Just (the) Best. Georgie Best, fútbol y literatura

George Best, el 5º Beatle Georgie´s back in town. Ladies & gentlemen, a warm welcome to the 5th Beatle

Nacido en Belfast en 1946, George Best fue un alumno aplicado e inteligente que a los 11 años logró una beca en Gramática por su buen hacer en la Grosvenor Grammar School, lo que sin duda influyó en las gloriosas frases que acuñó a lo largo de su vida.

Hijo de Dickie Best, trabajador portuario, y Anne Withers, empleada de una fábrica de tabaco. Según Jimmy Burns, George Best “de su padre heredó el amor por el fútbol y de su madre, el alcoholismo”.

«He dejado de beber, pero sólo cuando duermo»

Tras dar sus incipientes patadas en Belfast (que significa El vado arenoso en la desembocadura del río, lo que ha servido para alimentar la leyenda de sus hagiógrafos de que allí fortaleció sus piernas para luego deslumbrar al mundo) veló sus primeras armas en el mundo del rugby y en un par de equipos de fútbol que lo descartaron por canijo y poco corpulento para un fútbol tan crudo como el inglés.

«Se dicen un montón de bobadas sobre defensas rudos y jugadores destructivos. Yo les llamo simplemente HIJOS de PUTA»

Pero un ojeador del Manchester, en el año 61, detectó algo único en ese enclenque regateador, que no rehuía el contacto físico, y mandó un escueto telegrama a Old Trafford que rezaba «creo que he encontrado un genio».

Inició su carrera como futbolista profesional en 1963 con el Manchester United, donde militó once temporadas

Dos años después, a los 17, debutaba en el Manchester United, ante el West Bromwich Albion, y comenzaba una meteórica carrera hacia su cénit de fútbol y popularidad.

Rebelde y juerguista, se dejó el pelo largo, cosa absolutamente inusual en el fútbol de la época, por lo que fue llamado «el quinto Beatle». Su fútbol, sus costumbres, su ropa cool Carnaby Street, cautivaron a jóvenes de todo el mundo.

En 1967 una encuesta proclama a Best como ídolo a seguir por lo jóvenes británicos por encima de Beatles y Rolling Stones. Se convirtió en una estrella pop que recibía más de 10.000 cartas a la semana.

En el 68, a los 22 años, tras ganar las ligas del 65 y del 67, se consagra logrando el Balón de Oro y sube a los cielos, tras una final memorable ante el Benfica de Eusebio, en la que marcaría en el minuto 93 el gol que rompía el empate con los lusos.

El Manchester United al fin era campeón de Europa. Un Manchester entrenado por uno de los supervivientes del fatal accidente aéreo de Turín y con dos de sus jugadores en el equipo: Bobby Charlton y Bill Foulkes.

Reinaba en Inglaterra tras haber ganado tres títulos de liga en cinco años. Con un promedio de 22 años, aspiraban a ser el primer equipo británico en levantar la Copa de Europa, pero el 6 de febrero de 1958 su avión se estrelló en el aeropuerto de Múnich. Murieron 23 de las 44 personas a bordo, ocho de ellos jugadores.

Se cerraba el círculo de aquella generación dura, ruda, marcada por la carestía y golpeada por el infortunio, pero lo cerraba un jugador diferente, alejado de ese mundo, un norirlandés, posiblemente la primera estrella pop del fútbol, que tras el partido no se iría de farra con sus colegas a cerrar todos los pubs de Londres sino que se escabulliría para irse a una fiesta exclusiva a colocarse con John Lennon.

