Cuestionario Proust 1.0: Elvira Sastre.

Hoy iniciamos una serie de entrevistas con diferentes personajes del mundo de la cultura.

 Para ello nos basaremos en el cuestionario que realizó Marcel Proust y que grandes personajes de la historia han contestado, desde Oscar Wilde a David Bowie. Nos hemos permitido la licencia, perdón por el sacrilegio, de pasar algunas preguntas por la chapa y pintura del siglo XXI, aunque la mayoría siguen siendo exactamente igual que las ideadas por el escritor de la famosa magdalena.

Sobre nuestra primera invitada poco hay que decir. Una de las voces del panorama literario más importantes de nuestro país, Elvira Sastre, a quien recientemente dedicamos un artículo donde repasábamos su carrera y mostrábamos nuestra admiración.

El 21 de octubre se publica su nuevo libro de poemas Adiós al Frío (Visor de Poesía).

«Elvira Sastre es poeta, y el oficio de los poetas supone un esfuerzo por entender la vida. En sus primeras versiones, este libro trabajado se iba a titular La razón de los lamentos. No escribe aquí sobre los lamentos de la razón, las quejas de la luz por la existencia del mal y de las sombras. Escribe sobre la razón de los lamentos, sobre las huellas de la vida que necesitamos entender para tomar conciencia de lo que somos y de lo que ya no somos. Es la necesidad de decir, de decirse, de contarlo, de permanecer en una voz. Pero también el deseo de escuchar la nieve o el mar, la manera de habitar en dos orillas, de meditar el dolor y el amor, las heridas que no se ven y aquello que nos hace felices sin que sepamos nombrarlo. Una poesía hecha de insistencia, una poeta que quiere llegar hasta los huesos, como nos enseñó César Vallejo. Una lucidez que no oculta la razón de los lamentos, pero que enumera e insiste en una voluntaria fe de vida. Por eso este libro se acabó titulando Adiós al frío». Luis García Montero

Y sin más, lanzamos unas preguntas y nuestro cuestionario, herencia de Marcel, a Elvira Sastre que, mostrando una generosidad que nunca podremos corresponder, respondió a nuestra humilde llamada.

Esperamos que os guste, gracias a @jdiazdeceriojackson por contactar con ella y desafiarnos a armar esta batería de preguntas.

¿Cómo estás viviendo personalmente estos tiempos?

Yo creo que como todos: con mucha incertidumbre, miedo y también confianza. Intento rescatar una actitud positiva porque creo que es básico para enfrentar la vida cuando viene dada la vuelta. En el plano profesional es más complicado porque la cultura siempre ha estado tocada de muerte, y ahora más. Trabajamos el doble por la mitad, pero seguimos ahí porque no entiendo otra forma de comprender el mundo que no sea a través de la cultura.

La gente espera que ésta sea una época de explosión creativa para los artistas. Como poeta que se nutre de las experiencias vividas ¿es realmente así, o la falta del contacto habitual con la calle afecta a la hora de crear?

Para nada, al menos en mi caso. Yo necesito el movimiento, la vida, para escribir. Para mí el confinamiento fue poner el mundo en pausa. Y yo no puedo escribir sobre algo que no se mueve. Es cierto que me desahogaba en los artículos de El País, pero escribir un poema de amor cuando el mundo se está muriendo me parece algo muy frívolo.

Eres una persona muy activa en las redes. ¿Cómo han cambiado éstas el mundo editorial?

Según mi experiencia, para bien. Han acercado los libros a la gente, y no solo a los jóvenes. Han dado a conocer la poesía de una manera involuntaria y solo por eso les estaré agradecido toda la vida. En el plano editorial es cierto que se han vuelto un poco locos, pero prefiero quedarme con que es síntoma de que la poesía interesa.

¿Ser mujer, joven y con miles de seguidores es una losa a la hora del reconocimiento de ciertos sectores?

Desde luego. Las tres cosas suponen una losa, pero he aprendido a que no me importe. Me importa el lector que se emociona, el mensaje que llega y te dice que tus poemas le han cambiado la vida, la mujer que se emociona en primera fila al escucharte, el anciano que hace cola para que le firmes el libro que guarda con cariño. Todo lo demás, lo que no aporta o no es constructivo, no me interesa. Que me critiquen a mí todo lo que quieran, pero que dejen en paz a los libros. La poesía es lo único que importa.

