Cuestionario Proust 1.0: Benjamín Prado

Proseguimos con nuestra serie de entrevistas/cuestionarios con diferentes personajes del mundo de la cultura.

 Para ello nos basaremos en el cuestionario que ideó Marcel Proust y que grandes personajes de la historia han contestado, desde Oscar Wilde a David Bowie. Nos hemos permitido la licencia, perdón por el sacrilegio, de pasar algunas preguntas por la chapa y pintura del siglo XXI, aunque la mayoría siguen siendo exactamente igual que las ideadas por el escritor de la famosa magdalena.

(…)

La vida,

que fue un río,

es ahora un océano,

el pasado es la arena y el agua el futuro.

(…)

(Fragmento de Ecuador)

 Las formas en que un escritor puede llegar a nuestras vidas son innumerables.  Ya sea a través de una crítica literaria, una recomendación, por pura casualidad o quizás debido a una de esas listas donde se recopilan lo mejor del año.  Todas son válidas siempre y cuando te lleven a encontrar uno de los mayores placeres, la lectura de un buen libro. En nuestro caso, la llegada de nuestro próximo entrevistado fue debido a una portada. En una época donde nos sentíamos la nueva versión de cronopios dispuesta a cambiar el mundo, nuestros referentes eran artistas que no temían abrazar el dolor y desnudar sus miserias. Pecados de juventud. Descubrir que la búsqueda de la felicidad no tiene por qué ser mala compañera de viaje para un creador, aunque muchos lo sigan negando, vino con cada directo recibido en nuestras mandíbulas. Pero volvamos a nuestro protagonista, una foto de un desconsolado Kurt Cobain sentado en el suelo (no sé si decisión del autor o de la editorial, pero una jugada maestra), hizo que no dudáramos en llevarnos “Raro” a nuestros hogares. Estaba escrito por un tal Benjamín Prado y, no vamos a mentir, desconocíamos todo sobre él. Pero tras la lectura de este libro, convertido hoy en obra de culto para mucha gente de nuestra generación, ya nunca le perdimos la pista. Bueno, ni nosotros ni nadie. Novelista, ensayista y, pronto descubrimos, un poeta excepcional con una voz personal y cercana que cambió la forma en la que muchos afrontamos la escritura.

 Si se pudiera calibrar a una persona por los amigos que posee, sin contar, obviamente, con sus amistades anónimas, nos encontraríamos con un tipo querido, valiente y, como le aconsejó alguien muy cercano, sin miedo a aprender de los jóvenes.  

 Fue íntimo de Rafael Alberti (imprescindible su libro “A la sombra del ángel.13 años con Alberti”, donde a través de los recuerdos de Benjamín Prado junto al poeta gaditano, descubrimos los últimos años de un hombre legendario). Casi hermano de Luis García Montero, Eduardo Mendicutti, Almudena Grandes o Ángel González entro otros. Fue también mentor de Elvira Sastre, con quien comparte hoy en día un especial cariño y mutua admiración.

 En el mundo de la música es por todos conocida su estrecha relación con Joaquín Sabina (con quien ha coescrito numerosas canciones, entre ellas, la mayoría de sus dos últimos discos) o Miguel Ríos, pero también es gran amigo y colaborador de músicos de otra generación como Rubén Pozo, Marwan, Coque Malla, Rebeca Jiménez o Leiva.

 Nosotros, que no somos dados a buscar autógrafos o fotos de la gente que admiramos, más por vergüenza que principios, guardamos en un lugar  especial de nuestras bibliotecas los ejemplares  firmados de “Ecuador” (donde están reunidos sus primeros cinco libros de poesía) o aquellas primeras ediciones de “Raro” y de “Nunca le des la mano a un pistolero zurdo”.  Luego llegarían, por destacar y ser injustos con los no nombrados,  poemarios como “Iceberg” o “Marea Humana”, los maravillosos libros dedicados a los aforismos o novelas como “Alguien se acerca” o “La nieve está vacía” sin olvidarnos de la espléndida saga de los casos de Juan Urbano. Una obra imponente que le sitúa en lo alto de nuestras letras. Una fuente de inspiración y deleite.

 Su última novela, “Todo lo carga el diablo”(Alfaguara), otro caso de investigación de Juan Urbano, el quinto de la saga, en los últimos días de la Segunda República, llegó a las librerías el 8 de octubre de este año y en breve publicará “Acuerdo verbal”, tercera edición de su poesía completa (1986-2014).

Y, sin más diatribas, @profesorjonk/J. Félix González-Encabo y @jdiazdeceriojackson disparan con la zurda unas preguntas antes del Cuestionario Proust 1.0.

Benjamín  Prado ,  poesía  completa

1. Pregunta poco original pero casi obligatoria en estos tiempos, ¿cómo estás viviendo la pandemia tanto a nivel personal como creativo?

Con temor “por mí y por todos mis compañeros”, como se decía en el juego del escondite, y con la esperanza de que sí es posible salir un poco mejores de esta pesadilla y que al despertar el dinosaurio ya no esté allí. Debo ser un optimista, o como me corregiría mi amigo inolvidable Mario Benedett, “un pesimista mal informado.”

