La poesía de Encabo en el fanzine alternativo Monográfico

Cuentan que antes del boom de internet existían fanzines que distribuían pequeñas bombas literarias y de cómic contraindicadas y contraculturales, aliñadas con múltiples anuncios de bares y tiendas de ropa de segunda mano de las ciudades más alternativas del país.

Cuentan que en Burgos -ya veis que no es San Francisco con Ferlinghetti y los poetas beat ni Vigo y sus músicos canallas- algunos locos publicaban y lanzaban por toda la península ese artefacto fanzine llamado “Monográfico”.

En el número 79 apareció un poema firmado por Encabo, a la sazón mi segundo apellido paterno, junto a textos de Juan José Millás, Antonio Escohotado, Quim Monzó, Ray Loriga, Juan Manuel de Prada y Javier Corcobado. También aparecían otras firmas que, como la mía, se perdieron en otras cuitas.

El poema dice así.

El innombrable

Odio el mar que tanto amaba.

Los niños se comieron a los lobos

y las niñas aprendieron a pecar.

A no especular con la traición

me enseñó una vieja amiga,

una arruga: una mentira.

La amistad envejece sin cuidado,

soy el animal

dentro de la gran selva enjaulado.

La libertad conlleva morbo

y el amor otra mentira.

No hay promesas infalibles,

todos los aviones pueden caer al mar.

Frágil juguete en manos de un niño,

serpiente reptando en la moqueta.

La placidez de los ojos ciegos

no conoce los peligros.

El amor es el suicidio

-en palabras de un poeta de Chicago-.

Escupido por la tierra

tantas veces adorada,

sustituí sus abrazos

por todos los demás…

El jinete que nunca mira atrás

cree saltar sobre el reproche.

Huyendo en desenfreno,

besos húmedos sin nombre.