¿Existe la literatura femenina o es un anzuelo comercial, quizás contraproducente?

No. Los libros no tienen género.

¿Se puede reconducir a un lector que creció con héroes y mitos literarios masculinos?

Yo crecí con héroes y mitos literarios masculinos. Era una ferviente lectora de El Corsario de Hierro, El Capitán Trueno, El Jabato, Tintín… Literatura muy machista, y aquí estoy. Los libros educan, pero tu alrededor también hace por ello.

 Han pasado cuatro años desde tú último poemario, ¿qué Elvira Sastre nos encontramos en Adiós al frío? ¿Los nuevos poemas actúan como tiritas contra las heridas del pasado?

Una que ha dicho por fin adiós a todas esas cosas que nos congelan, que nos aprietan los tobillos y no nos dejan caminar. Se puede entender como una segunda parte de La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida.

¿Qué suponen para ti los recitales de poesía y cómo los afrontas?

Es una parte de mi trabajo muy bonita, que me da mucho y me enseña. Es muy emocionante ver a tus lectores a unos metros de ti, escucharlos suspirar, ver cómo se emocionan al verte. Es algo muy hermoso que sólo consigue la poesía.

¿Por qué crees que tu poesía ha conectado tan intensamente con el público latinoamericano?

El público latinoamericano es maravilloso y soy tremendamente afortunada por tenerlos. Es curioso y no sé cómo ha pasado, porque estaban ahí antes de que llegaran mis libros, y eso es increíble. Es gente muy formada en literatura porque reciben mucha educación en cultura desde pequeños. Leen mucho, conocen muchos autores y son muy generosos. Aprendo mucho de ellos.

¿Qué queda de aquella niña que abrió un blog?

Todo. Ese impulso a la hora de escribir, casi físico, no se ha ido. Para mí la poesía sigue siendo lo mismo. Lo de alrededor ha cambiado, pero eso no importa tanto. Sigo sintiendo esa necesidad de escribir y sigo sintiendo ese desahogo al hacerlo.

¿Qué sueños quedan por cumplir?

Adoptar muchos perros sin hogar, es lo único bueno a lo que aspiro en la vida.

Cuestionario Proust 1.0

¿Principal rasgo de tu carácter?

Géminis

¿Qué cualidad aprecias más en un hombre?

Bondad.

¿Y en una mujer?

Bondad.

¿Qué esperas de tus amigos?

Cariño.

¿Tu principal defecto?

La ansiedad.

¿Tu ocupación favorita?

Mis perros.

¿Tu ideal de felicidad?

Vivir en el campo con muchos perros.

¿Cuál sería tu mayor desgracia?

Que le pase algo malo a mi familia.

¿Qué te gustaría ser?

Buena.

¿En qué país desearías vivir?

En España, no me iría de aquí.

¿Tu color favorito?

Amarillo.

¿La flor que más le gusta?

Lirios, como Wilde.

¿El pájaro qué prefieres?

El que viene a mi terraza a comer todas las tardes.

¿Tus autores favoritos en prosa?

David Foenkinos.

¿Tus poetas?

Benjamín Prado, Luis García Montero, Idea Vilariño.

¿Un héroe de ficción?

Mortadelo.

¿Una heroína?

Molly Moon.

¿Tu músico favorit@?

Damien Rice.

¿Tu pintor preferid@?

Dalí.

¿La película de tu vida?

El viaje de Chihiro.

¿Tu héroe/heroína de la vida real?

Mi abuela.

¿Tu nombre favorito?

Oliva.

¿Qué hábito ajeno no soportas?

La manipulación.

¿Qué es lo que más detestas?

La mentira.

¿Una figura histórica que te ponga mal cuerpo?

¿Abascal cuenta como figura histórica?

¿Qué virtud desearías poseer?

Gestión del tiempo.

¿Cómo te gustaría morir?

Con mis perros en mi regazo y yo en el de mi novia.

¿Cuál es el estado más común de tu ánimo?

Soy Géminis: a ratos feliz, a ratos agobiada, a ratos triste, a ratos enérgica, a ratos cansada.

¿Qué defectos te inspiran mayor indulgencia?

La torpeza.

¿Tienes una máxima?

Encontrar la calma, es lo único a lo que aspiro en la vida.


Y de una autora al alza en época convulsa a una de las pioneras en época sin duda hostil para las mujeres escritoras, Carmen Laforet en “Y el misógino leyó Nada, de Carmen Laforet” .