Cuestionario Proust 1.0: Santi Balmes, escritor y cantante de Love of lesbian

Proseguimos con nuestra serie de entrevistas/cuestionarios con diferentes personajes del mundo de la cultura.

 Para ellos nos basaremos en el cuestionario que realizó Marcel Proust y que grandes personajes de la historia han contestado, desde Oscar Wilde a David Bowie. Nos hemos permitido la licencia, perdón por el sacrilegio, de pasar algunas preguntas por la chapa y pintura del siglo XXI, aunque la mayoría siguen siendo exactamente igual que las ideadas por el escritor de la famosa magdalena.

 Si el arte consiste en la expresión de sensaciones, emociones e ideas a través de recursos plásticos, lingüísticos o sonoros, nuestro primer invitado es un claro ejemplo de ello. Un bípedo vertebrado que derrocha talento y nos hace sentir, a través de la música y las letras, que el mundo no es tan jodido como nos quieren hacer ver. Que hay esperanza cuando dejas que la belleza, el humor, el amor e incluso esa tristeza que muchas veces desprende, bañe nuestro día a día. 

 Nació el 25 de noviembre de 1970 en la localidad de Barcelona.  Su nombre, Santi Balmes Sanfeliu.  Músico y novelista, combina ambas disciplinas de manera magistral, creando un mundo personal donde nos sumergimos, como buceadores sin oxígeno, cada vez más profundo.

 En otoño 1997 se forma la banda Love of Lesbian, con Santi Balmes como vocalista y compositor.  Al igual que el cometa Halley, su ascensión al firmamento musical ha ido en ascenso hasta llegar a convertirse, sin lugar a duda, en una de las bandas más influyentes e importantes del país.  En sus tres primeros discos optan por el inglés, cambiando al castellano a partir de Maniobras de Escapismo. Aunque siempre fue una banda reconocida por crítica y con un público fiel, no es hasta su sexto disco 1999, cuando Love of Lesbian se convierten en el fenómeno cultural que son hoy en día. Un disco que no sólo cambió sus vidas sino la de miles de personas que llevan sus canciones tatuadas para siempre.

Con su última gira, “Espejos y Espejismos”, recorrieron teatros y auditorios de todo el país repasando su carrera en un espectáculo visual y emocional pocas veces visto. Títeres, sombras chinas y otros recursos escenográficos se metamorfoseaban con las canciones creando un ambiente absolutamente mágico.  Si a esto le aunamos la arrolladora personalidad de los miembros de la banda, con un discurso inteligente y rebosante de humor, uno se pregunta cuál será el siguiente paso o proyecto de esta descomunal banda. Personalmente, su concierto en la ciudad de las Casas Colgadas fue una experiencia inolvidable.

 En 2011 inició una carrera de novelista con Yo mataré monstruos por ti. Un delicioso cuento infantil con unas maravillosas ilustraciones a cargo de Lyona.  A partir de ahí llegarían cuatro novelas, destacando El hambre Invisible. Una novela donde uno percibe que el autor se vació completamente para regalarnos un ensayo autobiográfico no exento del caos de las grandes epopeyas interiores. Una obra genial desde la que aprender y entender muchas cosas, de él, y propias.

 Dicho esto, nos sumergimos en el océano que es Santi Balmes, quien -sin conocernos- nos ha permitido explorar. No sin antes agradecer a @jdiazdeceriojackson haber contactado con él y habernos desafiado a armar esta batería de preguntas.

¿Cómo estás viviendo personalmente estos tiempos?

 De una manera bastante bipolar, a decir verdad. He pasado por todo tipo de fases. En un inicio, cuando parecían unas pequeñas vacaciones. Como que la grabación del disco se interrumpió, tuve tiempo de repasarlo. Unos días después acabé un libro. Luego vino el desconfinamiento, donde pudimos acabar de grabar. Y ahora, en esta nueva ola, una sensación absoluta de desconcierto y bloqueo es compensada por momentos de euforia, los cuales, a decir verdad, cada vez son menos. Es decir, la gráfica sería bipolar, con momentos de introspección y familiares realmente bonitos, aunque con una línea descendente en cuestiones de ánimo que empezó en octubre.

¿Qué (y por qué) te sentiste primero, músico o escritor?

 Creo que músico, aunque con muy poca diferencia. Cuando era pequeño alternaba escribir mis pequeñas historias, dibujadas, con la primigenia composición.

¿Qué te aporta la música vs la literatura y viceversa?

 La literatura, aunque sea compleja y elaborada, tiene una naturaleza más concisa en comparación con la música. Toca un hemisferio en concreto. Tiene el don de la racionalidad, por muy fantástico que sea el tema. La literatura activa unos cuantos campos en tu pensamiento, pero, a mi parecer, todos parecen estar ubicados en una misma región. Una frase puede ser un disparador intelectual y en la elaboración literaria es tan importante el fondo como la forma. Pero para mí, y es una opinión muy personal, lo que genera la música, sea por el orden con el que uno combina ciertas ondas sonoras, es un lenguaje superior. La música no está delimitada por el tramposo mundo de las palabras, que a veces pueden limitar el sentido de algo muy complejo, mientras que, con la música, cualquier cosa, trivial, mística, e incluso metafísica, se revela de manera inexplicable y no verbalizable en algún lugar de nuestro espíritu. Es curioso cómo puedes escuchar la obertura de Tanhausser y entender perfectamente el ideal que Wagner intentaba transmitir. Es algo que trasciende a un entendimiento semántico. La música es el lenguaje de los dioses, seguro, o al menos, de otras entidades.

