Pasaba por aquí

Pasaba por aquí y se me escapó un te quiero.

Leon Bridges, perfecto para una tarde como hoy

Un te echo de menos, hoy que pasaba por aquí

Transitaba por este 23 de febrero y se me salió de uno de los bolsillos, ésos en los que siempre llevo un roto.

Transitaba por aquí y me sentí ausente.

Espero que nadie tropiece con él, que no moleste, que no detenga el paso rítmico y eficaz del que siempre va y viene a los mismos sitios.

Pasaba por aquí 

Y

la memoria se me escapó de la correa, tropezó con la imaginación y ya juntas las muy cabronas se pusieron a disparar salvas con tu nombre.

SI

Ese 

Ese que quiero sepultar y olvidar y que no duela.

Pasaba por aquí, este martes cualquiera que nunca más va a volver.

Será que debo cambiar de música!!

Pero …

Ahora que lo pienso qué música puedo oír que no acabe traicionándome como un judas al que ya pagué una a una sus putas 30 monedas.

Se me escapó un no me olvides.

Un no del todo.

La culpa es de los bolsillos que siempre me llevan un roto y un descosido.

No entiendo de qué está hecho el hilo con el que me cosí con desesperado esmero cada una de las magulladas heridas ….

No es buen hilo si un simple acorde de Bach o de Iván Ferreiro puede deshacerlo con tanta facilidad y devolver al caos todas las emociones que con tan meticuloso afán he ido arrinconando en pequeños frasquitos llenos de formol. Debería haberlas enterrado más profundo aún y con sosa caustica que abrase la acústica punzante de las notas que como fantasmas danzantes acuden cada vez que suena Vetusta.

O Debussy.

Se me ha escapado un te quiero y no era un día gris. 

El sol brillaba, aunque sin fuerza.

Ya en la noche volvieron incluso los claros de luna.

Otra vez Debussy.

Tengo que dejar de escuchar música y coserme los bolsillos.

No es buen hábito ir dejando huérfanas, lacónicas tiradas por las aceras.

No es de buena educación.

Epílogo: Volví a pasar al día siguiente por la misma acera gris. Allí estaban, indefensos y abrazados el uno al otro, muertos de miedo y ateridos de frío, el te quiero junto al te echo de menos. Gracias al dios de lo cotidiano nadie se los había llevado a casa, sin querer, pegados en la suela de los zapatos. Los recogí con mimo y cuidado, los volví a guardar. Esta vez en el bolsillo bueno que suele ser el izquierdo.

Han pasado toda la noche a la intemperie. Pero ya están mejor.


Fotografía : Ryutaro Tsukata

4 Comentarios Agrega el tuyo

    1. doctorzivago dice:

      ayuda mucho a seguir escribiendo un sencillo «precioso», Mil gracias de corazón.

  1. Me encantó tu ¿cuento?, ¿poema? Un gusto leerte.

    1. doctorzivago dice:

      jajaj Ojala supiera yo definir lo que escribo!! Si te gusta que mas da lo que sea. Mil y mil gracias por c

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