La poesía de Santiago Valencia Arteaga en Profesor Jonk

Anoxia

Era una noche fresca,
un velo aromático y oscuro.
El cielo escupía viento
en el semblante nocturno.
No sé cuál fue la llamada
que oí desde el cuarto
a través de la ventana.
¿El graznido de un pájaro?
Me alcé de entre las mantas
con un rostro cadavérico,
emprendí mi peregrinaje
a ritmo frenético,
bajé las escaleras
de dos en dos
con los dedos encogidos
y un hilo de voz.

Iba descalzo en plena calle,
pero aquello daba igual,
solo tenia en mente
aquel canto espectral.
Y de repente hubo mar en Madrid,
como si toda una vida
llevara aquello allí.
Deslicé mis pies en el agua
fría, oscura y malvada.
La atracción, irrefrenable
y ya medio cuerpo sumergido.
Notaba criaturas extrañas
a la altura del ombligo,
mas aquello no me detuvo
y seguí mar adentro
Cada vez más frío,
cada vez más lento.
Su abrazo frígido
mis latidos se bebía;
sus manos, olas rompiendo,
me acariciaban las costillas
y cada vez mas despacio
mi sangre ya casi no corría.
Los brazos del océano
mi yo moribundo reclamaban
y mi pensamiento embotado
ya no se resistía a nada.
De repente empieza el hundimiento
triste, negro y vítreo,
veo el mundo en mi descenso,
me sabe mi boca a sal, no sé si por las lágrimas
o por la sangre del mar.
Cuando parece que toco fondo
doy con una catedral marina,
donde todo es paz,
donde todo es reposo.
Parece que encuentro mi fin
entre algas y un naufragio
y que la mar
de mí se apiada
y me ha dado
de los suyos
el mejor palacio.


Sueño lúcido

Pesado y opaco,
el ocaso se cierne, casi
como el telón de terciopelo de un teatro.
Y solo se escapa una hebra de luz
por una rendija:
una luna contrariada,
paliducha y
mohína.
Pero me visto de mi mejor nostalgia
para mi cita contigo al espejo.
¿Qué es eso que suena?
Esa canción que tanto te gustaba,
esa que me trajo la radiofónica marea.
¿Qué casual o qué causal?
Ahora está en bucle, es igual.

No entiendo lo que me dices,
nunca se me dio muy bien leerte
los labios.
Y cuando quiero darme cuenta,
te has deshecho entre las gotitas
de condensación en el espejo:
mi respiración y lágrimas.
Otra noche desierta de sueño,
de sueños.


Dos pulmones

El aire que hacía falta
para un último beso
aún espera impaciente
entre mis dos pulmones preso.
Ahora solo se oyen sus suspiros
débiles desde adentro
y cada vez más tenue y moribundo
languidece entre lamentos
cada vez más internos en lo profundo,
sonidos cada vez más muertos.
Como para que no se oigan,
para que no hagan eco.
Para apagar la memoria
y disipar malos sueños.
¿Me has hechizado quizás,
amado mío?
¿O es la vida en forma de aire
que me insuflaste con tus besos
la que ahora se me escapa

cada segundo que paso despierto


Camino de losas amarillas

Escribir sobre ti es
como una sesión de ouija
con ese fantasma cotidiano
que mora en mis pulmones.
Ese que,
por más que me deshaga en suspiros,
por más que me desgañite a sollozos,
y ahogue entre lágrimas,
no hay forma de desahuciar.
Si todos los alquileres no hacen más que subir,
¿por qué tu has decidido
quedarte por siempre aquí a vivir?
A veces el condenado se desvela
y te sueño, siempre mudo;
con los labios de sal
y ninguna buena nueva que darme.
Solo me queda morderme la lengua,
siguiendo los consejos de amigos,
y de los tantos libros que he leído.
Pero tu recuerdo es renuente,
cansino. Casi, casi pertinaz.
Y aunque yo me calle en sueños
sí que importa, Jean.
Que te quisiera,
que me guiñaras esos ojos brillantes
a la luz de la luna,
que siempre quisieras llevar la contraria

siendo tan tiquismiquis.
¿O era yo a ti? Ya ni me acuerdo.
Que nunca fuera a tu casa,
que nunca te pudieras quedar a dormir,
que yo supiera que me querías
no sé ni de qué forma.
Si yo fui un espantapájaros:
endeble como el heno
y un descerebrado por ti,
tú fuiste mi hombre de hojalata:
brillante, preferiste la coraza
al corazón.
Puede que juntos
nunca fuéramos a llegar a Oz.


Santiago Valencia Arteaga escribe poesía y es licenciado en traducción e interpretación de inglés, alemán y finés, así como master en traducción e interpretación audiovisual por la Universidad Autónoma de Madrid. Actualmente trabaja en traducción y post edición en compañías de videojuegos.

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