Proseguimos con nuestra serie de entrevistas/cuestionarios con diferentes personajes del mundo de la cultura.
Para ello nos basamos en el cuestionario que realizó Marcel Proust y que grandes personajes de la historia han contestado, desde Oscar Wilde a David Bowie. Nos hemos permitido la licencia, perdón por el sacrilegio, de pasar algunas preguntas por la chapa y pintura del siglo XXI, aunque la mayoría siguen siendo exactamente igual que las ideadas por el escritor de la famosa magdalena.
Música, si así se desea, para acompañar la entrevista:
Un miércoles 29 de mayo de 1974, en un hospital de Madrid, mientras el futuro padre, silbando una de Bowie para encontrar la calma perdida, esperaba andando de un lado a otro de la pequeña sala de espera, y la madre, tras vivir su propio concierto interminable, daba el último empujón en el paritorio con un grito digno de Aretha Franklin, nació Virginia Díaz con unos auriculares de condensador ATH-8 bajo el brazo. Su hermano mayor, de apenas dos años, bastante tenía con planear en casa de sus abuelos el cómo deshacerse de aquella nueva pinchadiscos que quería arrebatarle el trono.
Y seguimos dándole cuerda a la manivela del Cinexin, imaginando su infancia que se proyecta en la pared desnuda de nuestra oficina.
Contemplamos un viaje en familia, en un Peugeot 504 color champagne con el maletero cargado de maletas, camino de Pedro Bernardo (Ávila), donde Virginia pasaría la mayor parte de su infancia. Algunos de sus recuerdos más queridos se encuentran en las calles y alrededores de este pequeño pueblo, “el más bonito del mundo”, enclavado en el valle del Tiétar. Las fiestas del Cristo de la Vera Cruz, donde bajo el Rollo de la Justicia le dio el primer beso a aquel niño rubio desconocido que resultó no ser el hijo de la banda sueca cuyos éxitos había bailado todo el verano o aquellas noches de cine de verano donde vio Grease, Footloose o Dentro del laberinto con ojos a lo Ana Torrent mientras sonaban canciones que, poco a poco, iban componiendo el principio de la banda sonora de su vida. Y, cómo no, su familia y amigos. El ancla de una niña que pronto descubrió la necesidad de amar y ser amada sin reglas preestablecidas. Con pasión pero sin presión. Libre. Eso sí, siempre con la música presente, el cofre donde guardaba las cápsulas de emociones imposibles de describir.
Un lugar al que, cada vez que su ajetreada vida le otorga los pequeños tiempos muertos necesarios para recargar pilas y reencontrarse con una misma, siempre regresa. Ha sido pregonera en las fiestas locales y en 2021 fue galardonada con el premio Arturo Duperier en la categoría de Comunicación Provincial, que recibió con emoción y agradecimiento.
Cambiamos la película y nos encontramos de nuevo en Madrid. Recién licenciada en periodismo por la Universidad Complutense, tras unos años de estudiar, bares donde bailar y pinchar y cientos de conciertos, se matricula en el Máster de Radio del Instituto RTVE, saltando después a la redacción de informativos de RNE.
Fue a partir del año 2000 cuando Virginia cruza su camino con el de Radio 3. Lugar sonoro con el que muchos de nosotros aprendimos y crecimos, junto a nuestro adorado Paco Pérez Bryan, Julio Ruiz, Jesús Ordovás, Diego Manrique, José Miguel López o Juan de Pablos.
Su paso por Los Conciertos de Radio 3 y Música es 3 fue una época de aprendizaje y felicidad que culminó en el año 2008, con uno de esos programas que son ya parte de nuestras vidas, 180 grados, el cual presenta, dirige y no paramos de escuchar. A finales de 2021 estrenó, junto a Julio Ródenas, El típico programa, una lanza contra el algoritmo que nos alegra todos los sábados con sus maravillosas entrevistas y excelentes actuaciones.
Y qué decir de Cachitos de hierro y cromo (referencia de la canción “En un Mercedes blanco” de Kiko Veneno), uno de los mejores programas de televisión jamás creados, que condujo desde sus inicios, en 2013, hasta este año, que decidió dejar el volante y parar en un área de descanso físico y mental con el fin de recolocar de nuevo todas las piezas en busca de una felicidad propia que abrace también a su círculo más cercano.
Fuera de las ondas, la premio Ondas 2017, se convierte en una reputada DJ, ya sea en el Ocho y medio, Moby Dick, FIB, Sonorama o Low Festival. Más recientemente, algún colaborador tuvo la suerte de verla en acción en Cuenca, donde disfrutó/bailó de lo lindo y corroboró la maestría de Virginia a los mandos de la nave sonora.
Pero Virginia es mucho más. Se crece en el ámbito personal y nos enamora con sus actos. Una mujer valiente y fuerte, feminista convencida que no está dispuesta a ceder las libertades conseguidas y siempre dispuesta a pelear por las causas relacionadas con la lucha contra la violencia de género y el machismo, así como la libertad sexual y de géneros. Por ella. Por sus dos hijas. Y por todos y todas. Nunca se esconde.
