Torear es vivir muriendo : Tardes de soledad

Si Roca Rey fuese un poeta uruguayo tal vez le espetaría a la Muerte Más Bella el mismo “muer-te-pu-ta” que le lanzaba a la cara Oliverio en El lado oscuro del corazón (Eliseo Subiela, 1992). Si Roca Rey fuese una trapecista en el Berlín de antes de la caída del muro (“nazareno de las arenas, trapecista de soledades” *) tal vez se descolgaría las alas en su carromato y un ángel caído se las recogería (El cielo sobre Berlín, Wim Wenders, 1987). Pero Roca Rey, el hombre impasible…