Road movies, desarraigo y epifanía (I)

Pequeña Miss Sunshine en el escenario Pequeña Miss Sunshine a punto de lanzarse sobre el público extasiado

¿Cuál es tu película de carretera preferida?, ¿existe un formato predefinido con sus reglas necesarias?, ¿por qué nos gusta huir hacia delante? Road movies, vamos a repasar algunas que tenéis en mente pero queremos que nos aportéis candidatas al top ten. Se admite todo.

Paris, Texas

Definitivamente, cuando pienso en una película de carretera pienso en Travis, el protagonista de «Paris, Texas», la película de Wim Wenders ganadora de la Palma de Oro en Cannes 1984, para la que requirió pocos ingredientes, apenas un enigmático Harry Dean Stanton como protagonista desnortado física y mentalmente, un maravilloso guión de Sam Shepard y L.M. Kit Carson, la guitarra de Ry Cooder y esa esquiva y preciosa Jane (Nastassja Kinski) por cuyo amor el viejo Travis perdió la cabeza.

WIM WENDERS, palabras mayores

Silencios, espacios abiertos y secos del sur de Estados Unidos en ese viaje de un hombre enamorado abandonado, al que se le fue todo, entre California y Texas. Una de tantas almas perdidas que pululan por ahí y que no se reponen porque no estamos en un lineal.

Es una de esas películas a las que volver cuando quieres enfrentarte a algún fantasma. Una obra maestra con momentos culminantes como la conversación entre Travis y Jane, cuando él la localiza en un agujero donde nadie querría ser encontrado, sobre todo si lo ha buscado para que el mundo lo saque de sus registros. Los dos personajes están fuera del mundo y el encuentro es de una emotividad difícil de igualar.

¿Quién no perdería la cordura con estos recuerdos, sobre todo si Ry Cooder te machaca con su «Canción Mixteca»?

Por último, comentar que el niño es el actor Hunter Carson, hijo del coguionista L.M. Kit Carson, y que después de empezar tan arriba no pudo remontar su carrera nunca más.


Little Miss Sunshine

De la melancolía y el tono psiquiátrico a la comedia de una familia disfuncional e inadaptada, una panda que viaja en una vieja furgoneta Volkswagen Combi amarilla, padres, hijos (uno que se niega a hablar y la niña protagonista, curiosa y deliciosa a partes iguales), hermano-cuñado suicida y abuelo cascarrabias, camino de un concurso de talento que más parece un concurso de belleza… ¿ o deberíamos decir desfile de monstruos infantiles femeninos de madres taradas que ansían para sus hijas la púrpura que ellas nunca tocaron?

Familia dando ánimos ante el estupor de la audiencia, cosas de las actividades infantiles

Divertida película de Valerie Faris y Jonathan Dayton en 2006, protagonizada por Toni Colette, Steve Carell, Alan Arkin -una de las cuatro nominaciones al Oscar de la cinta- y la niña Abigail Breslin, que nos recuerda a la abeja, maltratada por el público tras una actuación colosal, en el vídeo de aquella canción de Blind Melon titulada «No rain» y que estaba interpretado por Heather DeLoach, actriz que como el niño de «Paris, Texas» nunca subo sopreponerse a su opera prima.

¡ Vivan las niñas abeja y los niños árbol ! Malditos papás, ya tarándolos desde pequeños

La familia lo pasa realmente mal para llegar a tiempo e inscribir a la niña en el concurso. Al final lo consiguen y acaban ovacionados por un padre harto de eventos infantiles alienantes, ante el estupor del artificialmente bronceado presentador y las enajenadas madres-representantes.

Absolutamente aconsejable.


Into the wild y Dead man Walking

Aquí llegamos a una de las grandes películas del actor y director Sean Penn, que nos ha regalado algunas cintas memorables, como «Dead man walking» (Tim Robbins, 1996), en la que hace pareja condenado a pena de muerte – sufrida monja compasiva con la excelente Susan Sarandon, e «Into the wild» -dirigida por él en 2007 y traducida en España como «Hacia rutas salvajes»-, basada en la historia real de Christopher McCandless, un joven que al graduarse en el instituto decide dejar el camino de éxito programado y vagar por California, Oregón, Dakota del Sur… hasta decidir viajar a Alaska, donde se encontrará a sí mismo y encontrará un inesperado final.

Dead man waking: reflexión sobre la pena de muerte y el perdón. Banda sonora inmejorable

Al igual que en «Dead man walking» sonaba «The long road», canción de Eddie Vedder, frontman de Pearl Jam, junto al músico paquistaní Nusrat Fateh Ali Kahn, en «Into the wild» asistimos a toda la banda sonora compuesta e interpretada por el cantante de San Diego en su golpe de efecto como gran cantante de folk rock, cosa que los seguidores de Pearl Jam ya veíamos venir.

Canciones como «Society», «No ceiling», «Far behind» o «Rise» son ya parte del setlist habitual de los conciertos de Vedder en solitario e incluso con su mítica banda de Seattle.

Hace días escuché a algún illuminati hablar de lo aburrida que es esta película y lo estúpido del personaje y lo ocurrido a Christopher McCandless. Evidentemente no escribimos para quienes requieren palomitas crujientes en el cine, tampoco somos de arte y ensayo, simplemente estamos ante una película de una belleza visual indudable, una banda sonora legendaria y una conmovedora historia que nos enfrenta a la ecología, la vuelta a la naturaleza, el hartazgo y desapego por lo material como imposición para juzgarnos. No todo el mundo lo entenderá y compartirá, buscadla en las plataformas digitales que os está esperando posiblemente para su revisionado.

En cuanto a «Dead man walking», voy a ponerla en epígrafe conjunto ahora mismo porque ¿no es el camino al cadalso una road movie definitiva?

Cine, cine, cine, cine… más cine, por favor… que todo en la vida es cine… y los sueños cine son

Como sé que preferís los artículos cortos, las pastillas informativas/formativas que dirían los gurús de la formación y el coaching, lo dejamos con estas tres películas. En unos días continuamos con el listado abierto, cualquier sugerencia es bienvenida. Ved cine. Salud y abrazos, Profesor Jonk