Lo mejor y lo peor del Madcool 2022 (II)

Madcool, como el resto de festivales, es un crisol de tribus musicales que ya no son tribus, sino cada vez más un hervidero de individuos que se declaran eclécticos y cuya imagen va de una pareja de emos o seguidores de Tool, casi desnudos y con el cuerpo y la cabeza tatuados con figuras ovaladas en tinta negra, a un agroelectrónico con gorrilla del equipo ciclista Reynolds de hace 40 años sacada de algún pajar o almacén.

Sin duda, nuestro ramo de flores y beso en Madcool 2022 es para el de la carpa electrónica el sábado 9 de julio a las 6 de la tarde, bailando con su camisetilla naranja y la gorra de Reynolds de Ángel Arroyo.

Hoy esperamos a dos de las mejores bandas de rock de los 2000, Kings of Leon y Editors, además de los míticos Pixies, el ya asiduo a Madcool Leon Bridges y el valor nacional folkieflamenco Guitarrica de la fuente, para terminar acercándonos a los británicos Royal Bood ya de madrugada.

Pero respetemos el orden, con los errores y aciertos de la organización.

Guitarrica de la fuente

Antes de adentrarnos en la gran noche de rock que nos espera, escuchamos a este joven cantautor, Álvaro Lafuente, con su pelazo enmarañado y la sempiterna guitarra, regados por las mangueras que hoy nos han puesto para evitar insolaciones a media tarde.

Escenario principal, acompañado por tres músicos al contrabajo, teclados y percusión, para un set íntimo en el escenario principal a primera hora. No poco reto.

Y el reto lo salvó bien, con su voz agridulce y sus letras bien hiladas, con la cadencia de sus melodías siempre al borde del quejío.

«Agua y mezcal», «Guantanamera», «Nana triste»… fueron desgranándose entre la emoción que le produjo al artista cantar ante tan amplia y entregada audiencia: en dos ocasiones rompió a llorar al final de la canción, con el cariñoso aplauso del público, que lo acogió aún mejor por su ternura.

Muy buen sabor de boca, la única pega la organización que permitió el inicio del concierto en el escenario 2 antes de terminar la versión de «My way», de Paul Anka, solo con su guitarra. El público enfadado le despidió con una ovación aún más atronadora.


Leon Bridges

El concierto que interrumpió el final de Guitarrica de la fuente, lamentable error y falta de respeto al cantautor español.

Leon Bridges ya brilló en Madcool 2019, última edición hasta la fecha debido a la pandemia. Cantante de soul enorme con clase, imagen, voz y una banda que en todo momento está a la altura. Nacido en Atlanta en 1989, Leon Bridges está llamado a ser probablemente la mayor estrella del soul de las próximas décadas.

Si en 2015 nos sorprendió con el magnífico álbum «Coming home», con temas como el que da título al disco y la extraordinaria «River» -que se apaga entre el sonido de la lluvia para volver a tomar vuelo con la sobresaliente corista que le acompaña-, en pandemia ha mantenido el nivel con dos EPs («Texas sun» y «Texas moon») y su tercer álbum, «Gold-diggers sound».

«Texas sun» en primera fila, Leon, ese soulman con clase

«Texas sun» sonó con el sol poniéndose por detrás del escenario en la tarde madrileña, la calma necesaria antes de los Pixies.


Pixies

Albergábamos dudas sobre el estado físico y voz de Black Francis -que se hizo llamar Frank Black en sus aventuras en solitario a principio de los 90- y nos dio tal bofetada que no quedó más remedio que rendirse dese el primer minuto ante una banda que fue todo.

Y todo es: precursores del rock alternativo con sus cambios de registro desde los riffs y aullidos más crudos hasta las melodías más edulcoradas, creadores de canciones entre el punk y el rock indie que habría de venir hasta el punto de que cuando vi por primera vez el vídeo «Smells like teen spirit» de Nirvana pensé «¡son los Pixies!», una banda rítmicamente sobresaliente en cuyos tempos mandaban -guitarra Joey Santiago al margen- el batería David Lovering y la inolvidable Kim Deal, bajista y corista que abandonaría la banda para fundar The Breeders y The Amps.

«Monkey gone to heaven», el rock alternativo también tiene sus clásicos

El concierto fue musicalmente completo, con parte del público entregado demostrando que ya estaba ahí antes de «Nevermind» y sucesión de clásicos como «Here comes your man», «Monkey gone to heaven», el cañonazo «Debasser» o uno de los mejores regalos del festival : su versión del grandioso «Head on», de The Jesus & Mary Chain, incluido en «Automatic» (1989), uno de los discos que más me marcaron en mi búsqueda de sonidos alternativos a finales de los 80.

