POEMAS WC (II)

Vuelvo de nuevo con lo que empezó como un  juego en nuestras redes sociales. Sin importar ganadores o vencidos. Escribir en menos de tres minutos pequeñas reflexiones o poemas, a sabiendas de que el resultado bordearía entre el rotundo fracaso o el suficiente raspón. Mi hermano y capitán de este barco sin arpones en busca de Moby Dick los bautizó, con humor y acierto, poemas WC.

Un ejercicio para desentumecer las neuronas machacadas por la vida cotidiana y la velocidad con la que corren las agujas del reloj. No pretendemos aquí deslumbrar ni emocionar, nos conformamos con que alguno de vosotros os animéis a jugar con nosotros. Seguro que vuestro resultado será mucho más satisfactorio.

Año Nuevo

Cada año llegas con una nueva lista de propósitos.

Menos mal que al sumarles mis despropósitos todo vuelve al punto de partida.

 Y vivirte siempre de inicio.

Mi final deseado.


Cinexin

Prometernos volver a ver la vida a través de un Cinexin.

 A nuestro ritmo.

Con nuestros colores.

Y en nuestra pared.


Hijos de la noche

Que la noche nos cogiera en adopción nos pareció la mejor de las ideas.

Nos arropó y la correspondimos.

Lo dimos todo.

En cada bar.

En cada baile.

En cada cama.

Y aunque ahora el día nos coma el terreno, siempre podrás contar con nosotros. Sólo tienes que silbar.

Me conquistaste con el maravilloso uso que realizaste de dos objetos ya olvidados en este mundo digital.


Retro Love

Tus frases atraparon mi mirada.

Tus canciones mi corazón.

Y hoy, cuando las cosas se ponen feas, rebusco en el cajón y me vuelvo a enamorar.

A tu ritmo.


Cuestión de espacio

Fuimos felices en nuestro relato de treinta páginas, con final cerrado y tema concreto.

Lo fuimos.

Pero llegó la novela río y te dejaste llevar por su corriente, sin mirar atrás.

Y yo aquí sigo, en mi relato, con final abierto y tema por concretar.

Esperando.


Aviones de papel

Contemplar y completar los días que nos van dejando atrás.

Y darles un sentido, aunque sea con la fecha de caducidad de una calcomanía.

Si te lo crees, vuelas.

Luego, el aterrizaje sin paracaídas ya nos pondrá en nuestro sitio.

Pero oye, por un rato, vuelas.


Impostores

Días que somos lo opuesto a lo que pensamos, en el trabajo y fuera de él. Y al regresar andando a casa, ya a la caída de la noche, con el frio mordiéndonos las orejas, las solapas del abrigo alzadas y un cigarro para darnos calor, nuestra sonrisa nos delata.


Salvaje

Aún hay noches que, al cerrar los ojos, escuchamos la llamada del bosque.

Reclamándonos como una madre a su retoño extraviado.

Robado por la vida doméstica.

Y apretamos los dientes, lloramos y esquivamos las ganas de saltar por la ventana y correr a su encuentro.


Esos lugares…

Esos lugares a los que siempre volvemos.

 Aunque nunca hayamos estado.

 Aunque nos los hayamos imaginado.

 Esos lugares que nos recuerdan quienes fuimos y qué lejos estamos.

 Y el vértigo cada día es mayor.

 Y el viaje más complicado.

 Y sí, nos vamos quedando atrás.


Escucha

Princesa, si escucharas mis silencios no volverías a dudar.


La importancia de una buena traducción

Días en los que conviertes todo en literatura… pero nunca acaban bien.

Culparemos al traductor.


Dos salmones

Somos dos salmones sin ganas de remontar el río.

¿No podemos quedarnos en el océano?


El mal de Urbach-Wiethe 

La adicción a profundizar en los agujeros negros, a sumergirme en las fosas oceánicas o perderme en el interior de tus labios vaginales es, a estas alturas de trayecto, algo a lo que no pienso renunciar.

Aunque me ahogue.


El Duelo

Decidiste convertir nuestra relación en un duelo, al más viejo estilo de OK Corral. Tú escogiste el Winchester modelo 1892 Saddle Ring Carbine, dejándome el Smith & Wesson del calibre 44 de 1869.

«Con balas de fogueo», susurraste.

 Y yo como un imbécil te creí.


El camión de la basura

El tiempo, amigo de barrer lo innecesario y hacer olvidar lo más querido, empieza a acariciarme con sus dedos delgados y fríos, escarcha que cubre los párpados como tu última mirada. Y lejos de huir, me dejo llevar, devolviendo las caricias… antes de olvidarte.


Our Song

Esas noches que los perros del barrio aúllan los acordes de nuestra canción favorita llevan pegadas un post-it fluorescente para encontrarlas cuando ya no estén.


Parásitos

Los parásitos se encuentran en cada palabra no escrita, alimentándose de sus significados. Reproduciéndose hasta obturar la escasa lucidez que nos queda. Creando una novela paralela de nuestras vidas. Quizás, en el fondo, mejor escrita. Y con más verdad.


La isla del tesoro

Toda isla del tesoro necesita de un mapa.

 El tuyo, por desgracia, hace tiempo que desapareció.

Y ya no hay quién te encuentre.

¿Lo rompiste tú?


Ícaro

Me da vértigo tener los pies en el suelo pero ya no quedan alas que ponerme.

Sólo agarrarme a ti, si me dejas, y volar de nuevo al mar.


Cambio climático

Todas las noches protestando por tus pies fríos, pequeños pingüinos frotándose contra mi piel.

Y mírame ahora, sólo en la cama sin poder dormir.

Me quema tu ausencia.


Sombras

Cuando Y se encaminó al dormitorio X permitió que su sombra la siguiera para acurrucarse a su lado y así darle calor. Su cuerpo, en cambio, permaneció en el sofá, frío, sin vida, derrotado.


Añicos

Acostumbrado a ver la vida tras el cristal de una copa, de aquella ventana, de nuestro salón, del escaparate con esa maniquí que me guiña cada noche el ojo al pasar, del coche que nos protege y de tu piel, sobre todo de tu piel, hoy, que se ha roto en pedazos, me he quedado ciego.


Tiovivo

Relaciones que funcionan como un tiovivo. La duda es saber si estamos dentro o fuera.


The last dance

Aún queda mucho para el amanecer, ¿y si me concedes un último baile?

Prometo no pisarte esta vez ni volver a dejar mi cepillo de dientes en tu baño.


El camino de baldosas oxidadas

Si pudiéramos seguir las huellas de los pasos no dados

por el miedo

por el orgullo

por la ceguera

quizás encontraríamos a nuestro Oz.

Y pedirle así una nueva oportunidad.


Maquillaje de supervivencia

Hay noches que toca pintarse una sonrisa para acallar la tormenta que forma parte de nuestro espacio mental.

Por ellos.

Por ti.

Y joder, también por mí.


Longitud de segmento

Entre el «te» y el «odio» se encuentra la mayor historia de amor de nuestras vidas.


Simulacro de amnesia

Tatuarme tu adiós en la espalda con la tinta del olvido.

¿Quién eras?


Descubre a José Díaz de Cerio Jackson en Profesor Jonk.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Freddy dice:

    Aires de nuesvas Poesias
    Qué bien

    1. J.DíazdeCerioJackson dice:

      Gracias

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