ejercicios de tiro

el

la vida la hacen ciertas
tardes en las que ocurren
los hechos más improbables.
en aquélla, se acercaba
el silencio desde muy pronto,
cada vez más incisivo
hasta la orilla,
arrastrando los últimos
vestigios de una enfermedad
transparente. lo que nos
esperaba, no por increíble
era menos sabido,
y todos se ponían de acuerdo
en destacar el desastre.
lo único que me calmaría
en un futuro próximo sería
avanzar veinte años o retroceder
diez, tan de golpe que la sangre
que en otro tiempo pretendiese
desbordarse no alcanzara
a inundar mi juventud.
ahora es reconfortante
disparar contra una pared
desgastada, saber que no me dio
para pasar hambre,
que no podré poner
de mi bolsillo la velocidad
y la hora exacta,
y para cuando lo que no puede ocurrir
me cambie estaré despierto,
guardando en la garganta
el miedo y su fuente.

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