Gracias, Black Francis, por tanto.

Kings of Leon

Nos separamos del escenario principal antes del final de Pixies para tomar posiciones ante la que para mí es la mejor banda de rock de los 2000, Kings of Leon.

Impresionante concierto, desplegando un repertorio amplísimo de dos décadas desde sus primeros tres discos entre rock crudo de tintes sureño-garajeros (recordemos que la banda creó su opera prima, el rabioso «Youth and young manhood», en el sótano de los tres hermanos Nathan, Caleb y Jared Followill, a quienes se unió su primo Matthew Followill para dar forma a esta ya mítica banda de rock americano.

Tennessee : el padre y abuelo de los tres primeros se llamaban Leon y la madre les bajaba pizzas al sótano durante dos semanas, tocando, fumando, componiendo, dejándose llevar para crear uno de sus primeros discos salvajes y greñudos.

Con el tiempo los ritmos, las greñas, barbas y voces ininteligibles se han lavado e incluso cortado para dar forma a una banda de rock elegante, que bebe de las raíces americanas y cabalga sobre la envolvente voz de Caleb.

«Kings of Leon deleitando a la parroquia con «The bucket»

El show : precioso juego de luces y pantallas sobre las que se lanzaban imágenes y colores que acompañaban cada canción. Medios tiempos para celebrar tranquilamente, aderezados por éxitos como «Use somebody» o «Sex on fire» para cerrar la catarsis. Personalmente me quedo con «The bucket» y la gajarero-sureña «Molly´s chamber», una canción 10 que nos hace recordar que el rock tampoco ha muerto en el siglo XXI.

Única pega : «Knocked up», que abre su álbum «Because of the times» (2007), es una preciosa canción pero cuando Caleb inició la parte de coros para que el público se incorporase no hubo respuesta o fue demasiado tibia. La canción es lenta, no es un R&R hit, pero es que los festivales aúnan seguidores y curiosos: el cantante se mosqueó y espetó un «I don´t care… if you don´t care».

Riesgo de que se cayera el concierto aunque, ya tan profesionales, terminaron con una notable faena de aliño que quizás parte de la audiencia no percibió. Esto no es un día más en la oficina y si los fans no responden…


Editors

Junto a Kings of Leon, la otra banda que no se nos podía escapar.

Guitarras y sintetizadores en la mejor tradición del after punk británico de los 80, Editors vienen de Birmingham (Reino Unido) y en su sonido, su imagen y sus letras nos llevan a los mejores Joy Division, The Cure, Depeche Mode, The Smiths o Echo and the Bunnymen -todos ellos palabras mayores- y forman parte del revival after punk junto a formaciones como Interpol.

La voz y personalidad del cantante, guitarrista, pianista y compositor Tom Smith llevó en volandas a un público, entre conocedor y curioso, que quedó plenamente satisfecho ante el directo de Editors.

Se deslizaron canciones como «Munich», «Papillon», «The racing rats», «Sugar», «Violence» o la poderosa «Heart attack», de su nuevo álbum «EBM», también llamada a convertirse en un himno entre sus fans.

Tremendo final sonoro de «Violence» invitando a bailar

Agradable sorpresa y reencuentro con un estilo musical que siempre está ahí para cuando nos sentimos «happy when it rains», tal como decían los oscuros The Jesus & Mary Chain, a quienes versionearon un rato antes los bostonianos Pixies.


Royal Blood

Dúo británico de guitarra y batería para cerrar la jornada sentados lejos en la hierba. Espectacular solo de batería pero el problema es que replicar la fórmula de The White Stripes y de The Black Keys es verdaderamente complicado cuando no produces un torrente de melodías y te ciñes a la percusión y riffs voluntariosos pero sin la pegada de los anteriores. Reinventar fórmulas todavía en uso siempre fue un suicidio.

3:30 AM, nos vamos por este año. Madcool está lejos del caos de entrada que vivimos en la primera edición prepandémica en el recinto de Valdebebas y seguro que en el nuevo emplazamiento de 2023 aún mejorará. A día de hoy, este tipo de festival es infinitamente más interesante que pagar más de 200 € por una entrada de tercera para los supuestos conciertos estrella del verano.