Mario Amadas vive en Barcelona. Escribe en varios medios sobre cine y literatura, y, en otros, sobre el mundo laboral. Sus libros han sido reseñados positivamente en prensa (El periódico, CTXT, Culturamas). Son Brooklyn, después de todo, El día que pase algo, y Las fechas exactas. 60 días en Ghana. Su cuarto libro ya tiene editorial. Estos tres poemas son parte de un inédito, el supuesto quinto libro, aún no titulado.
Debajo de todas esas hojas caídas
hay un pájaro avergonzado de su herida
Saberlo y decirlo como hago yo ahora
exponiéndolo
con estas palabras poéticas
liquida la esperanza de ese pájaro herido
Su vergüenza es ahora culpa
y no tendrá más remedio que morir
La gran, gran ayuda de esas hojas
Un cervatillo olisqueando entre las flores.
El cervatillo que olisqueaba entre las flores
ha vuelto solo, desorientado.
Hay un rastro metálico
donde tendría que haber aromas a genista y a romero,
a los ciervos que le enseñaron
a dar sus primeros, frágiles pasos sobre el pasto.
El cazador vuelve con el asta cargada en la mochila.
A la gente le admira lo bien que sabe colocarla.
El camino de vuelta al cuatro por cuatro
es cómodo, agradable.
¡Qué suave al tacto es el asta joven!
//
Unos ojos ya adultos, bajo un asta fuerte
identifican una silueta erguida sobre el pasto
entre las flores. El rastro metálico.
Crece el resplandor de la luna.
Todas las palabras amontonadas en la página.
Sólo tengo que quitar
de un manotazo,
o de dos o tres,
las palabras sobrantes
que, como polvo esparcido,
desaparecen lentas de la superficie
hasta que aparece el poema,
envuelto en silencio,
centro de la hoja en blanco.
Imagen: newo_imagery (Reino Unido)

