se afronta mentalmente, antes de empezar, la creación de “Miracoloso”?   

Yo no tengo ni idea de la industria musical, soy mucho más un espectador que actor. Me tiro al menos dos horas al día en Spotify escuchando canciones, a veces sueltas a veces como parte de un disco, mientras mis cientos de cd´s cogen polvo. Y sinceramente, llevo escuchando discursos de «cambios radicales» en la industria y en el consumo desde hace veinte años. A mí me parecen bien todos los modos de escuchar música: en youtube, en listas de spoti, en vinilo… Todos los cambios que veo a mi alrededor me parecen naturales, y si no me lo parecen, me sale antes la curiosidad por entenderlos que desdeñarlos. Que el mundo cambia es algo objetivo. Casi una perogrullada. Si es para bien o para mal ya empieza a ser opinión personal. Es natural que existan usos diferentes a los que otras generaciones tuvimos. Entonces, como eso va a ser así sí o sí, para poder convivir yo en ese mundo, me parece mucho más interesante y útil ser yo el que haga el esfuerzo de entender «los cambios radicales». Nuestras maneras de escuchar música eran maravillosas porque éramos jóvenes, no por el acto en sí, no nos engañemos.   

Dicho todo esto que no me has preguntado, no tuve ningún pensamiento al respecto antes de grabar el disco. Tengo en cuenta que irán juntas en un disco. Las coloco en un orden lógico (según yo), como el set de un concierto, pero entendiendo que alguien llegará a la cuarta canción. La certeza de que raramente se escucharán seguidas no me afecta ni mi importa. Con respecto a singles y demás, sí que pensé «tengo diez canciones. Voy a estudio. Las que queden bien las saco, las que no, no«. Me podría haber salido un LP o un EP de cuatro canciones. Luego, por el camino fui tomando decisiones, como optar por sacar un adelanto, hacer edición física… Con las dudas de no saber «qué es lo que se hace«, pero libremente. Para mí esa libertad es un bien preciado y es la industria que conozco 🙂 .

¿De dónde salió el título “Miracoloso?    

Era el título original de una de las canciones, que ahora se llama «Tú no vienes». Originalmente la melodía de esta canción me sonaba muy italiana, todo me llevaba a buscar arreglos por ahí, me la cantaba a mí mismo en plan San Remo 68. Justo además me dio por Andres Laszlo de Simone, creo que tuvo algo que ver. Cuando escribo letras y me estanco, uno de mis juegos es traducir canciones. Cojo el texto y lo meto en un traductor. De la traducción salen sonidos, palabras, terminaciones que me pueden abrir caminos para seguir escribiendo. Aquí cambié el texto al italiano porque me apetecía ver si era posible cantar los versos que tenía, pero en italiano «Claro que cambia algo, claro que va a cambiar. Si te tiras al mar, va a cambiar el mar. Es milagroso, me acabo de olvidar de ti«. Cuando ya tenía todo grabado y buscaba título surgió esa opción. Le quité el título a la canción y se lo di al disco.

A la hora de componer una canción ¿Cada una tiene su propio proceso? ¿La melodía te llega antes que la letra o a partir de la música surgen a veces las historias?

Mira, justo me acabo de terminar un libro de Jeff Tweedy en el que cuenta cómo escribe él sus canciones, habla de sus procesos e intenta dar respuesta a preguntas como esta. De hecho, intenta enseñarte a escribir una canción. Va a sonar fatal, espero que no saques de aquí el titular, pero lo podría haber escrito yo. Me siento tan identificado con todo lo que cuenta… Después de casi 200 páginas, aunque entiendas la descripción de los procesos, siempre queda algo indescriptible, algo mágico, que es lo que te hace dar con el click para unir en tu cabeza letras, palabras, melodías, acentos, ritmos, estructura. En el libro, habla de las «canciones tarareadas» como uno de sus procesos. Yo normalmente componga a partir de ahí, de canciones tarareadas. A veces tarareas porque tienes una progresión de acordes que te gusta, un ritmo que te apetece, una frase que escribiste, una melodía grabada en el móvil… Ese suele ser el germen, pero cómo llega a su forma final no lo sé explicar, se me olvida en cada canción. Y que se te olvide es lo realmente maravilloso de este oficio o como lo quieras llamar. Ese momento es el que estás ajeno a todo lo que te rodea, a veces durante horas y días, dándole forma a ese inmenso crucigrama, sin más objetivo que terminarlo. Sin un por qué ni un para qué. De eso habla también el libro, me ha resultado muy estimulante cómo defiende el proceso como un fin en sí mismo.

¿Te molesta que la gente interprete una canción de una forma que no era tu intención?    

¡En absoluto! ¿Cómo me va a molestar? Para eso están.

