Tener y no tener: la mejor película para la peor novela

Ernest Hemingway (1) es el escritor más conocido e impactante de su generación (2). Si fue el mejor es un tema perfectamente discutible y para eso están los gustos. El propio Hemingway, conocedor de sus límites solía decir socarronamente: I’m not going to get into the ring with Tolstoy ( lo que viene a significar algo así como: Yo no voy a fajarme en el ring con Tolstoi).

Lo que sí es cierto es que su propio personaje es más codiciado y famoso que su obra (3), lo cual no está nada mal para quien seguramente es el autor más leído en Estados Unidos, además de uno de sus laureados con el Premio Nobel de Literatura (4).

El autor en su soledad

Tener y no Tener, yo la hubiera titulado Los que tienen y Los que no tienen, vio la luz en 1937 mientras Hemingway andaba por España escribiendo y viviendo algunos de los cuentos mejores de su carrera (5).

Una novela de unas 200 páginas dividida en dos primeras partes, fruto de un refrito de dos cuentos, y una tercera parte más extensa escrita ad hoc para ensamblar y concluir la novela (6).

Portada de la primera edición

El atractivo de la persona o del personaje (eso siempre va unido y a efectos prácticos es lo mismo, por más que le duela a la persona o le enfade al personaje) de Hemingway, unido a su incontestable talento literario, han hecho que las obras del autor hayan sido llevadas al cine en numerosas ocasiones (7)

Como cuenta Milt Matchin ,en una de las pocas entrevistas al escritor , Hemingway siempre había salido mal parado en los acuerdos cinematográficos. Por Tener o no tener (To Have and Have Not), que se estaba rodando, en el momento de la entrevista,  en contra de sus deseos por tercera vez, obtuvo tan sólo 10.000 dólares. Por París era una fiesta (The Sun Also Rises) no recibió nada. Forajidos (Killers), la película que menos desprecia de todas las que se han hecho basadas en sus obras, le dieron 37.000 dólares y contenía menos de tres minutos de los diálogos originales. Por El Viejo y el Mar negoció mejor y en general era una película que le gustaba y que era fiel al libro. Según los informes publicados, había obtenido 250.000 dólares por los derechos cinematográficos de la obra ganadora del premio Nobel, además de una participación de un treinta y tres por ciento en los beneficios, que se repartían a partes iguales él, la estrella de la película, Spencer Tracy, y el productor.

Howard Hawks convenciendo a Ernest Hemingway para salir de la indigencia

 En una jornada de pesca en 1939, Howard Hawks se lo espetó a Hemingway, tocando la fibra monetaria de un escritor siempre ávido de dinero para mantener su tren de vida:

“Ernest, eres un maldito estúpido. Necesitas dinero, ya sabes. No puedes hacer todas las cosas que te gustaría hacer. Si yo gano tres dólares en una película, tú te llevarías uno de ellos. Puedo hacer una película con tu peor historia”.

“¿Cuál es mi peor historia?”

“Ese maldito montón de basura llamado Tener y no tener [sic.]”.

“No puedes hacer nada con eso.”

“Sí que puedo. Tienes el personaje de Harry Morgan; creo que puedo darte la esposa. Todo lo que tienes que hacer es hacer una historia sobre cómo se conocieron.”. (8).

Bogart y Bacall…

Tener y no tener, la sexta novela del autor, es quizá su novela menos personal técnicamente hablando, ya que recoge las tendencias literarias en boga de la época, principalmente el perspectivismo, que marcó John Dos Passos con su obra maestra Manhattan Transfer (1925) y que en España tuvo su punto cimero con La colmena (publicada en 1951 en Buenos Aires, aunque por la censura franquista no se publicaría en España hasta 1963) del también Nobel Camilo José Cela.

La novela se comenzó en 1933. Cuando, a principios de 1937, Hemingway fue a España para informar de la Guerra Civil Española, se completó un primer borrador del libro (que era mucho más largo que el que tenemos). Cuando el autor regresó a este país más tarde destruyó una buena parte de la novela y cambió el final. Algo había cambiado en su individualismo radical y empezaba a tener un punto de conciencia, si no social sí de colaboración y solidaridad entre humanos para enfrentarse a un mundo tan mezquino.