«La publicidad era un gran monstruo. Realicé anuncios de toda clase. Iba al cine y era perseguido por la multitud. Fui el primer futbolista al que le sucedía eso, no existían precedentes y con apenas 22 años, no supe cómo llevarlo»

Cuando el 29 de mayo de 1968, Bobby Charlton, ante cien mil espectadores, levanta al cielo de Wembley la primera Copa de Europa de la historia del club, ya nada será lo mismo ni para Best ni para el equipo. El ocaso y una larga, frustrante e interminable travesía del desierto se avecina. El Manchester United tardará 26 años en volver a ganar la Liga (1967 a 1993) y 31 años en recuperar la Copa de Europa (1968 a 1999). Best dejará el equipo con 27 años tras 11 temporadas. Con el United alcanzó 178 tantos en 464 partidos. Marcó en total más de 250 goles, de los cuales nueve fueron vistiendo los colores de Irlanda del Norte, su selección, con la que estuvo en 37 partidos oficiales.

George Best celebra el segundo gol contra el Benfica en Wembley. Minuto 3 de la prórroga
Ídolo incontestable del Manchester United, forma parte de la United Trinity o también llamada Holy Trinity, junto con Bobby Charlton y Denis Law. La escultura está a la entrada de Old Trafford​.

Amigo de los famosos, como famoso que era, ya en su franca decadencia, hace las américas de la mano de Elton John y llegará a jugar un par de temporadas en los Aztecas de Los Ángeles, equipo de la propiedad del cantante inglés.

«Mucha gente va diciendo por ahí que me he acostado con siete Miss Mundo, pero sólo han sido tres«

Uno de los principales himnos que todavía cantan las hinchadas del Manchester y de Irlanda del Norte es un remedo de una canción espiritual que popularizó Sir Elton John en los años 70, Spirit in the sky, y que sin duda habría hecho mucha gracia al siempre gamberro jugador en su versión más escatológica, por el simple matiz del último verso.

When I die and they lay me to rest / Cuando muera y me lleven a descansar
Gonna go to the place that’s the best / Voy a ir a ese lugar que es el mejor lugar
When I lay me down to die/ Cuando me eche a morir
Goin’ up to the spirit in the sky/  Y suba mi espíritu al cielo

I’m goin’ up to the spirit in the sky/ Voy a subir al espíritu en el cielo
That’s where I’m gonna go when I die [when I die]/ Ahí es donde voy a ir cuando muera [cuando muera]
When I die and they lay me to rest/ Cuando muera y me pongan a descansar
I’m gonna go to the place that’s the best/ Voy a ir a un lugar que es el mejor lugar

Gonna go on the piss with Georgie Best / Voy a mear con Georgie Best

Versión más intensa pero menos pulida de los hinchas del Manchester tras una victoria ante el Southampton en 2017

George Best siempre se consideró norirlandés y optó por jugar con la débil Irlanda del Norte en vez de con la selección inglesa, lo que ayudó a alimentar su mito y a ser considerado como un tótem en su patria. Su gol más recordado no subió al marcador. Un gol que metió a Inglaterra y a Gordon Banks y que aun siendo perfectamente legal fue anulado por acción deshonesta. Una especie de antecedente de la mano de Dios de Maradona, pero que más bien fue el pie del diablo del pillo y genial Best.

Se le intentó repescar para el mundial 82, primera y única vez que Irlanda del Norte se clasificó para un Mundial, pero el clamor popular fue acallado por un sensato seleccionador nacional Billy Bingham que diplomáticamente zanjó el tema, ya que Best estaba absolutamente fuera de órbita por edad, 36 años, pero principalmente por sus excesos: Best sigue siendo bueno y su toque y control del balón son magníficos, incluso sus pases aún son buenos. Pero ha perdido el ritmo, la aceleración y la fuerza. Sólo muestra destellos. Es una lástima.

Escuchando el himno de la selección de Irlanda del Norte (1976)

El alcohol, único oponente al que nunca venció, las mujeres, el derroche (tenía una casa en la costa, pero nunca se bañó en la playa porque antes había que pasar por delante de un bar…)  y la fama (pudo ir a alcohólicos anónimos, pero reconocía que sería difícil para él ser anónimo) le acompañaron hasta el 25 de noviembre de 2005, cuando murió. Su afición a la bebida fue legendaria. Trasplantado de hígado, hasta le introdujeron en el estómago unas bolas para rechazar la bebida, pero su afición se impuso.

