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Ace Frehley, el Spaceman que marcó una época en Kiss

Ace Frehley, Kiss

Cuando era niño, en la otra parte de la casa había un cuarto de jugar presidido por dos posters de estrellas que se erigían sobre plataformas plateadas gigantes, uno de Abba y uno de Kiss. Nunca supe qué imagen me atraía más, si la de las suecas divinas o la de los peludos maquillados de Nueva York.

Con el triste anuncio de la muerte hoy, 17 de octubre, de Ace Frehley -nombre real, Paul Daniel Frehley-, fundador y guitarrista original de Kiss, pierde el rock una de sus figuras más emblemáticas.

Frehley fue parte esencial de la estética glam de los 70: su personaje “The Spaceman” combinaba misterio con espectacularidad y su guitarra llevaba efectos, solos espaciales, humos, luces, una puesta en escena visual tanto como sonora.

En lo musical, no era un virtuoso pero sí tenía una gran personalidad y creó riffs memorables y atmósferas que apoyaban el dramatismo del show. Sus canciones se convirtieron en clásicos rápidamente.

Ace Frehley estuvo en la banda desde 1973 hasta 1982, retornando posteriormente en distintas ocasiones.

Kiss encarnó en los años setenta una fusión explosiva de teatralidad glam y potencia rockera: cada miembro asumía un personaje con maquillaje icónico —Ace Frehley como The Spaceman, Paul Stanley como The Starchild, Gene Simmons como The Demon— dentro de un universo de ciencia ficción y fantasía que trascendía los escenarios. Sus conciertos eran auténticos espectáculos pirotécnicos, con humo, explosiones, trajes brillantes y plataformas que transformaban cada show en una experiencia visual sin precedentes. Todo ello, combinado con un sonido de hard rock sólido y riffs demoledores, hizo de Kiss una banda única, capaz de unir el glamour escénico con la fuerza del rock más crudo.

Conocí a Kiss con Killers, su segundo álbum recopilatorio, editado el 15 de junio de 1982 fuera de los Estados Unidos. Reúne canciones grabadas entre 1973 y 1982, incluyendo cuatro temas nuevos (I’m a Legend Tonight, Down on Your Knees, Nowhere to Run y Partners in Crime) que la discográfica exigió tras el fracaso comercial de Music from The Elder.

El álbum tiene un doble objetivo: por un lado, recordar y consolidar el legado de Kiss con sus clásicos; por otro, mostrar que la banda aún podía producir material “duro”, retornando en parte a su sonido más básico frente a los experimentos conceptuales previos.

Para no iniciados, ahí podéis encontrar maravillas como Rock and roll all nite, I was made for lovin’ you, Shout it out loud y Detroit rock city.

I know It´s only rock and roll… but I like it.

J. Félix González-Encabo

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