La producción, arreglos, grabación, mezcla y masterización de “Miracoloso” es excepcional, superior a los dos trabajos anteriores, que ya de por sí fueron excelentes, ¿Cómo ha sido tu relación con Pau Paredes? ¿El resultado final es el que estaba en tu cabeza cuando el disco empezó a tomar forma o ha superado tus expectativas?    

Muchas gracias. Pau es muy bueno, eso te lo puede decir cualquiera que te conozca. Pero para mí es especial por algunas cosas: es desprejuiciado y valiente a la hora de ser creativo, con el sonido, con los estilos, con todo. Es muy rápido: yo odio los estudios por la cantidad de tiempo muerto que hay, me aburro y se me olvida el sentido de la música, y él es súper rápido, necesita poco tiempo y pocas pruebas para que algo suene y no se me vayan las ganas. Maneja el ratón como nadie. Pero también maneja el piano o la batería. Sabe mucho de música. Tiene un background de música clásica y pop rock, pero le apasiona la electrónica y es un erudito de las máquinas, algo de lo que yo no tengo ni idea. Me aporta muchísimo por ahí. Por último, es tranquilo. Escucha y resuelve.

La verdad es que nunca he disfrutado tanto grabando. Sobre todo porque él me ha ayuda a estar en paz. Lo que hablaba antes sobre la composición: con él estoy atento a ese momento, no me distraigo con ningún otro pensamiento ni me aburro. Esta vez, yo tenía unas demos muy curradas y las ideas bastante claras. Pau me ha ayudado muchísimo, hay mucho de él, pero mi condición para hacerlo y mi reto conmigo mismo era ir hasta el final con mis ideas, lo he intentado otras veces, pero nunca había ido tan lejos como esta vez. Este disco es especial para mí por eso, me he arriesgado a producirlo casi por completo. y a Pau todo le pareció guay, por lo que te decía antes, no hay prejuicios ni miedos. Muchas pistas que suenan en el disco son de las demos o están grabadas en mi casa.

El nuevo álbum ahonda, si cabe, más en esa perspectiva pausada y personal a veces inquietante que acompaña tu carrera en solitario y que constituye una voz propia. ¿Sientes pudor en determinadas canciones o cuándo perdiste el miedo a desnudarte?    

Cantar en español añadió bastante vergüenza, la verdad, pero eso pasó hace doce años ya. En un par de canciones de este disco siento algo más de pudor porque son más explícitas. Pero no sé, creo que en realidad busco tener vergüenza desde niño, hay cierto placer en arriesgar a dar vergüenza. Siempre he pensado que el encanto de todo esto es precisamente eso, ofrecer algo de verdad, contar tus verdades, aunque las sufras de algún modo. No sé dónde leí algo así como que los artistas son gente que vive con la tensión de querer a la vez y con la misma fuerza comunicarse y esconderse. Me siento identificado con ellos.

Enhorabuena por «Plantas de interior» – me hizo sonreír lo de «en esta ciudad se ha puesto de moda entre los niños saludar»- y el álbum en general, la primera escucha se me hizo algo ardua y desconcertante pero las grandes canciones entran poco a poco y crecen cuanto más las escuchas. ¿Es Jero Romero un toledano huraño o alguien llegado de extramuros a una pequeña ciudad con enorme pasado y que se esconde de todo en sus callejas solitarias?      

¡Muchas gracias! Jajaja, no creo que sea huraño, pero vete tú a saber cómo es uno en realidad. No soy toledano y me siento bastante apátrida, no tengo sentimientos de apego por tierras o lugares, quizás porque mis padres se movieron bastante de ciudad siendo yo niño. Esta ciudad puede ser maravillosa y lo contrario, y yo en ella soy y he sido muy feliz y todo lo contrario. Supongo que como todo el mundo en todas las ciudades.

Si algo ha caracterizado tu carrera, ya sea con The Sunday Drivers o en solitario, son la calidad de tus directos, ¿Cuáles son tus planes futuros respecto a iniciar una posible gira o conciertos?

Gracias. Estoy pensando en eso ahora mismo, no sé qué voy a hacer, estoy lleno de dudas. A veces me apetece mucho tocar y a veces nada.

Una vez el disco salga al mercado, en cierto modo, pierdes el control sobre él, como un hijo que se marcha a la universidad en busca de su propio destino.  ¿Cómo mides su éxito? ¿Y qué es el éxito en términos personales?