Mezcla entre novela de aventuras, novela incómoda  que rompe con la tradicional secuencia argumental de cinco actos dramáticos: escenario, acción ascendente, clímax, acción final y resumen, y novela de crítica social, no acaba de lograr de ser una novela total, pero sí anticipa un punto de compromiso social y de desengaño ante el penoso papel que puede desempeñar en este mundo la rebelión individual de un hombre solo (9) y que sí fructificaría en su quizá mejor novela: Por quién doblan las campanas (10).

Tener y No Tener aporta un personaje potente, Harry, un tipo duro para tiempos duros que sigue en pie a esa hora del día en que los vagos están dormidos y sólo los hombres de verdad siguen bebiendo… propietario de una lancha con la que se dedica a la dudosa empresa de traficar alcohol (en un principio sólo circula con cosas que no puedan hablar) y personas, cuando no hay millonarios que se la arrienden con él como patrón para pesca mayor, si se tercia entre Cuba y Estados Unidos.

Casado y con tres hijos, vive al margen de la ley e incumple cualquier ley  para alimentar a su familia  justificando sus felonías con el mantra mentiroso de: No sé quién hizo las leyes, pero sé que no hay ninguna ley que te haga pasar hambre. Todo lo cual no le convierte en un angelito, ya que no le temblaría el pulso para convertirse en un asesino si las circunstancias lo aconsejaran; lo que no quita para que sea un personaje fascinante con el que se pueda empatizar según momentos.

Es un desheredado, un personaje que no tiene (un not have o un concha como despectivamente les llamaban localmente) y debe buscarse la vida cada día para para procurar el sustento propio y el de los suyos, en contraste con esos ricachones a los que lleva en su lancha y que a veces hasta le estafan dejándole en la indigencia.

En aquella jornada de pesca, Hawks, siempre pragmático, le dijo directamente a Hemingway  que Harry Morgan era un personaje que podría ser interpretado por una estrella.

Hawks  en 1939 ya había trabajado con  Gary Cooper, que ganó un Oscar con el papel principal de Sargento York. Y era consciente de que la reciente adaptación de, esta sí una obra maestra de Hemingway, Por quién doblan las campanas, había sido número 2 en taquilla en 1943 con un retorno de 7,1 millones de dólares.

Hemingway, Nancy Gross (su entonces esposa), Gary Cooper y Hawks de caza en Idaho (cerca de la finca del escritor)

A Hemingway le gustaba el dinero fresco y solía limitarse a vender los derechos de sus obras sin entrar en el tema de su adaptación (11). Y aquí es donde Hawks completó su jugada tirando de nada más y nada menos que  de William Faulkner. Un futuro Premio Nobel manejando el material de otro futuro Premio Nobel.

Aunque lo curioso del tema es que la película apenas tiene que ver con la novela y además el papel de Faulkner estuvo más centrado en los diálogos que en el guion propiamente dicho, donde los puntos y las íes las ponían los guionistas de cabecera de Hawks con Jules Furthman al frente, a lo que hay que unir que Hawks era un director conocido específicamente por imponer su visión a sus guionistas y por sus radicales cambios en el escenario de la historia y los diálogos.

Si a estos factores se añade la libertad que se dio a Humphrey Bogart y a otros miembros del reparto para personalizar sus papeles, la influencia de Faulkner se diluye y ya ni hablamos de la obra original de Hemingway.

 En fin, que el cine se impone claramente a la literatura en la adaptación, y es que Hollywood es mucho Hollywood en este y en tantos casos a fin de transformar una obra de ficción en una película de éxito. Más en una época en que la industria del cine había apostado claramente por hacer películas animadas y de escape, con Fred Astaire y Ginger Rogers por bandera, que le daría pingües beneficios en contrate con la literatura desasosegada y de opresión por la que habían optado los  escritores de referencia tras la Gran Depresión.

