Hoy os hablaré de Screamin´ Jay Hawkins, uno de los músicos más geniales del rythm & blues, al que llegué a través de las historias bizarras de la revista Popular 1 y la salvaje versión de I put a spell on you por Marilyn Manson en los 90. Los caminos del Señor son inescrutables y debemos mirar hacia atrás para saber adónde vamos.
Efectivamente, la banda del polémico Marilyn Manson había publicado su espectacular álbum Jesuschrist Superstar y su digno sucesor Mechanical animals, dos cañonazos directos a la línea de flotación de cualquier joven con ganas de adrenalina y provocación en una década de los 90 plagada de rock mayúsculo en todas sus variantes.
Me hice con un álbum menor anterior, Smells like children, en el que aparecía esta increíble versión de I put a spell on you, un crescendo infinito de guitarra, bajo y omnipresente batería que me hizo creer que estaba ante el Bolero de Ravel en versión satánica, y otra versión en absoluto menor de Sweet dreams, de Eurythmics. En resumen, un álbum menor para ellos e inalcanzable para la mayoría.
Fui a verlos a la plaza de toros, la «Cubierta», de Leganés el 1 de diciembre de 1998 con una gótica de Chicago de pelo azul que estudiaba en mi ciudad, disfrutamos del show, no la volví a ver y caí en las garras del viejo Jay Hawkins.
¿Pero quién es Screamin´ Jay Hawkins?
Screamin´Jay Hawkins (1929-2000) es un músico norteamericano que bien pudo seguir el conjuro del mítico Robert Johnson, figura y piedra angular del blues para que la música de los esclavos saliera del delta del Misisipi y expandirse por el mundo a través de sus variopintas ramas.
Estrella del rythm & blues y uno de los fundadores del rock en los 50, era un tipo definitivamente extravagante, una de esas figuras que los adolescentes aborrecen o siguen con irracional pasión.
Alguien que interpretaba en concierto I put a spell on you, grabada en 1956, saliendo al escenario dentro de un ataúd, vistiendo una capa, macabramente maquillado y aderezado con huesos y cráneos como complementos de moda, posiblemente lo que él veía como sus bolsos Fendi o Zadig & Voltaire. En ocasiones se apoyaba sobre un bastón rematado por una calavera llamada Henry.
Quizás podéis entender por qué Kiss, Alice Cooper, Ozzy Osbourne o Marilyn Manson tampoco inventaron la rueda.
Cuenta la leyenda que aquel clásico que compuso como una balada de blues, fue grabada finalmente en una sesión a la que el productor llevó comida y… mucho alcohol, resultando Hawkins y su banda embriagados y derivando todo en una grabación salvaje, llena de gritos, risas, sonidos guturales y cacofonías varias, que definió su carrera hasta nuestros días.
La discográfica decidió censurar la versión de I put a spell on you para las radios, puesto que la consideraba demasiado tribal, primitiva, sexual. Un horror y escaso ejemplarizante para la juventud. Sin duda, fue y sigue siendo su mayor éxito y pasaporte a la gloria.
Una estética llena de elementos de magia negra y vudú, pero sin embargo Screamin´Jay Hawkins siempre dijo preferir el blues a su faceta más teatral, rythm & blues y rockera.

La vida es extraña, nuestro protagonista de hoy acabó tocando estos estilos de música porque, a pesar de su voz de barítono y su interés por la ópera, el racismo de la época nunca le permitió ni siquiera soñar con tener una oportunidad como estrella de la música lírica, ¿lo imagináis?
Influyó a numerosos cantantes de rock, como los mencionados Alice Cooper y Marilyn Manson, Tom Waits o el director de cine Jim Jarmush, que le dio un pequeño papel en Mystery train (1989) y que en 1984 incluyó su clásico en .Stranger than paradise.
De I put a spell on you existen variopintas versiones de Nina Simone, Creedence Clearwater Revival, Annie Lennox, Marilyn Manson, Jeff Beck y Bryan Ferry, entre otros artistas.
Gigante del espectáculo, sus conciertos eran una permanente sorpresa: lanzaba culebras al público, falsas y alguna vez reales, improvisaba monólogos aterradores, se peleaba con el público y siempre dijo que quería un funeral espectacular. Tras su muerte en el año 2000, algunos músicos y seguidores organizaron un homenaje vestidos con sus estrafalarias ropas, accesorios y fetiches… y bailando su adictiva música.
Consejo vinculante : escucha cualquier playlist de Screamin´Jay Hawkins y stay tuned for more rock & roll.
Salud, música y abrazos
Descubre más desde profesor jonk
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.


Estar sin acento, qué pena…
La tipografía digital 🙂
Me habría gustado estár en esa grabación salvaje 🙂