Para mí es un éxito personal terminar las cosas. Terminar este disco. Te lo digo de verdad. Por fin tengo buena memoria, sé lo lejos que me quedaba grabar un disco hace 10 meses. Autogestionarse y autofinanciarse un disco, conciliando con otros trabajos y con familia monoparental no es muy fácil. Estoy muy orgulloso de este trayecto, de tener la gente que tengo alrededor, incluso de mí mismo, y me hace tenerle aún más cariño al disco. Tengo además la tranquilidad de que hay 3 o 4 canciones que me parecen muy buenas incluso después de todos estos meses. Para afuera, yo sólo puedo medir por mis seguidores, que, aunque son poco numerosos, suelen ser muy activos y sinceros. Me ven en algún sitio y me abrazan y me quieren y yo no los conozco, y me dicen cosas bonitas y se compran un disco mío 4 meses antes de que salga ¿no es eso un éxito personal y profesional? ¿a quién le pasa eso? A casi nadie.

En Profesor Jonk estamos de acuerdo en que se te caen las melodías de los bolsillos pero debatimos sobre qué carrera de Jero Romero nos gustaría disfrutar. ¿Cantautor contemporáneo de culto o estrella indie amenazando con recuperar sus dominios en festivales?

Pues cuando toméis una decisión me lo decís.

Le diste un portazo a las expectativas externas y la industria, ¿Cómo es la vida de un músico verdaderamente independiente?, ¿alguna vez añoras lo que fue y pudo haber sido?

No sé bien cómo contestar, por la pregunta parecen actos voluntarios cosas que yo ni he pensado ni sé si han sucedido, porque no tengo consciencia de haberle dado portazos ni siquiera figurados a nada. Tampoco tengo la sensación de haberme perdido nada. Más bien al contrario, siempre he sentido que abría puertas por las que no debía entrar o vivía situaciones en las que era un intruso. Tiendo a pensar que, en términos profesionales, al final, la mayoría de las personas estamos donde tenemos que estar, donde nos corresponde. Como en un proceso lento de erosión vital, vamos tomando decisiones que nos colocan en nuestro lugar y nos dan esta forma de hoy.

Gestionarme mi carrera lo hago por necesidad, porque en un momento dado quería estar realmente solo y que nadie me hablase ni me opinase. Y como me sentí bien así pues he continuado, porque he descubierto el placer y lo estimulante que es pensar y decidir yo mis cosas y arriesgarme a hacerlas a mi modo y recoger yo lo que sea que siembro. Pero no soy capaz de decir que la no autogestión me parezca peor. Sé que hay discográficas, booking, marketing, management etc. que trabajan fenomenal. No he echado de menos nada, pero supongo que porque no me he cuestionado qué podría tener. A veces alguien me ha hablado de eso, de qué cosas mejores podría tener o ser, pero nunca me ha parecido que estuvieran hablando de mí.

¿Principal rasgo de tu carácter?

Con todos mis respetos a Proust, hay cosas que uno mismo no debe contestar.

¿Qué cualidad aprecias más en un hombre?

El sentido del humor

¿Y en una mujer?

El sentido del humor

¿Qué esperas de tus amigos?

Paciencia

¿Tu principal defecto?

Con todos mis respetos a Proust, hay cosas que uno mismo no puede contestar.

¿Tu ocupación favorita?

No hacer absolutamente nada

¿Tu ideal de felicidad?

A corto plazo, poder dedicar mi tiempo sólo a cosas que me den placer. A más largo plazo, hacerlo cerca del mar.

¿Cuál sería tu mayor desgracia?

Las desgracias de mi hijo

¿Qué te gustaría ser?

Un poco más alto y más delgado

¿En qué país desearías vivir?

Una temporada, en Japón

¿Tu color favorito?

El negro

¿La flor que más te gusta?

Nunca lo he pensado. Me dan un poco igual. Prefiero las plantas sin flor.

¿El pájaro qué prefieres?

Los pájaros me dan o pavor o asco. Sólo me cae bien el gorrión.

¿Tus autores favoritos en prosa?

No tengo autores favoritos, tengo muchos libros que me gustan. El último convertido en favorito ha sido “La uruguaya”, de Pablo Mairal

¿Tus poetas?

No tengo poetas favoritos, tengo muchos libros que me gustan. El último convertido en favorito fue “Autorretrato sin mí”, de Fernando Aramburu.

¿Un héroe de ficción?

No tengo

¿Una heroína?

No tengo

¿Tu músico favorit@?

No hay uno solo

¿Tu pintor preferid@?

No hay uno solo

¿La película de tu vida?

No hay una sola

¿Tu héroe/heroína de la vida real?

Mi sobrina Sabina

¿Tu nombre favorito?

Manuela

¿Qué hábito ajeno no soportas?

Ser ruidoso

¿Qué es lo que más detestas?

El abuso en cualquier forma

¿Una figura histórica que te ponga mal cuerpo?

Franco

¿Qué virtud desearías poseer?

Entusiasmo visible

¿Cómo te gustaría morir?

Durmiendo

¿Cuál es tú estado de ánimo más común?

¿Circunspecto es un estado de ánimo?

¿Qué defectos te inspiran mayor indulgencia?

Los de los niños

¿Tienes una máxima?

No

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