Pulp Fiction, intrahistoria de Vincent Vega

No hay nada peor que el miedo. Lo sabes, Vincent Vega. Desde tu primera víctima por un ajuste de cuentas. Pero sabes que dar de baja a alguien no es lo peor que puede ocurrir. Te gusta andar en tu carro por la ciudad a plena noche y saborear los olores particulares que la noche en la ciudad tiene. Nunca andas desarmado. Nunca te falta un buen trago, cocaína de alta pureza y tus ganas de bailar. Si no hubieses sido delincuente, serías un bailarín estrella. Pero decidiste la adrenalina al tope, la vida a tiros, puños y mordiscos. La historia se repite y parece que a nadie le importa.
Es lunes y son las 8:40 de la noche. Estás sentado, tomándote un whisky seco. Lo saboreas despacio. Llevas tu cabello largo, liso y negro recogido en una cola de caballo. Te limpias la nariz con un pañuelo. Las horas pasan lentas. Estás esperando una llamada telefónica importante. Haces unos garabatos en una servilleta. La ansiedad comienza a invadirte.
No tienes por el momento una relación estable. Nunca ninguna chica supo plantar flores en tu corazón. Un corazón árido y seco. No recuerdas haberte sentido tan solo nunca. Ni siquiera las terribles semanas sombrías que siguieron a tu ruptura con Kate.
Tu jefe te acaba de llamar y darte todas las indicaciones pertinentes. Debes ir y poner todo en orden, aunque sabes que vas a necesitar hacer uso de la violencia. Fuiste a pagar la cuenta en la barra. Le haces un gesto de aprobación a la camarera. La noche está encapotada, desapacible y oscura.
Enciendes el auto. Comienza a llover. Colocas música en la radio y conduces de manera lenta. Tienes todo preparado. Las nubes están bajas. La lluvia acelera su paso. Las luces del auto marcan el ritmo de la carretera. Estás concentrado en el volante. Enciendes un cigarrillo. Ya se están formando algunos charcos en el pavimento. Te detienes bajo la mortecina luz de un hotel de paso. El mar se oye cerca.
Te has dado cuenta que no llevas puesto tu reloj de la buena suerte. Te bajas del auto y escuchas el murmullo de la noche bajo la lluvia. Las cartas están echadas. Sacas tu arma y te preparas como siempre para cumplir tu misión.
A lo lejos, el mar embravecido anuncia una nueva noche de vendetta en la ciudad de Los Ángeles California…

Robinson Quintero, Barranquilla (Colombia)

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Mi aplauso.

  2. dovalpage dice:

    ¡Buenísimo! El reloj de la buena suerte, ¿eh?
    De nuevo, no me permite darle l»me gusta», no sé qué pasa. Pero que conste que me gusta 🙂

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