cada vez que llueve nos veo
a los dos en el coche, volviendo
de algún lugar recóndito
o de casa de algún buen amigo,
mientras ya es casi de día y hemos
perdido el sueño y el hambre
y en la radio suena la banda
sonora de nuestra historia
y no tenemos ganas de llegar
a ningún sitio. si no lloviese
también nos vería en la carretera,
en ese pequeño hogar que tiene lo justo
y necesario para amarnos
mientras la maleza y las ciudades
corren a nuestro lado
difuminándose, escenario
compacto que guarda un sentimiento
gigante y desprendido donde
todo siempre parece
estar empezando.