¿Qué te supusieron, cada uno en su ámbito, 1999 y El Hambre Invisible?

 Para mí son un par de ejemplos de lo que puede significar la realización como autor. Con 1999 tuve una especie de epifanía, sí, ya sé que suena muy bestia, pero desde el momento en el que surgió ese título, así como vi que aquel conjunto de canciones podía ser englobadas en una historia de una pareja que durara 12 canciones más un prólogo y un epílogo, pensé que era un todo o nada. Me acuerdo de que mi pareja, después de escucharlo, me dijo “Si no pasa nada con este disco no entenderé la vida”. Es un disco muy poderoso, y creo que atemporal. Todos podemos sentirnos identificados con la historia de Marina y Carlos e incluye temas que nunca me cansaré de cantar. Por su parte, “El hambre invisible” fue un ajuste de cuentas conmigo mismo. Es lo que más me ha costado crear, elaborar, vertebrar, de toda mi vida. Un paseo por mis múltiples personalidades dentro de una ciudad imaginaria que es mi personalidad. Me ha llevado años. Los primeros apuntes los escribí a finales de 1998. Consideré entonces que mi vida, por así decirlo, no había dado una vuelta entera al sol. Me faltaban piezas, y no fue hasta mi cuarentena cuando pensé que era el momento de reunir todos aquellos escritos y darle la forma definitiva. Es un libro muy duro para mí. No lo reeleré jamás. Simplemente, me alegro que a muchas personas les haya provocado la necesidad de indagar en su personalidad, de dibujar su particular mapa interior. Personalmente, me quedo con esa sensación de alivio que tuve cuando escribí la última palabra.

Eres una persona muy activa en las redes. ¿Cómo han cambiado éstas la industria de la música o el mundo editorial?

 No creo que la hayan cambiado para bien, la verdad. El mismo algoritmo de redes como youtube, o spotify, con su top, limitan y unifican, la búsqueda o el hallazgo de cada uno de nosotros hasta considerarnos una unidad, una masa homogénea. Por otro lado, siempre que uso las redes lo hago para quitar hierro a la vida, a mí mismo, a la sociedad en general. Me gustaría ser más profundo, pero hay plataformas que no invitan a eso, por lo que al final mi sentido del humor acaba tomando el mando. Intenta decir, “las redes, consumidas de esta manera, por su naturaleza actual, son contenido de usar y tirar”. Espero, de verdad, que surja una plataforma que tenga una índole más profunda, que instigue más a la creación, a la poética. Esperaré, y entonces mi contenido en las redes a buen seguro que será diferente. La prueba de lo que digo se basa en repasar tu timeline. No aguanta el paso del tiempo. Una cuenta de twitter está casi siempre anclada en un momento muy preciso en el tiempo. Fuera de contexto, es decir, cuando lo repasas al cabo de unos meses, te das cuenta de que se ha mezclado lo importante con lo fatuo, hasta que todo se anula a sí mismo. Sí. Eso es la red. Una lucha de extremos que se anulan, hasta llegar la inactividad, la revolución de bengalas que se apagan justo después de quejarte por la red. Allí parece que acabe todo.

¿En que cambió tu vida la paternidad tanto en lo personal como en el aspecto creativo?

 A partir de la paternidad no podía fallar. Tenía que hacer diana. No podía ser, me propuse, que me largara de casa para defender discos de los que no estuviese al cien por cien convencido, porque, para hacer medianías, me quedaba mejor en casa con mi familia. Necesitaba, a partir de mi paternidad, un motivo que fuera superior a mi normalidad para justificar mi trabajo. Me generó una autoexigencia superior a la que había tenido hasta entonces, y, la verdad, un uso de mi tiempo creativo mucho más provechoso que cuando no tenía hijas, momento en el que divagaba y un año parecía igual que el anterior y que el siguiente.

¿Qué aconsejarías a los jóvenes para encontrar su soledad y crecer en ella?

 La soledad (puntual y querida por uno) y el silencio son nuestras armas secretas. El silencio puede llevarte a un conocimiento muy íntimo de ti mismo, como la música, difícilmente verbalizable. Para mi crecimiento personal me ha ayudado mucho la meditación trascendental. El silencio como fuente de conocimiento interior. Pero sé que es difícil. Yo mismo soy practicante intermitente de la meditación trascendental. La soledad, por sí misma, no es ni buena ni mala. Depende del uso que hagas de ella, como todo. Lo que sucede es que no nos educan en gozar de la soledad y saber extraer de ella todo lo bueno que nos puede aportar. Luego un adolescente puede confundir la soledad con quedarse en su habitación chateando. La soledad, parece que les dé miedo. Insisto. Abogaría por una infiltración de técnicas como la MT en las escuelas. Está demostrado que produce cambios en el cerebro de los más jóvenes, les tranquiliza, y en líneas generales los resultados académicos mejoran, así como la conflictividad.