Y una vez realizada esta breve introducción, donde sólo hemos rozado alguna pista de su vinilo personal, @profesorjonk/José Félix González-Encabo y @jdiazdeceriojackson/José Díaz de Cerio bajan el volumen y, mientras el eco del sonido de mil canciones se cuela en sus cascos, escriben unas preguntas.
¿Cómo encuentra Virginia Díaz el equilibrio entre su vida personal y laboral?
Intentando conciliar, me levanto muy pronto para preparar 180 Grados y hacer ejercicio antes de ir a la redacción. Y procuro dejarme las tardes más libres para dedicarme a mi familia. Menos los días que he de preparar las entrevistas para El Típico Programa, Julio Ródenas y yo nos las preparamos a conciencia y bajo lleva muchas horas. Trato de dosificar para que me dé tiempo a todo.
¿Una canción para los momentos tristes y otra para los de máxima felicidad?
Este año, cualquiera de Second para ambas cosas, sobre todo ‘Rincón Exquisito’ y ‘Rodamos’.
¿Qué opinas de los algoritmos que hoy en día marcan las tendencias musicales? ¿Es posible rebelarse contra ellos o la batalla, antes o después, está perdida?
¿Cuando hay dinero de por medio? La cosa se complica pero yo sigo confiando en el ser humano y en su capacidad crítica. La gente que ama verdaderamente la música es más exigente y no se deja arrastrar por la corriente.
¿Cuál es tu proceso de selección para cada programa de 180 grados?
Me levanto sobre las 06h/06.15h de la mañana y, mientras desayuno, escucho la gran parte del material que me mandan y luego chequeo las principales webs musicales nacionales e internacionales para escuchar lo que aún no nos ha llegado. Hago una preselección como de unas 25/30 canciones y luego me quedo con 16, que son las que suelen caber en una hora. Esas 16 finales son el resultado de un proceso que se rige en función del ritmo, es decir, me planteo 180 como una sesión y todas las canciones deben encajar para que brillen como se merecen. Puede que haya una buenísima pero, si ese día, en concreto, no encaja, prefiero ‘sacrificarla’ y que suene otro día para que se escuche en todo su esplendor. Hay días en los que la sesión sale sola y hay otros que cuesta más.
La periodista chilena Javiera Tapia escribió “el periodismo musical está modelado por la experiencia y la forma de escritura de los hombres”, ¿crees que ha mejorado la situación de las mujeres en la música, tanto para las periodistas como para las intérpretes, compositoras, productoras…?
Sí, creo que ha mejorado y bastante, fruto de la lucha y de la insistencia. Y confío en que, cada vez, haya más mujeres en todos los campos de la industria musical porque ya empieza a haber muchos referentes femeninos. Los referentes son importantísimos.
¿Proyectos futuros? ¿Existe en el horizonte, dentro de Virginia Díaz, un libro por escribir, ya sea de anécdotas, ficción o entrevistas?
De momento, estoy muy feliz con 180 Grados y con El Típico Programa, en Radio 3. Ambos espacios me permiten dar salida a lo que más me gusta de mi profesión: hablar de música y hacer entrevistas y conocer a gente muy interesante del ámbito de la cultura, ciencia, deporte… No me he planteado lo de escribir un libro aunque no lo descarto.
Recuerdo el programa de De 4 a 3, de Paco Pérez Bryan, como una absoluta revelación cada fin de semana a principio de los 90, aquellas entrevistas a Chris Cornell y cía o aquellas primeras escuchas de “Creep” o “Killing in the name” fueron importantes. Con tanta proliferación de medios y plataformas hoy, ¿has percibido frecuentemente la conexión con el que también es tu público, tu audiencia, o dirías que también esto se ha diluido?
En Radio 3 esa conexión sigue existiendo, gracias también a las redes sociales. Hay comunicación directa y un aprendizaje de ida y vuelta.
No sé por qué he puesto una playlist de Cigarrettes after sex para añadir mis preguntas, como Samuel L Jackson en su famoso discurso, “me esfuerzo” por conocer permanentemente nuevas bandas y artistas. ¿Quiénes te han sorprendido más a nivel mundial en estos últimos años?
Pregunta difícil pero, por ejemplo, The Lemon Twigs, Dua Lipa, Billie Eilish, Troye Sivan, Beabadoobee, Caroline Polachek, Romy…
Uno de nuestros colaboradores, @sysiphus (nuestro Lester Bangs particular), es un enamorado de Pink Floyd y nos pide que te lancemos esta pregunta, ¿entre Pink Floyd y The Beatles con quién te quedas y por qué?
The Beatles, soy ultra fan de las melodías pop y rock y ellos son los maestros en esto y todo lo demás.
Me llamó la atención la puesta en marcha de El típico programa, junto a Julio Ródenas, dos de los locutores actuales de Radio 3 que más admiro. ¿Resulta sencillo un programa así?, ¿sois complementarios o directamente coincidís musical y periodísticamente en más de una cosa?