Tendencia que, con la guerra, tornaría en la creación de películas de tendencia patriótica como son Casablanca y la propia Tener y No Tener (12)

Hawks alimentó esa necesidad de apoyo aliado y plagió sin ambages  la fórmula  de Casablanca. Similitud de aspectos principales de la historia, el personaje, los diálogos, hasta los actores que Tener y No Tener. En muchos sentidos, la película de Hawks es una copia de la de Curtiz: Bogart es un americano descreído que se busca la vida en una zona de influencia nazi, pasa gran parte de su tiempo en un bar que atiende a múltiples nacionalidades, hasta hay un pianista cantante de salón (Cricket en lugar de Sam; música más movida en lugar de la melódica de Casablanca) que salva a un par de aliados de las garras nazis (13).

Hemingway y Hawks de pesca y puede que de caza

El resto es una película mítica, en la que un ya maduro Humphrey Bogart y una jovencísima Lauren Bacall, que en esta su primera película provoca una de la irrupciones más impactantes de una estrella de la historia del cine, protagonizan una historia de amor que traspasa la propia pantalla con una carga de erotismo pocas veces repetida.                             

Lauren Bacall lucía 19 esplendorosos años en la película

Con un Walter Brennan (14) soberbio en su papel de amigo alcohólico de Harry. Una película que traslada el escenario de La Martinica al Vichy colaboracionista nazi por aquello de no enturbiar las relaciones de Estados Unidos y la Cuba de Batista, entonces en su punto álgido de tan fructífero colaboracionismo como de dudosa legalidad.

Una película de amor y patriótica frente a una novela de supervivencia personal de un traficante de alcohol y personas en la que la ya casi vieja, grandota, basta, y feraz ex prostituta hacedora de niñas Marie de Hemingway no es precisamente la seductora, escultural, taimada, jovencísima y sofisticada Bacall de Bogart. Un hombre solo,  en una novela con una visión triste, descarnada y segmentada (15) que surca el mar de la desesperanza sin más faro que sobrevivir al día, frente a un hombre fuerte y descreído al que se le proyecta un horizonte más que sugerente: llevarse a la chica, nada menos que Lauren Bacall, y salvar al mundo de los nazis al más puro estilo de Casablanca.

Un hombre individualista, racista,  ajeno a tejemanejes políticos en la novela, que circula por Cayo Hueso, Cuba y la Florida, en un momento histórico en que Cuba empieza a desmoronarse por la Gran Depresión que ha afectado al comercio del azúcar y en el que el presidente Machado se está convirtiendo en un dictador al que Estados Unidos está comenzando a hacerle la cama (16)… Frente a un héroe tan del gusto de los americanos, paternal y compasivo con un borrachín como Eddy, al que en la novela no hubiera dudado en matar, y duro como el pedernal pero recto con las mujeres y comprometido con la causa más noble del americano: que es su conciencia tan vaquera del bien y el mal.

Una novela inquietante y desigual, no redonda, pero con fogonazos de genialidad febril y cautivadora, para un clásico imperecedero de Hollywood desde el que la aparición de Lauren Bacall supuso que  ya para nunca un silbido fuera simplemente un silbido, ni pedir fuego para un cigarro fuera simplemente no más que pedir fuego para un cigarro.