¿Es necesario el desamor y la tristeza para usarlos en justas dosis en la creación?

 No hay más remedio que aceptarlo, sí. En sus justas dosis. Es el poso de donde se nutre un escritor o un músico. Pero se trata de convertirlo, a través de la alquimia de la creación, en algo bello.

¿La cultura puede derrotar la huella de los políticos cainitas?

 La cultura, la ciencia, y un acercamiento a tu pensamiento místico ajeno a religiones tradicionales. La cultura sintetiza lo mejor de cada siglo. Es nuestra carta a las siguientes generaciones. En el futuro se nos conocerá por la cultura que dejamos, así como el concepto que nosotros tenemos del pasado, de cada siglo, viene condicionado por la cultura. Si los Medici pasaron a la historia no fue por su buen o mal gobierno, sino por sus mecenazgos. No recordamos apenas a gobernadores del pasado, sus nombres no han pasado a la posteridad, pero en cambio conocemos pinturas egipcias, vasijas ibéricas, o, incluso, si escuchas la Marsellesa puedes llegar a imaginar el ánimo patriótico de unas personas en un momento dado. Así ha sido en todas las épocas de la humanidad. Conoces la Inglaterra del siglo XIX a partir de Dickens. La cultura es la gran arquitecta del mundo conceptual y emocional. Así pues, la política puede menospreciar a la cultura en un presente. Pero la cultura dejará en ridículo a esos políticos en un futuro.

¿Qué sueños tenías de adolescente?, ¿hay esperanza para ellos?

 Mis sueños poco a poco se han ido realizando, aunque tomando las formas del presente que me encontré. Sigo teniendo sueños, pero hace muchos años que intento no desear demasiado. Cuando no he deseado y he dejado que la vida coloque las cosas en su lugar, entonces la vida me ha premiado. Una auténtica ironía. Simplemente me dejo llevar por lo que me vibre a cada momento y no dejarme llevar por datos meramente objetivos.

¿Para cuándo nuevo disco? ¿Y libro?  

 El disco saldrá en el primer trimestre del 2021. Y el libro en Navidades. ¡Espero no acumular más demoras!

Cuestionario Proust 1.0

¿Principal rasgo de tu carácter?

Hiperactividad.

¿Qué cualidad aprecias más en un hombre?

Más que una cualidad, la falta de crueldad en su ser.

¿Y en una mujer?

El sentido del humor.

¿Qué esperas de tus amigos?

Sinceridad.

¿Tu principal defecto?

La ansiedad y el fatalismo.

¿Tu ocupación favorita?

Pensar, indagar, crear.

¿Tu ideal de felicidad?

Estar presente en el presente.

¿Cuál sería tu mayor desgracia?

Que el miedo me superara.

¿Qué te gustaría ser?

Director de cine, para mí la profesión artística más compleja y envidiable.

¿En qué país desearías vivir?

En Italia. Roma, en concreto

¿Tu color favorito?

Hay un verde claro que últimamente me lleva loco.

¿La flor que más le gusta?

La dama de noche.

¿El pájaro qué prefieres?

Cualquiera con un poco de ajillo. A la brasa.

¿Tus autores favoritos en prosa?

Borges, David Foster Wallace.

¿Tus poetas?

Miguel Hernández, Manolo García, Serrat…

¿Un héroe de ficción?

Hellboy.

¿Una heroína?

Metadona. Perdón. Es que faltan referentes. La mayoría son versiones femeninas de un héroe anteriormente dibujado. Me quedo con Elastic Girl de “Los increíbles”. Ah, y Mary Poppins.

¿Tu músico favorit@?

Ahora mismo Thom Yorke.

¿Tu pintor preferid@?

Lautrec, Modigliani y Sorolla.

¿La película de tu vida?

“2001, una odisea en el espacio”, compitiendo con “Blade Runner”.

 ¿Tu héroe/heroína de la vida real?

Buf. Ahora mismo cualquiera que esté luchando dentro de este caos.

¿Tu nombre favorito?

Eden, como nombre de pila.

 ¿Qué bito ajeno no soportas?

Quien no escucha.

¿Qué es lo que más detestas?

La crueldad.

¿Una figura histórica que te ponga mal cuerpo?

Himler, me parece un tipo realmente sórdido.

¿Qué virtud desearías poseer?

La constancia.

¿Cómo te gustaría morir?

Espero que muy drogado, o que mi cerebro organice un ciego maravilloso.

¿Cuál es el estado más común de tu ánimo?

Estados Desunidos de Ánimo.

¿Qué defectos te inspiran mayor indulgencia?

La impulsividad. Quien la sufre le es muy difícil huir de ella.

¿Tienes una máxima?

Hay una cita, creo que de Panero. “En la vida puedes ser cualquier cosa, menos un coñazo”


Cuestionario Proust 1.0 : Elvira Sastre