2. Tu primera novela en 1995, “Raro”, y un año después “Nunca le des la mano a un pistolero zurdo” dejaron huella en mucha gente joven que esperaba un lenguaje que acogiera todo lo que estaba llegando desde Estados Unidos con el rock, el cine y el realismo sucio, ¿eres más poeta que novelista?

No sabría decirte. A estas alturas ya he publicado más novelas que libros de poemas… Lo paso igual de bien y de mal en todos los géneros, pero unos me salvan de los otros, de caer en la rutina con ellos. Es como tener dos casas, una en la ciudad y otra en la playa, o en la nieve, y poder ir de una a otra para cambiar de paisaje y, sobre todo, de mirada.

3. Leonard Cohen un día le dijo a Dylan que le gustaba la canción “I and I”. Gracias, a mí me encanta “Hallelujah”, le respondió Dylan. Cohen le preguntó cuánto tiempo le había tomado componerla. Unos quince minutos, respondió Dylan, ¿Y a ti? Dos años, mintió Cohen. Le dio vergüenza confesar que en verdad había tardado cinco. No eran el mismo tipo de genios creadores. Reconozco que, adorando a los dos, soy más de Cohen. Y por todos es conocido su amor por Dylan. ¿Con quién y por qué te sientes más identificado a la hora de escribir un poema o una canción?

Sí, esa anécdota me la contó Cohen cuando lo entrevisté para Rolling Stone. Para mí, Dylan es el kilómetro cero, mi Puerta del Sol, escucharlo a él me dio gana de ser yo, tal y como se me conoce, me metió dentro el veneno o la medicina, quién sabe, de la escritura. Nunca dudé de que lo que quería ser es poeta, pero tampoco he renunciado a la música, escribo canciones, me subo al escenario con cantantes que me gustan… Cohen es un gigante como letrista, como poeta y como novelista: Los hermosos vencidos es maravillosa. Lo mejor es que no hay que elegir: ellos dos y otras y otros muchos, son fabulosos.

4. Uno de los aspectos que siempre me ha gustado de tu obra es que, sin perder carga de profundidad ni compromiso, resulta muy entretenida. Aunque a muchos les pueda parecer peyorativo, para mí es uno de los máximos cumplidos que se puede regalar a un creador. ¿Es algo que buscas deliberadamente, el arte de entretener, o es algo que no se puede controlar y que queda exclusivamente en manos del lector?

Estoy absolutamente de acuerdo y la respuesta es sí: busco que quienes me lean, para empezar, lo pasen bien. Mi teoría es que el buen lector es el lector con ojeras, el que tenía que dormir porque al día siguiente sonaría el despertador y le esperaba la oficina, pero quiso saber qué pasaba en el capítulo siguiente. Todo libro que merezca la pena es una isla y tiene un tesoro escondido. Pasar páginas es un modo de cavar al pie de las palmeras, hasta dar con él.

5. Ganaste el premio Hiperión a los 34 años por “Cobijo contra la tormenta”, siendo ya un poeta consolidado, ¿no crees que ahora existe un absurdo culto a la juventud que ha llegado a la poesía y se corre el riesgo de ensalzar propuestas sin peso?

No importa la edad de los poetas, sino la de los poemas. Un buen poema siempre es joven, siempre tiene algo nuevo que decir, un punto de vitalidad; y a la vez tiene algo imperecedero, la experiencia que no dan los años, sino las lecturas. “Soy joven, no tengo edad, / pero la edad que no tengo, / la tengo para cantar”, dijo Rafael Alberti. 6.

6. ¿Hasta qué punto la contracultura pop se ha mimetizado y estandarizado y forma parte de la cultura?

Me temo que la cultura cada vez es más pop y el pop es cada vez menos contracultural.

7. ¿Se puede opinar distinto a lo políticamente correcto y manifestarlo o el linchamiento anónimo es inmisericorde?, ¿existe el avance sin enfrentarse a lo establecido?

Hay que recuperar la libertad de expresión en un sentido real, que la gente deje de tener miedo a decir lo que piensa de verdad, y no esté tan preocupada de nadar sólo en las corrientes de opinión. Y también debemos ser lo suficientemente inteligentes como para aprender de quienes no piensan como nosotros y aceptar que habrá cosas en las que estén en lo cierto. Veo que eso nos cuesta, porque cada vez hay más personas que van de uniforme, aunque vayan de civil, que se comportan como hinchas, jalean a los suyos y abuchean al contrario. Los rivales no son enemigos, esa es mi idea.

8. Cuando se habla de memoria histórica, hay sectores que hablan de pretender volver a las dos Españas o de no dejar cicatrizar las heridas, ¿crees que un país que deliberadamente olvida su pasado puede afrontar el futuro con la mirada limpia?