Fumar siempre fue peligroso, excepto para el tipo duro Bogart
  1. Nació en Oak Park, el 21 de julio de 1899. Segundo hijo de una familia de tres. Su padre, era médico, cazador pescador. Su madre, Grace Hall Hemingway, estudió música. El padre de Ernest poseía una casita con terreno en el lago Wallon, cerca de Petoskey (Míchigan). Allí aprendió a pescar (con tres años manejaba la caña) y a cazar (con doce ya empuñaba la escopeta).
  2. La generación perdida es aquella que alcanzó la mayoría de edad durante la Primera Guerra Mundial. Por «perdida» se refiere a  desorientada, errante, sin dirección de muchos de los supervivientes de la guerra al iniciarse la posguerra[​. El término se atribuye a Gertrude Stein, y posteriormente fue popularizado por Ernest Hemingway, que lo utilizó Fiesta (1926): «Todos vosotros sois una generación perdida». Figuras notables de la generación perdida son  Scott Fitzgerald,[  Gertrude Stein, Ernest Hemingway, T. S. Eliot,[Ezra Pound… En sus memorias París era una fiesta (1964), Hemingway escribe que Stein escuchó la frase al dueño de un taller francés que reparaba su coche. Cuando un joven mecánico no pudo arreglarlo a tiempo le gritó: «Todos vosotros sois una génération perdue».[Mientras le contaba la historia a Hemingway, Stein añadió: «Eso es lo que sois. Eso es lo que todos vosotros sois… todos los jóvenes que servisteis en la guerra. Sois una generación perdida».
  3. Baste como botón algunos eventos del más variado pelaje que se sucedieron en EEUU por el centenario del nacimiento del escritor más allá de las conmemoraciones literarias serias: peregrinos a la búsqueda del alma del escritor en Key West, concursos de dobles de Hemingway en Sarasota, falsos toros de San Fermín por las calles de Chicago…Michael Reynolds, biógrafo del escritor lo resumió así: “Hay gente que venera a Hemingway que nunca jamás ha leído una página suya. No les gusta Hemingway el escritor, sino el aventurero”.
  4. Estados Unidos ha tenido 12 ganadores desde que se instauró el premio en 1901: entre ellos Saul Bellow,  T.S. Elliot, John Steinbeck, Toni Morrison y William Faulkner. Ernest Hemingway  lo recibió en 1954.
  5. Para mi gusto Hemingway fue un buen novelista que escribía cuentos y reportajes excepcionales. Coincido con quien piensa que junto a Juan Rulfo podría haber ganado el Premio Nobel de Literatura simplemente con una media docena de cuentos como The Killers (los asesinos); Fifty Grand; Cat in the Rain (El gato bajo la lluvia, A Clean, Well-Lighted Place, Un lugar limpio y bien iluminado, The Short Happy Life of Francis Macomber, La corta vida feliz de Francis Macomber, Las nieves del Kilimanjaro (The Snows of Kilimanjaro). O en el que refleja magistral y crudamente el Madrid de las pensiones y de los toreros La capital del mundo (Capital of the world).
  6. Tener y no tener es el resultado de dos historias cortas y una tercera parte más larga. Originalmente titulados “Un viaje a través de” y “El regreso del comerciante”, los cuentos cortos, sólo constituyen una quinta parte de la longitud total del libro. Podrían ser independientes y se narran en tercera y primera persona. Tener y no tener comenzó como un cuento corto -publicado como “Un viaje a través de” en Cosmopolitan en 1934- presentando al personaje Harry Morgan. Una segunda historia fue escrita y publicada en Esquire en 1936, en cuyo momento Hemingway decidió escribir una novela sobre Harry Morgan. Sin embargo, el estallido de la Guerra Civil Española retrasó su trabajo en ella.
  7. Ver el enlace https://www.alohacriticon.com/literatura/adaptaciones-cinematograficas/ernest-hemingway-cine/
  8. Traducido de Bruce Kawin, “Introduction: No Man Alone,” in To Have and Have Not. Wisconsin/Warner Brothers Screenplay Series (Madison, WI: The University of Wisconsin Press, 1980), 15-16.
  9. En 1935, después de que el gran huracán del Día del Trabajo golpeara Matecumbe Key en Florida, Hemingway vio los cuerpos de muchos veteranos ahogados y los restos mortales y comentó: “Ningún hombre solo tiene ahora una maldita oportunidad”. Ese comentario se convirtió en la coda de Tener y no tener: “Un hombre, dijo Harry Morgan, mirándolos a ambos. Un hombre solo no tiene… Ningún hombre solo ahora… Se detuvo. No importa que un hombre solo no tenga ninguna maldita oportunidad.”.