El programa resulta sencillo porque Julio y yo nos llevamos muy bien personal y profesionalmente. Somos muy respetuosos el uno con la otra y sí, tenemos gustos, en general, muy parecidos e ideas muy claras. Trabajamos muchísimo porque somos, aparte de directores y presentadores, productores, guionistas, documentalistas… hacemos de todo, incluido llevar las RRSS. Como te decía antes, nos preparamos las entrevistas a conciencia y así lo perciben nuestr@s invitad@s. Y ambos nos ayudamos mucho. Hay mucho esfuerzo detrás del programa pero nos compensa con creces, nos lo pasamos en grande. Quiero añadir que Julio Ródenas, aparte de ser un profesional como la copa de un pino y un referente en el periodismo musical, es un artista y una de las mejores personas que conozco. Un gran amigo y un gran apoyo siempre.
En mi caso, Cachitos de hierro y cromo me retrotrajo a la infancia y adolescencia, los veranos en el valle del Alberche en Ávila, sus verbenas y discotecas, entre ellas la de una de mis abuelas donde intentaba colarme de niño a mirar la bola giratoria y husmear entre singles de los 60 y 70. ¿Fue divertido redescubrir canciones y artistas, en ocasiones demasiado kitsch, que creíais no guardar en ningún lugar del cerebro?
Sí, en el archivo de RTVE hay verdaderas joyas, es un patrimonio nacional.
El pasado viernes asistí al cierre de la gira de Vetusta Morla “Cable a tierra” -donde vi un público muy variopinto-, Arde Bogotá ha vendido el Wizink Center con más de un año de antelación… ¿Va el indie español hacia el mainstream?, ¿podrán otros estilos igualar el peso del trap, el reguetón o el pop latino entre la gente joven o se perdió la batalla?
Pues ojalá que esas etiquetas desaparecieran y solo se hablara de música. Creo que hacer ese tipo de distinciones solo conlleva a levantar barreras y muros de prejuicios y eso es lo mejor que le puede pasar a cualquier disciplina artista, sobre todo, a la música. Hablemos de música.
¿Principal rasgo de tu carácter?
Soy una persona muy emocional y extremadamente sensible.
¿Qué cualidad aprecias más en un hombre?
La honestidad.
¿Y en una mujer?
Igual.
¿Qué esperas de tus amigos?
Que me acompañen en lo bueno y en lo malo y que no me defrauden.
¿Tu principal defecto?
Me enfado con frecuencia. Se me pasa rápido, son como micro enfados. Y me pasa precisamente porque soy muy sensible y muy emocional y me afectan las cosas más de lo normal. A mi favor, he de decir que no me duelen prendas en reconocer que me he equivocado y pido perdón las veces que hagan falta.
¿Tu ocupación favorita?
Escuchar música, hacer ejercicio, pasar tiempo con mi familia y salir con mis amigos.
¿Tu ideal de felicidad?
Siempre que pueda hacer lo que he respondido antes, seré feliz. Pero necesito querer y ser querida, más lo primero. Amar es la clave.
¿Cuál sería tu mayor desgracia?
Que me falte alguno de mis seres queridos y que no haya pasión y amor en mi vida, sin esto, estoy muerta.
¿Qué te gustaría ser?
Me encanta lo que soy.
¿En qué país desearías vivir?
España es el país perfecto para vivir pero no me importaría probar algunos años en Francia, Italia y EE.UU.
¿Tu color favorito?
Rojo
¿La flor que más te gusta?
La rosa roja
¿El pájaro qué prefieres?
El gorrión
¿Tus autores favoritos en prosa?
Isabel Allende, Albert Espinosa, Gabriel García Márquez, Almudena Grandes…
¿Tus poetas?
Lorca, Machado, Miguel Hernández y mi amigo, Miguel Ángel Velayos.
¿Un héroe de ficción?
Superman.
¿Una heroína?
Elasti-Girl .
¿Tu músico favorit@?
Eddie Vedder.
¿Tu pintor preferid@?
Goya.
¿La película de tu vida?
Grease.
¿Tu héroe/heroína de la vida real?
Luz Casal.
¿Tu nombre favorito?
Alejandro/a.
¿Qué hábito ajeno no soportas?
La falta de higiene. Es un hábito en muchas personas, lamentablemente.
¿Qué es lo que más detestas?
La mentira.
¿Una figura histórica que te ponga mal cuerpo?
Franco.
¿Qué virtud desearías poseer?
Cantar y bailar.
¿Cómo te gustaría morir?
En mi pueblo, Pedro Bernardo, rodeada de mi gente.
¿Cuál es tu estado de ánimo más común?
Como buena Géminis, soy una montaña rusa pero creo que el buen rollo y la alegría pesan un poco más que la tristeza. También te digo que este 2023 ha sido terrible y he estado francamente mal en más ocasiones de las que me gustaría.
¿Qué defectos te inspiran mayor indulgencia?
El despiste.
¿Tienes una máxima?
Quererse mucho, nos han enseñado a querer a los demás y a que debemos tener su aprobación y ¡qué va! primero vamos nosotr@s y luego, el resto.