«En 1969 dejé las mujeres y el alcohol, fueron los peores 20 minutos de mi vida»

«He gastado mucho dinero en mujeres, alcohol y automóviles… el resto lo despilfarré»

«No me llega ni a los cordones de la botella» (sobre Paul Gascoigne) 

Como héroe popular su presencia en la literatura no podía faltar.

SHARON JONES

There were so many roads home/ Había tantos caminos a casa
For the brilliant Belfast boy/ Para el brillante chico de Belfast
But the only real home for this/ Pero el único hogar real para este
Dazzling swaggering wee genius/ deslumbrante genio fanfarrón
Was upon the football pitch/ Estaba sobre un campo de fútbol
For here, and only here,/ Porque aquí, y sólo aquí,

 Let loose on those Elysian playing fields/ suelto en esos campos de juego Elíseos

He could he let his elegantly wayward wings fly free/ Podía permitirse el dejar volar libremente sus elegantes alas

(Para ver el poema completo en original en inglés: http://footballpoets.org/poems/george-best-6/)

En 1967 el Manchester United fue a Nueva Zelanda de gira, machacó a sus dos oponentes [Auckland 8-1 y NZ 11-0] y presentó al país el supremo fútbol de George Best. Ese equipo del United tenía todas las estrellas: Best, Charlton, Law, Stiles, Stepney…

Como número conmemorativo de aquel acontecimiento, diversos poetas neozelandeses editaron un número especial de fútbol y poesía con motivo del mundial de Brasil 2014. Tanto la ilustración como el fragmento del poema pertenecen al poeta Michael O´Leary.

MANCHESTER UNITED VS AUCKLAND 1967

In 1967 the football club Manchester United played a game/ En 1967 el club de fútbol Manchester United jugó un partido
Against an Auckland Eleven they were expected to tame/
Contra un once de Auckland que se esperaba que domara
(…)

Seeing ‘The Beatles’ of the football world was great fun/ Ver a «Los Beatles» del mundo del fútbol fue muy divertido

(…)

Thus, the world’s most famous and celebrated sport was seen/ Así se vio el deporte más famoso y celebrado del mundo

In Auckland at a time of love and music and the world of dream/ En Auckland en una época de amor y música y el mundo de los sueños

Aunque, para mi gusto, quien quizá mejor ha glosado poetizando y novelando la influencia del genio de Belfast es el escritor irlandés David Park. Quien en su novela The Light of Amsterdam precisamente comienza la narración en ese momento en el que se paró el mundo en Belfast con el funeral de George Best. Una novela en el que el protagonista lo va perdiendo todo: el pelo, la esposa, la casa, el trabajo y su posesión más preciada… el autógrafo de George Best.

David Park: autor de La Luz de Amsterdam

George Best

Once I tried to pin him to the page/ Una vez intenté fijarle a la página

Tackle him with the heaviness of words/ Clavándole los tacos de la pesadez de las palabras

But with a sudden drop of one shoulder/ Pero con una repentina caída de su hombro

And a slight shimmy of hips he was gone,/ Y un leve movimiento de caderas se escabulló,

Leaving me stumbling off balance,/ Dejándome tambaleante y desequilibrado,

The page a withering wake of empty space,/ La página quedó como una estela de espacio vacío,

His heels disappearing into the distance/ Sus talones desapareciendo en la distancia

Like some skipping dance of trickster light./ Como una danza de luz embaucadora.

de Everything to Play For: 99 Poems about Sport (Poetry Ireland 2015).

La muerte de George Best fue equiparable en Belfast, donde el aeropuerto lleva su nombre y los billetes de cinco libras su cara, al entierro de un Jefe de Estado, con la diferencia de que en Belfast nunca un jefe de Estado habría logrado esa unanimidad, movilizando a toda la población con independencia de credos y filias.

La ceremonia tuvo lugar en el castillo de Stormont, donde sólo pudieron entrar trescientos privilegiados. Medio millón de personas se quedaron en la calle.

George Best, just (the) Best. Genio y figura.