No hay dos Españas, lo que hay es gente interesada en cortarla en dos, a un lado ellos y al otro el resto, en dividirnos para manipularnos. Y son lo peor de la sociedad, esa ultraderecha que en lugar de pedirle a ejército rastreadores sanitarios le pide golpes de Estado, dirigida por un individuo que dice que hay que reponer el servicio militar, cuando él se escaqueó de hacerlo a base de solicitar prórrogas hasta que dejó de ser obligatorio; o que clama contra los chiringuitos económicos, cuando a él le pusieron uno en Madrid donde cobraba más de ochenta mil euros anuales, que recibió otros casi doscientos mil en subvenciones y que no tuvo ninguna clase de actividad. Si sigues a los cínicos, sólo puedes llegar hasta las mentiras.

9. Eres coautor, junto a Teresa Rosenvinge, de la biografía de Carmen Laforet, escritora y mujer que luchó en un entorno social y literario extremadamente machista, ¿tiene más mérito la lucha silenciosa de aquellas mujeres que la de hoy en plena democracia?, ¿por qué el feminismo es más ruidoso que nunca en el momento en que más igualdad jurídica y de hecho existe, aun habiendo camino por recorrer?

Tuvo muchísimo mérito, y además en el caso de Carmen Laforet, a quien admiro tanto que la convertí en un personaje muy importante de Mala gente que camina, la primera novela de la serie protagonizada por el profesor Juan Urbano, se puede decir que fue el rompehielos que le abrió paso a otras colegas magníficas, caso de Ana María Matute o Carmen Martín Gaite, que lograron para la narrativa lo que les fue difícil conseguir para la poesía a Ángela Figuera Aymerich y tantas otras.

10. Eres muy activo en redes sociales, estás a punto de lanzar una nueva edición de tu poesía completa bajo el título “Acuerdo verbal”, en enero compartirás escenario en Inverfest con la cantautora Rebeca Jiménez, ¿ha sido 2020 un buen año para la poesía?

Todos los años son buenos para la poesía, incluidos los malos, porque en ella caben la felicidad y el dolor. En lo personal, lo suficientemente bueno como para que empiece a creer que en 2021 publicaré un nuevo libro de poemas.

Cuestionario Proust 1.0

1. ¿Principal rasgo de tu carácter?

¿Positivo? Soy leal. ¿Negativo? Soy impaciente, impuntual, impositivo, supersticioso…

2. ¿Qué cualidad aprecias más en un hombre?

Que sea, por este orden, bueno en el buen sentido de la palabra, inteligente y divertido.

3. ¿Y en una mujer?

Exactamente lo mismo.

4. ¿Qué esperas de tus amigos?

Todo. Sobre todo, su lealtad.

5. ¿Tu principal defecto?

Si tuviera que invitar a todos mis defectos al teatro, necesitaría comprar toda la sala de butacas.

6. ¿Tu ocupación favorita?

Leer.

7. ¿Tu ideal de felicidad?

Estar con la gente que quiero sin querer estar en ninguna otra parte ni con nadie más.

8. ¿Cuál sería tu mayor desgracia?

No voy a contestar eso, porque no quiero ni pensarlo.

9. ¿Qué te gustaría ser?

Estoy contento con lo que soy. Lo que me gustaría es ser una versión mejor, eso sí.

10. ¿En qué país desearías vivir?

Adoro España, me considero muy afortunado por formar parte de este país maravilloso.

11. ¿Tu color favorito?

El verde. Siempre escribo con tinta verde.

12. ¿La flor que más le gusta?

Las gardenias. Siempre tengo en casa.

13. ¿El pájaro qué prefieres?

Me caen bien los pelícanos. Vi muchos por Nicaragua, son fascinantes y trágicos: se quedan ciegos por los golpes que se dan contra el agua cuando se lanzan a ella para pescar.

14. ¿Tus autores favoritos en prosa?

De aquí, Galdós, Marsé, Laforet… Extranjeros, Steinbeck y otros mil…

15. ¿Tus poetas?

Neruda, Auden, Pizarnik, Lorca… Deja de hacerme preguntas que no tienen respuesta.

16. ¿Un héroe de ficción?

El pijoaparte de Últimas tardes con Teresa

17. ¿Una heroína?

Jane Eyre.

18. ¿Tu músico favorit@?

Bob Dylan.

19. ¿Tu pintor preferid@?

Clásico, Goya. Moderno, Juan Gris.

20. ¿La película de tu vida?

Puede que “Laura”. Puede que “Psicosis”. Si no, “El hombre tranquilo” o casi cualquier otra de John Ford.

21. ¿Tu héroe/heroína de la vida real?

Mi madre.

22. ¿Tu nombre favorito?

María.

23. ¿Qué hábito ajeno no soportas?

Todo el que sea socio de la suciedad.

24. ¿Qué es lo que más detestas?

La mezquindad y la ingratitud.

25. ¿Una figura histórica que te ponga mal cuerpo?

El funeralísimo, como lo llamaba Alberti. Una de las normas de mis novelas es que jamás se dice su nombre.

26. ¿Qué virtud desearías poseer?

Saber dibujar.

27. ¿Cómo te gustaría morir?

Con trescientos años.

28. ¿Cuál es el estado más común de tu ánimo?

Soy alegre y todo lo optimista que me sea posible en cada ocasión.

29. ¿Qué defectos te inspiran mayor indulgencia?

La cobardía.

30. ¿Tienes una máxima?

No odies.

À bientôt, amigo Marcel