El buscavidas : el tapete verde de la ambición

¿Alguien puede comenzar a leer El buscavidas de Walter Tevis (San Francisco, 1928) sin tener a Paul Newman con un taco de billar en la mano en la mente? Algunos libros tienen una imaginería previa de la que es imposible deshacerse antes de comenzar a pasar sus páginas y esto es lo que sucede, para bien, con esta novela en la que la película de Robert Rossen (1961) retrató de manera fiel los salones de billar del Chicago de los años 60.

Extrañamiento de viajantes

Es embarazoso. Como el hecho de cenar solo.
Existe una cierta dignidad en ello pero yo no la encuentro, me gustaría apostarme junto a la mesa de seis universitarios que hablan entusiasmados, alguno de ellos es psicológicamente caracterial y se agarra al móvil para sobrellevar mejor su desplazamiento.