  10. Tres años más tarde, Hemingway amplió el final de Tener y no tener, tomó prestada la línea de “Ningún hombre es una isla” de John Donne, y creó el tema general de su obra maestra de 1940, Por quién doblan las campanas.
  11. De la propia Tener y No Tener se hicieron más versiones: La segunda versión cinematográfica, titulada The Breaking Point (1950), fue dirigida por Michael Curtiz y protagonizada por John Garfield y Patricia Neal con Juano Hernández como socio de Morgan. La película trasladó la acción al sur de California y convirtió a Garfield en un ex capitán de PT Boat, y es más fiel al libro original. La tercera versión de la película, titulada The Gun Runners (1958), fue dirigida por Don Siegel y protagonizada por Audie Murphy en el papel de Bogart/Garfield y Everett Sloane en el papel de Walter Brennan como el compañero alcohólico. En 1987 el director iraní Nasser Taghvai adaptó la novela en una versión nacionalizada llamada Capitán Khorshid que llevó los acontecimientos desde Cuba a las costas del Golfo Pérsico.
  12. Por sus similitudes hay quien califica a Tener y no Tener como una versión cinematográfica de Casablanca. O incluso que es la versión de Casablanca para gente pobre.
  13. Debido a la actitud ultrapatriótica de muchos directores y a la sombra de la Oficina de Información sobre la Guerra, Hollywood se convirtió en un referente de intercambio de información para la propaganda pro-aliada.  Casablanca es un clásico también de la propaganda patriótica. La escena más relevante del espíritu de resistencia  los clientes franceses de Rick’s Place superan a los clientes nazis en una batalla de himnos nacionales. Más importante, sin embargo, es el hecho de que Rick (Bogart) impone la lucha colectiva anti nazi (salvar a Victor Laszlo) por encima de los deseos personales (su amor por Ilsa Lund).
  14. Uno de los secundarios más grandes de la Historia del Cine, conocido por ser uno de los tres únicos hombres (junto con Jack Nicholson y Daniel Day-Lewis) ganadores de tres Óscar a la mejor interpretación. Durante la década de los años 20 hizo fortuna en el sector inmobiliario pero perdió la mayoría de sus ahorros debido a la Gran Depresión. Sus premios Óscar los recibió por las películas “Rivales” (1936) dirigida por Howard Hawks; Kentucky( 1938) dirigida por David Butler y The Westerner(1940) dirigida por William Wyler. Los críticos de cine dicen que su gran actuación fue en la película Río Bravo(1959) de Howard Hawks, donde interpretó a un viejo tullido compañero de John Wayne y Dean Martin.
  15. Cerca de la conclusión de la novela, Hemingway escribe sobre los ricos ocupantes de los yates amarrados en Key West, Florida. Sobre sus enredos y pensamientos íntimos, sobre su catadura moral y necesidades más básicas Mientras Harry Morgan se debate entre la vida y la muerte, el lector bucea las mentes de todos los que le rodean. La secuencia es muy similar a los segmentos de “El ojo de la cámara” de John Dos Passos en su novela, “El Gran Dinero”.  Precisamente en uno de esos ricos algunos críticos han querido ver al John Dos Passos en el personaje del escritor Richard Gordon que protagoniza en un bar una delas escenas más memorables de la novela
  16. Machado fue presidente entre 1925 y 1933. A medida que las protestas y rebeliones se volvían más fuertes  debido al impacto del crac del 29 en Cuba, su administración redujo la libertad de expresión y recrudeció la represión, cosa que significó por parte de su mandato la lenta transición a una dictadura. El destacado poeta e intelectual cubano Rubén Martínez Villena lo  llamó «Asno con Garras», por eso de que su formación académica fue casi nula, calificativo con el cual se le conoció posteriormente. Por su parte, el estadounidense Langston Hughes lo llamó «a nice fat president» al interpretar según sus planteamientos el intervencionismo de su país así: «la dominación yanqui/ mantiene a un gordo y lindo presidente/ en una pequeña nación muerta de hambre». Estados Unidos con Welles, embajador norteamericano en Cuba, como maestro de ceremonias  conspiró para su derrocamiento.
Walter Brennan, actor secundario con 3 Oscars en su haber, iguálenlo